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1941: la Vendimia que flotó sobre el agua mientras el mundo ardía

En plena Segunda Guerra Mundial, Mendoza celebró su Fiesta Nacional de la Vendimia con un escenario flotante, récord de público y una puesta que sorprendió a la prensa nacional.


En 1941, mientras el mundo atravesaba uno de sus momentos más oscuros, Mendoza eligió celebrar la Vendimia mirando al agua. El 29 de marzo, con Europa envuelta en una guerra que se expandía desde 1939 y amenazaba con volverse global, la provincia llevó adelante la sexta edición de la Fiesta Nacional de la Vendimia en un clima internacional cargado de incertidumbre y tensión.

En ese contexto crítico, la celebración mendocina se reinventó, y lo hizo con una decisión estética y técnica inédita para la época, al trasladar el acto central a un escenario flotante en el lago del Parque General San Martín.

La historia detrás de la Vendimia de 1941

El marco político local también estuvo atravesado por cambios y controversias; apenas un mes antes de la fiesta había asumido como gobernador Adolfo Vicchi, representante del movimiento multipartidario Concordancia, en una elección que fue señalada como fraudulenta, algo habitual en aquellos años. En el plano eclesiástico, la provincia todavía sentía la ausencia de Monseñor José Aníbal Verdaguer, fallecido el año anterior, y el Arzobispado de Mendoza había quedado a cargo de Alfonso María Buteler.

En ese año también se creó el primer escudo representativo de la Fiesta, que sería utilizado durante muchos años. La imagen sintetizaba el espíritu mendocino con una potencia simbólica notable que consistía de la montaña como paisaje fundante, la Virgen como figura protectora, un tacho colmado de frutos de la cosecha y, coronándolo todo, un cóndor con las alas extendidas. La Bendición de los Frutos, la Vía Blanca, el Carrusel con transportes modernos y antiguos y una importante exposición frutícola construyeron un marco tan impactante que los diarios y revistas nacionales le dedicaron amplios espacios.

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El primer escudo representativo de la Fiesta de la Vendimia.

Para engalanar el Carrusel y la Vía Blanca, la Junta Reguladora del Vino levantó una réplica del Arco de Constantino en la intersección de la avenida Emilio Civit y Paso de los Andes. La obra fue construida y montada íntegramente por estudiantes de la Academia de Bellas Artes.

El 28 de marzo, como antesala festiva, la Dirección de Turismo organizó un baile en Playas Serranas, con entradas a precios populares, donde se presentaron algunas de las orquestas más prestigiosas de Buenos Aires y artistas internacionales: Francisco Lomuto, Juan de Dios Filiberto, Roberto Firpo, Roberto Garza, la Jazz de Freddy Caló, la Característica Juan Carlos y la Marimba Alma Salvadoreña.

Pero si algo definió a la Vendimia de 1941 fue su escenografía revolucionaria. Para el acto central se construyó, sobre el lago del Parque San Martín, una plataforma flotante de 800 metros cuadrados, con dos embarcaderos y escalinatas que conducían directamente al trono de la Reina. A ambos lados, espacios semicirculares alojaban a las orquestas, y todo el conjunto se conectaba con el Club Mendoza de Regatas a través de una pasarela.

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El escenario flotante del acto central.

Más de 250 artistas de primera línea participaron del espectáculo, marcando un salto cualitativo que incluso sorprendió a la prensa porteña. El diario La Prensa, en su edición del 30 de marzo, dejó constancia de ese impacto al afirmar: «nunca en Mendoza se ha visto mayor cantidad de público reunido en actos similares».

Uno de los momentos que quedó grabado en la memoria se dio cuando Irene Roldán, representante de San Rafael, avanzaba por la pasarela que unía las gradas del Club Regatas con el escenario flotante para ser coronada Reina Nacional de la Vendimia, mientras Brígida I, la soberana saliente, llegaba al palco en una góndola para entregarle los atributos, bajo un aplauso sostenido del público. En el escrutinio, el segundo lugar fue para la representante de Maipú, Italia Mafalda Bianchinelli Fiorentini. Ese año también se realizó el primer baile de las reinas, organizado por el Círculo de Periodistas de Mendoza.

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Irene Roldán de San Rafael fue coronada como la nueva reina.

En ese mismo contexto comenzó a germinar la idea de construir un teatro griego en la base noreste del Cerro de la Gloria, proyecto del arquitecto Daniel Ramos Correas. Con el cambio de gobierno, el ministro de Obras Públicas Frank Romero Day decidió apoyar la iniciativa y destinó una partida para iniciar las obras. Años más tarde, ese sueño se transformaría en el escenario emblemático de la fiesta.