Arte, vino y una casa abierta: el plan inmersivo que ofrece una artista en Mendoza
Los visitantes recorren de manera autoguiada una experiencia sensorial que combina arte contemporáneo, música, espacios íntimos e interacción con las obras.
El arte de verónica valenti se puede disfrutar en Godoy Cruz con una propuesta sensorial.
Julieta Caballero - MDZHay muestras de arte que se visitan. Otras se recorren. Y algunas pocas se habitan. En un tranquilo rincón del barrio Santa Ángela, en Godoy Cruz, una propuesta artística desafía las formas tradicionales de acercarse al arte contemporáneo. No hay inauguraciones multitudinarias, discursos de apertura ni una artista esperando junto a sus obras. Tampoco hay guardias de sala ni recorridos pautados. Lo que hay es una casa abierta, una copa de vino y la posibilidad de entrar durante una hora en el universo creativo de otra persona.
La experiencia comienza con una recepción sencilla: una mesa servida y una copa de vino. A partir de allí, el visitante queda a solas con el espacio. El recorrido es autoguiado y atraviesa distintos ambientes de una propiedad que funciona al mismo tiempo como hogar, taller, jardín y galería.
La propuesta está pensada para grupos reducidos y avanza mediante pequeñas consignas que invitan a observar, escuchar, jugar e interactuar. El visitante deja de ser un espectador pasivo para convertirse en parte activa de la experiencia. Las obras se observan, pero también se completan con la imaginación de quien las recorre.
Hay sonidos, objetos, rincones inesperados y ejercicios de participación. En uno de ellos, por ejemplo, se invita a poner título a las obras expuestas. El resultado revela algo fascinante: una misma imagen puede despertar interpretaciones completamente opuestas. “Donde algunos ven violencia, otros encuentran amor; donde uno reconoce una despedida, otro descubre un encuentro”.
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La sensación final es la de haber atravesado un territorio íntimo, una experiencia donde los sentidos se mezclan y donde el arte deja de ser una contemplación distante para convertirse en una vivencia personal.
La artista detrás de la experiencia
La creadora de esta singular propuesta es Verónica Valenti, artista visual mendocina que desde hace más de cinco años viene desarrollando este formato de muestra autoguiada.
La idea surgió de una inquietud simple pero profunda: encontrar una manera diferente de mostrar su trabajo. "Quería hacer algo distinto. Venía realizando muestras más tradicionales, con inauguraciones y público, y tenía ganas de probar otra cosa", explica.
El resultado fue una propuesta que elimina la presencia física de la artista durante la visita, aunque paradójicamente permite un acercamiento más profundo a su mundo personal. "Es una experiencia sin mí, pero al mismo tiempo muy conmigo", resume. En el lugar también hubo y hay obras de otros artistas: Leandro Pintos, Daniel Ciancio, Gabriel Fernández, Pancho Portnoy y Pata Luján.
Valenti vive y trabaja en el mismo espacio donde se desarrolla el recorrido. Su estudio está conformado por la casa, el jardín, el taller y la galería, integrados en un único ámbito creativo. Allí transcurre buena parte de su vida cotidiana y también su producción artística.
Su historia personal incluye una infancia poco convencional. Durante ocho años vivió en Hong Kong, adonde se trasladó junto a su familia cuando su padre fue destinado laboralmente a la entonces colonia británica. Recuerda aquellos años como una etapa enriquecedora y formativa, marcada por la convivencia con múltiples culturas.
Hoy, sin embargo, elige Mendoza. "Me gusta la vida que tengo acá", dice. Una vida que le permite dedicarse plenamente al arte y desarrollar proyectos personales en un entorno que considera privilegiado.
El color como territorio
Si hubiera que resumir la obra de Verónica Valenti en una palabra, probablemente sería color. La artista reconoce sentirse profundamente atraída por él. Más que las formas o las figuras, lo que la moviliza es la potencia expresiva de las relaciones cromáticas y las atmósferas que estas generan.
Sus trabajos actuales se acercan a lo que define como "paisajes abstractos". Lejos de partir de una idea preconcebida, cada obra comienza como una exploración abierta frente al lienzo en blanco.
"No sé qué voy a representar. Voy viendo qué aparece", cuenta.
En ese proceso, la pintura se construye a partir de manchas, transparencias y capas superpuestas. Curiosamente, ni siquiera utiliza pinceles. Prefiere trabajar con rodillos, secadores y procedimientos que le permiten acompañar el comportamiento espontáneo de la materia pictórica.
Con el tiempo fue abandonando la representación figurativa que caracterizó algunas etapas anteriores de su producción. Los rostros y las figuras humanas fueron cediendo espacio a formas más libres y abiertas, donde la interpretación queda en manos del espectador.
Esa misma filosofía atraviesa toda la experiencia que propone en su casa-galería. No hay explicaciones cerradas ni significados definitivos. Hay, en cambio, una invitación permanente a observar, sentir y construir sentido desde la propia mirada.
Tal vez por eso la visita deja una impresión poco habitual. No se trata solamente de ver arte. Se trata de ingresar, aunque sea por un rato, en el territorio donde una artista vive, trabaja, imagina y comparte su manera de estar en el mundo.
Cómo participar de la experiencia artística
La experiencia artística autoguiada de Verónica Valenti se realiza en Godoy Cruz, en el barrio Santa Ángela, y está abierta tanto para mendocinos como para turistas que buscan actividades culturales diferentes en Mendoza.
Las visitas se realizan de miércoles a domingo, en horarios de 18 y 20 horas, con reserva previa. La actividad está pensada para grupos de entre dos y cinco personas, tiene entrada libre y funciona mediante aporte voluntario. Los interesados pueden coordinar su visita a través de la cuenta de Instagram de la artista.






