La guía definitiva para tener una piel asombrosa, firme y radiante
Mantener una piel saludable se trata de bienestar. Una piel bien cuidada puede protegernos de los elementos ambientales, prevenir el envejecimiento prematuro y mejorar su textura y apariencia. Lograrlo requiere de paciencia y de esfuerzo.
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La constancia es fundamental en cualquier rutina de cuidado de la piel. La dermatóloga consultora de Skin + Me, Malvina Cunningham, destaca la importancia de mantener una rutina regular tanto por la mañana como por la noche. La limpieza es el primer paso. Elegir un limpiador suave es necesario para su cuidado.
Justine Hextall, asesora dermatológica, subraya que ninguna crema hidratante puede hacer maravillas si la piel está debilitada. Así que si notas que tu piel se siente tirante después de limpiarla, es un indicio de que el limpiador es demasiado agresivo para tu tipo de cutis. Opta por limpiadores que respeten el pH natural y eviten la irritación.
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Una vez limpia, la piel está preparada para recibir hidratación. Aplicar una buena crema hidratante ayuda a mantener la piel suave y flexible. La dermatóloga Cristina Psomadakis recomienda no exfoliar en exceso, ya que esto debilita y provoca irritaciones. Una exfoliación suave una o dos veces por semana es suficiente para eliminar células muertas y mantener la piel radiante sin dañarla.
Además de la limpieza y la hidratación, la protección solar debe estar presente en tu rutina de cuidado de la piel. El dermatólogo neoyorkino Anthony Rossi sugiere el uso de niacinamida tópica y ácido hialurónico para una protección y una hidratación óptimas. La niacinamida ayuda a mejorar la elasticidad de la piel, reducir las rojeces y aumentar la luminosidad. El ácido hialurónico, por su parte, es un poderoso hidratante que retiene la humedad en la piel, manteniéndola suave y tersa.