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El famoso truco de los restaurantes para que la carne esté jugosa y deliciosa

Además de ablandar la carne, este ingrediente ayuda a retener los jugos naturales y evita que se seque durante la cocción.
Transforma cortes ordinarios en platos dignos de un restaurante. Foto: Rodrigo DAngelo / MDZ
Transforma cortes ordinarios en platos dignos de un restaurante. Foto: Rodrigo D'Angelo / MDZ

No tienes que ser un chef para conseguir una carne jugosa y deliciosa, digna de los mejores restaurantes. Sin embargo, existe un sencillo truco que puedes aplicar en casa para transformar cualquier corte en una delicia tierna y llena de sabor. Este método es económico y rápido, ya que se realiza en menos de 10 minutos.

Aunque existen diversas técnicas para ablandar la carne, con el bicarbonato de sodio lograrás  una textura mucho más suave y jugosa, especialmente en los cortes más magros que suelen ser más secos y menos tiernos. Este truco intensifica el sabor de la carne, incluso en las que son más fibrosas.

Una forma de ablandar la carne.

Para llevar a cabo este método, solo necesitas tres elementos: bicarbonato de sodio, agua y la carne que deseas preparar. La cantidad de bicarbonato de sodio que se utiliza depende del peso de la carne; se sugiere usar una cucharada por cada 300 gramos. Esto significa que, para un kilo de carne, necesitarías aproximadamente tres cucharadas y media de bicarbonato. Este sencillo cálculo asegura que la carne absorba la cantidad justa para obtener los mejores resultados sin alterar demasiado el sabor natural.

El procedimiento es bastante sencillo. Primero, mezcla el bicarbonato de sodio con agua en un recipiente. Luego, sumerge la carne en la mezcla. Se recomienda dejarla reposar en el refrigerador al menos una hora, aunque para resultados óptimos, es preferible dejarla toda la noche. Este tiempo de reposo permite que el bicarbonato actúe, descomponiendo las fibras y reteniendo los jugos dentro de la carne.

Con este truco notarás la jugosidad.

Después del tiempo de reposo, es necesario lavar la carne con abundante agua. Una vez enjuagada, deja que la carne se escurra bien, preferiblemente en un colador, y sécala cuidadosamente con papel de cocina. De esta manera, estarás listo para cocinarla como prefieras: a la parrilla, en la sartén o al horno.