En Mendoza, el peronismo no hubiera sido posible sin el radicalismo
“El trabajo constituye un aporte importante al campo historiográfico sobre los estudios del peronismo al abordar las particularidades locales del proceso político y social de su emergencia”. De esta manera, el jurado del Premio Ida y Vuelta de Divulgación Científica 2013, convocado por la Editorial de la UNCuyo (Ediunc), destacaba los méritos del libro Los orígenes del peronismo mendocino. 1943-1946, de Mariana Garzón Rogé, que fue el ganador de esta edición del certamen.
Garzón Rogé es graduada de la licenciatura en Comunicación Social e integrante de equipos de investigación, y el trabajo que presentó al certamen repasa tres años en la vida política y social de Mendoza, específicamente, el período que va desde el golpe militar que puso como presidente a Arturo Rawson hasta la asunción de Perón en su primera presidencia, en 1946.Mediante un repaso detallado de los conflictos sociales y políticos de la época, Garzón Rogé va reconstruyendo los años en los que se forjó el peronismo a nivel nacional y el acompañamiento que este proceso tuvo desde la provincia.
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En diálogo con MDZ Online, Mariana Garzón Rogé, a manera de adelanto de lo que será su libro, ahondó en la relación entre el por entonces germinal peronismo y la Unión Cívica Radical (UCR).
- Tal vez lo más significativo, como síntesis del libro, es que el peronismo en Mendoza se fortalece en sus inicios gracias a la adhesión de un sector disidente de la UCR.
- Se forma con un influjo de un sector disidente de la Unión Cívica Radical que es bastante fuerte.
- ¿Cuál era la principal disidencia al interior de la UCR para que un grupo se acercara a esta fuerza que estaba naciendo desde el área de Trabajo de la Nación?
- Había disidencias de diferente índole, la más notable es hacia principios de 1945, en relación al diagnóstico que se hacía de lo que había significado el año y medio de régimen militar que vivía la Argentina. En junio de 1943 se produce un golpe de Estado militar en el cual una cúpula del Ejército toma el poder y derroca al presidente Ramón Castillo y comienza un gobierno que va a durar hasta junio de 1946, que es cuando Juan Domingo Perón va a asumir la presidencia. El tema es que la composición de ese elenco militar era muy heterogénea y fue cambiando a través del tiempo. En un principio, muchas fuerzas políticas se ilusionaron porque consideraban que iba a ser el fin de la década del fraude de los años 30 y porque además de alguna manera vaticinaba un cambio en la política internacional de Argentina, que hasta ese momento era neutral en relación a la Segunda Guerra Mundial. Entonces, tenemos por un lado el contexto internacional y por otro lado lo que significaba la década del fraude. El golpe que se dio en 1943 fue heterogéneo en su opinión respecto de estos dos temas, que eran muy candentes en la sociedad, y en un primer momento prevaleció un sector conservador, ultranacionalista y católico que fue el que condujo el régimen hasta mediados de 1944, y a partir de entonces, un grupo que hasta ese momento había permanecido entre bambalinas pasa a primer plano y cobra más relevancia, el GOU [Grupo de Oficiales Unidos], que era el grupo de Perón. Los diagnósticos en la sociedad política eran muy heterogéneos y un sector del radicalismo empieza a entender que la política social que impulsaba el gobierno militar era beneficiosa y vio una puerta abierta para, al terminar con la década del fraude, ganar las próximas elecciones, que se iban a convocar. Entonces, ese sector del radicalismo ve esa oportunidad y decide dar su apoyo, pero no lo hace ese apoyo en cualquier momento, sino en un momento específico, a principios de 1945, cuando la situación bélica internacional está prácticamente definida y el gobierno argentino decide, muy tardíamente declarar la guerra a los países del Eje y cuando todo indica que en un futuro muy cercano se va a convocar a elecciones nacionales. Ese es el marco en el que un grupo decide dar el apoyo a los radicales que habían comenzado a asumir cargos en el gobierno militar, y el primero de ellos fue Faustino Picallo, que asume la intendencia de la Capital y que luego va a ser el primer gobernador peronista de Mendoza. Más allá de la importancia que tiene este grupo de radicales disidentes, que luego se llamó la UCR Junta Renovadora, también el peronismo en Mendoza se formó gracias al influjo de un grupo de dirigentes sindicales y parte del movimiento sindical, que dio un paso político en la vida pública conformando el Partido Laborista, que se formó en todo el país y tuvo una filial en Mendoza. Lo que pasa es que cuesta mucho distinguir qué votos fueron de esos radicales y qué votos fueron del laborismo, porque en Mendoza lograron integral listas conjuntas en las elecciones de febrero de 1946, a diferencia de otras provincias, en las que fueron en listas separadas, por lo que muy pronto empieza una pelea entre los radicales y los laboristas para ver de quién era el peronismo en Mendoza.
-¿Hubiera ganado el peronismo en Mendoza sin el apoyo de los radicales?
- No. El peronismo era una fuerza nueva forjada al calor de un conflicto político en varias espadas a nivel internacional, nacional y local, y también de un conflicto social; 1945 es un momento muy importante del siglo XX, no es un momento cualquiera, y en ese marco se forja el peronismo, pero el peronismo necesitaba hombres, necesitaba quienes lo sostuvieran, y sin el radicalismo, claramente, el movimiento sindical no tenía la fuerza suficiente ni tenía las tradiciones políticas necesarias para la formación de lo que en ese momento sucedió. Mucho se ha discutido porque en otras provincias los nutrientes que tomó el peronismo en su formación fueron de otras extracciones, conservadores, incluso de ciertos núcleos independientes del nacionalismo, pero en Mendoza no se hubiera formado sin el radicalismo, no hubiera sido posible, y es que en Mendoza la vía del conservadurismo quedó cerrada muy tempranamente, porque el Partido Demócrata Nacional, como se llamaba por entonces al Partido Demócrata, rechazó prácticamente de entrada la posibilidad de colaborar con el gobierno, si bien muchos de los funcionarios que integraban el gobierno de Adolfo Vicchi permanecieron en sus cargos incluso hasta 1946, como Francisco Gabrielli, que después va a ser gobernador de Mendoza, que ocupó la superintendencia de Irrigación hasta finales del régimen militar. Ahora, cuando hubo que hacer una apuesta política oficial, fue este grupo del radicalismo disidente el que estuvo dispuesto a participar.
- ¿Y esta heterogeneidad en la génesis del peronismo es de alguna manera la que lo caracteriza hasta ahora?
- El peronismo es muy particular, porque fue arrojado al poder de una manera bastante precipitada, o sea que todo esto que se coaguló hacia la segunda mitad de 1945, y estas fuerzas heterogéneas, una vez que estuvieron en cargos de gobierno y tuvieron que tomar un montón de decisiones, comenzaron a ejercitar sus prácticas faccionales, facciosas, algo que excede por demás al peronismo y que es parte de la cultura política argentina precedente, incluso, de la cultura política radical. Pero la particularidad es que ese faccionalismo se desplegó de manera acabada una vez estando en el poder, y esto le da condiciones particulares, porque ese poder estaba constituido en base a una candidatura a la presidencia de la nación, que era la de Perón, que había sido exitosa, entonces, los pleitos en el llano, a ras del suelo, en el día a día, quedaban en ver quiénes eran los verdaderos herederos de ese éxito, y lo que yo sostengo en el libro y en otros trabajos es que en esa pulseada no ganó un bando, sino que se fue configurando una manera nueva de hacer política, que es lo que hoy conocemos como peronismo y que vemos atravesando la historia, con sus conflictos y con sus transformaciones.
- Tendiendo un puente entre aquellos tiempos y el hoy, cuando un grupo del radicalismo apoya a esa fuerza derivada del peronismo que es el kircherismo, ¿existe algún parangón entre aquel 45-46 y lo que sucede con el kirchnerismo y el radicalismo en Mendoza?
- Establecer comparaciones históricas siempre es interesante para los que buscan datos curiosos, pero en cierto punto siempre existen antecedentes de cosas que tienen una relación. Ahora, si significan lo mismo, bueno, la verdad es que no sé, hay que ver en qué termina esto, pero la diferencia es que ahora el peronismo en el poder no es una cosa nueva en donde todo está por dirimirse, por resolverse y crearse, sino que es una fuerza que ya tiene su tradición y que tiene sus bases, que tiene su historia y a la que difícilmente dirigentes o bases radicales sin ningún tipo de mediación puedan entrar a jugar en esa cancha como si siempre hubieran sido siempre de ese barrio, por decirlo de alguna manera. Ahora, está claro que siempre se pueden encontrar similitudes y diferencias entre el pasado y el presente.
Alejandro Frias