Presenta:

Te aguantas los gases: estas son las temidas consecuencias

Liberar gases es parte del funcionamiento natural del cuerpo. De hecho, según los especialistas, una persona promedio expulsa entre 13 y 23 gases al día. Así como lo lees.
No es juego, suelta los gases. Foto: Archivo
No es juego, suelta los gases. Foto: Archivo

Según los especialistas, una persona promedio expulsa entre 13 y 23 gases al día. Aunque es un tema que genera vergüenza en muchas personas, es parte natural de la digestión. Y, al contrario, el hábito de retenerlos trae consecuencias negativas para la salud.

Evitar la expulsión de gases puede llevar a varias molestias. La distensión abdominal es una de las quejas más frecuentes. Esta situación provoca hinchazón y una sensación de pesadez que incomoda y dificulta realizar actividades cotidianas. De acuerdo con Elena Fernández Alcón, jefa del Servicio de Urgencias en HM Rivas, Madrid, este tipo de retención genera un aumento de la presión en el intestino, lo cual desencadena dolor abdominal. En algunas ocasiones, el malestar se irradia hacia el pecho, imitando los síntomas de una afección cardíaca, lo que causa preocupaciones innecesarias.

Mejor afuera que adentro.

Además, aguantar los gases de forma continua incrementa el riesgo de desarrollar diverticulitis, una condición donde pequeños sacos en el intestino se inflaman y, al infectarse, producen complicaciones. La diverticulitis causa dolor intenso, fiebre y problemas para evacuar, siendo una afección que requiere tratamiento médico y, en algunos casos, intervenciones quirúrgicas.

Otro de los riesgos asociados a la retención de gases es el incremento de la acidez estomacal. Al impedir la liberación de estos gases, el ácido del estómago se desplaza hacia el esófago, provocando una sensación de ardor en el pecho conocida como reflujo gastroesofágico. Esta acidez, si se presenta con frecuencia, daña el esófago y genera úlceras que, a su vez, complican la digestión.

Disminuye la energía del cuerpo.

Por otro lado, el retener gases afecta el equilibrio de la flora intestinal. Este conjunto de bacterias se altera cuando los gases se acumulan, provocando un desbalance que reduce la eficiencia del sistema digestivo. Las bacterias "sanas" pierden efectividad, lo que hace más difícil la absorción de nutrientes y disminuye la energía del cuerpo.