De qué forma el ejercicio fortalece tu cerebro y desarrolla tu inteligencia
El ejercicio físico no solo beneficia el cuerpo, sino que también tiene un impacto significativo en nuestro cerebro y el desarrollo de la inteligencia. A través de un informe que se presentó recientemente en el New York Times, se estudió cómo el entrenamiento potencia nuestra salud mental.
Henriette van Praag, profesora de ciencias biomédicas en la Florida Atlantic University, descubrió a fines de los '90 que el ejercicio estimula el crecimiento de nuevas células cerebrales en ratones. Esto hizo que el ejercicio se tome más en serio, incluyendo actividades como el crossfit y correr varios kilómetros a la semana.
Si bien aún se debate si el entrenamiento puede inducir la neurogénesis en humanos adultos, lo que es seguro es que la actividad física mejora el estado de ánimo y la cognición a través de diversos cambios celulares.
Van Praag y otros científicos destacan que el ejercicio libera neurotransmisores como la adrenalina y la noradrenalina, que son cruciales para la atención y también para la memoria de trabajo y el funcionamiento ejecutivo. Además se liberan dopamina y serotonina, lo que explica por qué muchas personas se sienten bien luego de entrenarse.
Los beneficios cognitivos no se limitan a mejoras a corto plazo. Estudios dicen que quienes se entrenan regularmente obtienen mejores resultados en pruebas cognitivas que las personas sedentarias. Participar en un programa de ejercicio aeróbico durante varios meses puede mejorar significativamente la cognición.
Sin embargo, estos efectos no son uniformes ni extremadamente grandes; no se puede esperar obtener una memoria extraordinaria solo por hacer ejercicio, señala Marc Roig, profesor asociado de la Universidad McGill.
La actividad física también tiene un impacto positivo en el estado de ánimo. Las personas que comúnmente realizan ejercicio reportan mejor salud mental y las rutinas de entrenamiento son efectivos para tratar la depresión, lo que lleva a algunos médicos a prescribir actividad física como parte del tratamiento.
Una de las recomendaciones clave es seguir las directrices de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, que sugieren 150 minutos de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad aeróbica vigorosa por semana.
Este nivel de actividad no solo mejora la salud general sino que también ofrece protección contra enfermedades neurodegenerativas. Michelle Voss, profesora asociada de la Universidad de Iowa, afirma que entrenar es una de las conductas más beneficiosas para la función cognitiva y para reducir el riesgo de Alzheimer y demencia.
El ejercicio mejora la circulación sanguínea, logrando beneficios cognitivos. Hace que se liberen moléculas con propiedades neuroprotectoras, estimula el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos en el cerebro y se liberan sustancias químicas beneficiosas, como el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF).
El aumento de los vasos sanguíneos y las conexiones neuronales puede incrementar el tamaño de áreas específicas del cerebro, especialmente en adultos mayores, compensando la pérdida de volumen cerebral asociada con el envejecimiento. El hipocampo, crucial para la memoria y el estado de ánimo, es particularmente beneficiado por el ejercicio regular, lo que puede ayudar a proteger contra enfermedades como el Alzheimer y la depresión.