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Según los estudios, definitivamente el dinero no da felicidad

Para muchas personas son más importantes la conexión con la naturaleza y los vínculos familiares que la riqueza material

Existe la creencia de que cuanto más dinero tiene una persona acumulado en su cuenta bancaria es más feliz, sin embargo, un reciente estudio confirmó que definitivamente esto no es tan así, por lo menos no lo es para todos, ya que la gente que vive en pequeños pueblos alejados de las grandes ciudades donde se acumulan mayor riqueza y tecnología son más felices.

Esta fue la conclusión a la que llegó Eric Galbraith, profesor de la Universidad de Mc Gill en Montreal, e investigador principal de un estudio llevado a cabo en “Proceedings of the National Academy of Sciences” sobre la relación entre el dinero y la felicidad.

Un estudio realizado en Montreal llegó a la conclusión de que el dinero no da felicidad, por lo menos no a todos. Foto: Shutterstock

En su investigación, el catedrático midió el nivel de satisfacción con la vida de sociedades pequeñas con bajos ingresos. En el estudio se encuestaron a más de 3 mil participantes de 19 comunidades en distintos países. “Sorprendentemente, muchas poblaciones con unos ingresos monetarios muy bajos reportan niveles promedio muy altos de satisfacción con la vida, con puntuaciones similares a las de los países ricos”, reveló el experto.

Según los investigadores, esto ocurre porque habitualmente las encuestas globales tienden a pasar por alto a las comunidades en donde el intercambio de dinero tiene un papel mínimo en la vida cotidiana, ya que los medios de vida están conectados directamente a la naturaleza.

En relación a la felicidad, muchos sienten más conexión con la naturaleza y los vínculos familiares que con el dinero. Foto: Shutterstock 

De acuerdo a los resultados arrojados por la investigación, las personas de estas pequeñas comunidades tuvieron una puntuación promedio de satisfacción con la vida de 6.8 sobre 10, y cuatro de ellas obtuvieron una puntuación promedio de 8, que es comparada a la felicidad que experimentan las personas que viven en los países escandinavos ricos.