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¿Cuál es el pensamiento político del rector?: de la frustrante muerte de Perón a la riesgosa anestesia universitaria

Rector de la Universidad Nacional de Cuyo.

Verónica Gordillo y Jorge Fernández Rojas

El hombre es alto, algo desgarbado, es parsimonioso, habla con voz grave con el mismo ritmo al que se mueve. En el segundo piso del edificio del Rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo está su despacho. El recinto es un amplio triángulo con grandes ventanales que permiten una panorámica del predio universitario. Se nota que es un lugar de trabajo porque el diseño moderno y minimalista queda tapado por muchos elementos como una serie de diplomas guardados en grandes estuches.

Arturo Somoza, el ingeniero agrónomo de 62 años, llegó temprano a la cita con los periodistas de MDZ Online e invitó a sentarse a la mesa de grandes decisiones, suponemos, que ocupa buena parte de la superficie del ámbito. Él mismo comenzó el diálogo haciendo referencia que venía de Centroamérica de un encuentro íberoamericano unversitario.

Esta es la primera parte, de tres, de una extensa entrevista con Arturo Somoza, el rector de la UNCuyo. En esta primera entrega exploramos en su biografía política desde los inicios del peronismo post retorno de Perón y cómo toda ese aprendizaje lo terminó volcando en la política universitaria.

La escuela peronista

-¿Usted es de formación política peronista de base?

-Sí, soy parte de la generación del '70, yo estaba estudiando Agronomía, en Ciencias Agrarias, empecé en el ’68 y terminé en el '74. Con 24 años, soy del '50. Me recibí en diciembre del '74.

-Con la vuelta de Perón.

-Claro y todo el proceso previo, de una gran movilización estudiantil. En Agrarias había una agrupación dominante que era independiente, se llamaba Asociación de Estudiantes Independientes (AEI), que nucleaba a la gran mayoría y había algunas expresiones de ultra izquierda como el Tupac, Faudi, que eran minoritarias. El grueso se empezó a incorporar a la preocupación por el país en momentos muy turbulentos y había un arco, a medida que avanzó el proceso se fueron generando algunas identificaciones políticas y se generó ese famoso aluvión juvenil de incorporación a la preocupaciones por el país y la mayoría terminó en el peronismo, con lo que fue en ese momento las formaciones de cuadro. La formación dominante en otras provincias, como en nuestra provincia, fue lo que se llamó la Organización Única del Trasvasamiento Generacional (OUTG), que era la confluencia de lo que había sido Guardia de Hierro en Buenos Aires y algunos otros lados y la Federación de Estudiantes Nacionales (FEM) que los referentes eran Alejandro Álvarez y Pajarito Grabois (Roberto). Hubo una confluencia de cuatro organizaciones, las otras dos no las recuerdo, y se armó la organización única de del Trasvasamiento Generacional. Fue un proceso de encuadramiento muy fuerte en la Argentina, del nivel numérico de la JP y lejano de otras más fuertes en Buenos Aires como el CNU, que era peronismo más de derecha, la nuestra por alguna caracterización sería más de centro, menos de izquierda que la tendencia.

Algunos enemigos del Trasvasimiento Generacional lo criticaron siempre de ser la ortodoxia peronista, como descalificándola.

También ajena y lejana de lo que estaba más a la izquierda de la tendencia que era Farp, que eran las más fuertes y planteaban en ese momento la lucha armada. Dentro de la JP había dos movimientos: uno que quería canalizar por la política y otro que quería canalizar por la lucha armada, de alguna manera los que están más en ese tema, inclusive la presidenta en algunos escritos ha planteado sus diferencias respecto de lo que fue el ala montoneros y lo que fue la JP y la tendencia juvenil que era crítica interna, la nuestra era crítica externa porque nosotros no estamos de acuerdo con la lucha armada.

Nosotros cantábamos "Farp y montoneros son nuestros compañeros", pero nosotros no estábamos de acuerdo con la lucha armada. Dentro de lo que fue la tendencia había dos posiciones que yo no conozco en detalle, pero he escuchado declaraciones de la presidenta que con Kirchner estaban en esa línea y elegían la vía la política.

Eso fue ganando espacio en todo el país, estaba lo que se llamó históricamente el reformismo, no recuerdo que en ese momento tuviera la denominación el radicalismo de Franja Morada, lo que estaba y que confluían radicales y no radicales era el Movimiento de Orientación Reformista (MOR).

El proceso de incorporación al peronismo fue impresionante, en Mendoza se encuadraron más de 300 jóvenes, con una idea de varios frentes. Estaba el frente principal que era el frente territorial, en los barrios y después estaba el frente universitario, eso fue en un año, fue una cosa muy grande y yo me incorporé en el '72 formalmente al peronismo.

-¿Por qué se incorporó al peronismo?

-Porque era lo que estaba más cercano a mis ideales y tenía una figura muy clara, que aparecía como con las probabilidades de modificar la realidad, que era Perón. Fue descubrir a Perón, estudiar a Perón, leerlo a Perón y eso me cambió la vida. Más allá que tenía un mecanismo que hoy los jóvenes lamentablemente no tienen de formación como cuadro, porque teníamos documentos de trabajo, nos reuníamos una vez a la semana, leíamos, discutíamos desde el marxismo a todo, no era una formación sectaria, sino bastante universal, inclusive con otras lectoras, filosóficas, una formación muy rica. Y reuniones nacional que se rotaban y se discutía y sobre todo yo me alimenté mucho de comprender a Perón en toda su biografía que es muy extensa, muchos la desconocen, creen que está vinculada sólo a su faz política, pero tienen desde la publicación en sus años jóvenes de un libro sobre toponimia hasta apuntes de historia militar, como él era profesor de historia militar en el colegio militar, analizando las campañas de los grandes generales, generales griegos, a Napoleón, a las dos guerras mundiales, es experto en la campaña de San Martín.

El otro libro clásico de Perón fue Conducción Política donde él hace la analogía, siempre argumentó ese tema y su esquema tuvo que ver con eso entre los elementos de la guerra o la teoría militar y los elementos de la política, planteaba que la guerra es la continuidad de la políticas por otros medios.

O sea, que no hay discontinuidad entre la guerra como hecho político y la paz, sino que uno es violento y de enfrentamiento frontales y el otro es más sordo, pero que hay elementos comunes y de ahí su teoría política que tiene que ver con el manejo del tiempo, del espacio, la iniciativa, una serie de elementos que se utilizan en la política y que vienen del manejo del arte militar.

-Usted dijo que esta pertenencia le cambió la vida. ¿En qué sentido?

- Me marcó para toda la vida, nunca he tenido dudas de ese pensamiento, nuestro planteo era claramente movimientista, no era partidista. Creíamos –y sigo creyendo profundamente- en la idea del movimiento y en el concepto de que el peronismo como movimiento es heterogéneo por naturaleza y no por imprecisión, porque mucho cuestionaron siempre el peronismo como que le faltaba definición política, precisión política, ideológica, como que era un gran contenedor que no era capaz de definir; en realidad es su teoría política, de que el peronismo era la expresión de la Nación.

-¿Para usted el peronismo es la expresión de la Nación?

- Primero Perón elabora una teoría que yo la veo cada vez más ratificada en el proceso mundial, yo vengo ahora de Nicaragüa y por ejemplo frente al planteo del marxismo de proletarios del mundo unido Perón larga la consiga pueblos del mundo unido y hoy en día en los debates latinoamericanos está el planteo de los pueblos, no es el problema del proletariado, el problema es de los pueblos y mucho de su análisis tiene que ver con ese tema. Plantea que la historia de la humanidad es la historia de los pueblos contra los imperios, hace ese análisis histórico de la humanidad y plantea la necesidad de la integración continental como posibilidad y plantea que él no inventó la doctrina sino que la leyó del pueblo, en realidad lo que rescata son los valores argentinos y los sistematiza. Visto los hechos de hoy, en realidad, el peronismo debe ser la única de las corrientes del siglo XX que ha subsistido y ha pasado de siglo, hoy no podemos hablar de que esté el maoísmo en presencia, el golismo en presencia, ninguna de las doctrinas del siglo XX ha trascendido, con todo lo que siempre significó de complejo, de heterogéneo, contradictorio, porque aparte esa era la naturaleza del pueblo argentino, hay que comprenderlo de esa manera.

-Da la impresión, dándole vuelta al concepto, que Perón dijera entonces que el pueblo argentino es peronista.

-Bueno, una de las anécdotas cuando lo van a visitar poco tiempo antes de su regreso, uno le dijo: mire general yo que lo combatí tanto a usted, después de tanto tiempo me he dado cuenta que usted tenía razón y me he hecho peronista.

Perón le dijo, usted se hace peronista justo cuando yo dejo de serlo, para un argentino no hay nada mejor que otro argentino, ya tenemos que salir de la etapa sectaria del peronista y hoy tenemos que reunir a los argentinos y hay que trabajar en la integración continental.

Esa es una de las diferencias con muchos compañeros políticos míos que entendían que el Perón del retorno era un Perón gagá, él se definía como un león herbívoro, como un hombre que después de toda su experiencia entendía que se habían cometido errores y que él tenía que unir a los argentinos, que la lucha era contra los imperios, no debía ser una lucha intestina.

-Bueno, pero la convulsión que había en el país

-Él vino en el medio de esa convulsión, intentando romper con esa situación porque también dijo que lo que estaba destruido era el hombre argentino y que había que reconstruir al hombre argentino, era consciente de esa situación, obviamente se le fue la vida en eso, no lo pudo lograr.

-Usted pensaban lo mismo, que Perón no estaba gagá

- Absolutamente, que venía a unir al pueblo argentino y tratar de aprovechar su experiencia. Lo que uno no veía en ese momento era que estaba gravemente enfermo y que le quedaba poco tiempo de vida, muchos le dijeron que no viniera, que se le iba a acortar la vida.

-No estaba en los planes la muerte de Perón.                            -En nuestros planes no, Perón no se podía morir.

-¿Qué pudo haberle fallado a Perón con el devenir?

-Creo que había una situación muy difícil en Argentina, de enfrentamientos muy fuertes, muchísimas acciones externas y hubo -ante el deterioro del gobierno militar- una salida apresurada intentando, como se intentó después de todo el proceso del '55 cooptar al peronismo y de heredarlo y hubo de todo, generales que se creían que porque eran militares podían heredarlo o políticos que quisieron heredarlo, las luchas intestinas fueron muy fuertes.

-¿Después de Perón, para usted qué responsabilidad tuvo el peronismo respecto del golpe militar?

-Por eso hay que diferenciar, en la visión del análisis peronista, entre el pueblo y los dirigentes. Perón en eso tenía muchísimas citas dijo: "Los dirigentes a la cabeza o la cabeza a los dirigentes". Cuando estaba por morir dijo: "Mi único heredero es el pueblo". No puso ningún heredero, tuvo una serie de citas que creo que tenían que ver con lo que él sabía que podía ocurrir, y esa referencia para mí está presente. Los  dirigentes tienen que estar al servicio del pueblo.

-Esas frases escondían un concepto doctrinario entonces, porque los más chicos, los que escuchábamos esto nos parecían retóricas, fuertes, pero conceptualmente no lo entendíamos como herencia política.

- Creo que sabiendo que iba a haber una situación convulsiva no dejó ningún heredero. Dijo mi único heredero es el pueblo, entendiendo que los pueblos resuelven los problemas en el tiempo y que encuentran sus nuevos liderazgos, su nueva conducción y uno no puede descansar en una personas porque las personas fallan.

-En ese caso también podría entenderse que Perón se desligó de la responsabilidad de no generar una herencia política.

-El planteo de la generación de emergencia y excepción, de la cual nosotros nos sentíamos parte, que tenía que ver con la formación de cuadros tenía que ver con esta visión de que Perón en algún momento no iba a estar y que había que generar cuadros. Porque él planteaba que en general los políticos eran amateurs y que en general los grandes pueblos formaban sus dirigentes. Evidentemente hay una condición natural, pero a la cual hay que agregarle formación. También una de sus citas era el genio es trabajo, eran hombres geniales, pero también era trabajo, estudio.

-Por ahí los tiempos no se dieron

-También hay un problema de, como él decía, "las palabras cayeron aparentemente en un vacío", creo que él intentó formar, no lo pudo hacer en la medida que pretendió, pero el tema es que tiene que ver con los momentos históricos. Si uno ubica el proceso de peronismo en el momento histórico, era el momento emergente de Estados Unidos después de la guerra, los alineamientos mundiales, en un momento que no tiene nada que ver con la realidad de hoy, incluso hizo varios intentos hasta que lo bombardearon pero hizo intentos de integración  latinoamericana con el famoso ABC, que tuvo que ver con líderes con los cuales tuvo empatía como con Chile y Brasil, después los voltearon a los otros y los procesos mundiales no se pudieron dar. Es como comparar a Distéfano con Maradona, con Pelé y con Messi, cada uno fue en su momento. Si él hubiera tenido esta situación latinoamericana no me cabe duda que hubiera sido un líder latinoamericano, no la tuvo.

Si uno ve los procesos históricos de la caída de gobiernos democráticos y ve que hay sincronismo, Perón fue contrahistórico, fue un anticipador. Por ejemplo, el proceso de Hugo Chávez se parece bastante cincuenta años después.

¿Perón qué había visto? Vio que había enfrentamientos inútiles, derramamientos de sangre inútiles, esa es mi lectura. De que estaba claro que había que tener firmeza y claridad en las posiciones, pero que la principal lucha era defender al pueblo argentino, integrar al pueblo argentino y no era resolver la homogeneidad interna, porque cuando él hablaba del concepto de trabajador y no de proletario definía que trabajador era todo aquel que producía por lo menos lo que consumía, quien no es trabajador, el que vive de ocio, de rentas o el que no produce.

-Parece ser una definición superadora del proletariado.

-Es superadora del concepto materialista, en el marxismo determina la conciencia, si soy proletario tengo que estar con la clase proletaria y si tengo plata tengo que ser explotador. En realidad daba esta apertura que incluía al gran sector empresarial argentino Pyme donde el empresario no está sentado esperando que le vengan los dividendos, está al frente de su fábrica, laburando como un obrero más y hace de gerente, va al banco, entonces en la concepción peronista es un trabajador. Aparte tiene que ver con el devenir, antes era la gran fábrica, la gran empresa y hoy en día la multiplicación de pymes de pequeña escala en el mundo es otra realidad, que tiene que ver con lo que hoy se concibe como emprendedor, que es generador de trabajo. Ese es un trabajador.

-¿En qué momento usted se da cuenta que el peronismo evoluciona y usted evoluciona?

-Cuando iba a venir Perón se vino la etapa de afiliaciones, nosotros salimos a afiliar a los barrios y los últimos en afiliarnos éramos nosotros porque no creíamos en el partido, era una orden de Perón, porque no creíamos en el partido. En ese momento me afilié, después cayeron las afiliaciones, en el 83 me volví a afiliar. Saltando en mi vida, después participamos de internas políticas con distintas agrupaciones hasta el '83 con el retorno de la democracia, con Lúder y Alfonsín en la nación y acá los blancos, los verdes que eran las fracciones de Mendoza y todos terminamos con Carlos Motta y terminamos después cambiándonos con Corvalán Nanclares, trabajando en esas cuestiones, con la idea de no participar al frente sino apoyando al peronismo, con la idea de que los cargos eran riesgosos, peligrosos, eran espacios tentadores lo que producía que uno terminara alejándose del poder. En el ’87 participamos de la interna contra Bordón en la lista azul y blanca con Civit Evans y Alberto Granata, que era de mi agrupación.

-¿Usted era azul?

-No. Los azules son de la misma matriz nuestra nada más que se dividen cuando muere Perón. La Organización de Trasvasamiento General se disuelve cuando muere Perón.

-¿Estaba Juan Carlos Mazzón?

- Sí. Ahí se separaron los azules con Mazzón a la cabeza. Quedaron azules clásicos, después dejaron de ser azules, Abihagle estuvo ahí, Bertranaou, quedamos partidos en dos o tres facciones.

-¿Usted militó con Mazzón?

-Con Mazzón, con (José Luis) Manzano, con (Alberto) Flamarique, con (Cristina) Zuccardi, con (Juan) González Gaviola, (Roberto) Roitman, con (José Luis) Gioja en San Juan. La visión general era lejano al poder, los azules cuando se abren dicen no, acá hay que ir por el poder y ahí viene Manzano, Mazzón y se meten rápidamente dentro de las estructuras políticas, ese fue el quiebre más importante.

Con un grupo político, en principios del '91, a pesar de los tironeos con Menem –recordemos que Bordón es electo en el '87 y Menem en el '89, termina apoyando a Menem a disgusto, pero lo termina apoyando, nosotros nos abrimos y renuncié a la dirección de Bosques en abril del '91, porque no compartía el tema del menemismo. Entoncés pasé a formar parte del grupo que creó el el partido Solidaridad.

-¿Quiénes estaban en el partido?

-Éramos todos militantes, algunos que hoy están en la Universidad como Fernando Freire que es el representante de la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de San Rafael en el consejo. En ese año terminamos haciendo una alianza con el Partido del Trabajo del Pueblo (PTP), donde estaba Carmelo Cortese. Y conformamos el frente Trabajo y Solidaridad y lo enfrentamos al Rolo Gabrielli en el '91 en las elecciones y sacamos honrosos 2.400 votos. Esa fue mi práctica testimonial como se dice ahora, sin recursos, de patriada. Es decir que fui candidato a gobernador de la provincia de Mendoza en el '91, muy pocos lo saben.

El otro que era candidato a gobernador (de la Ucede) era Roberto Cavagnaro, que es columnista de Economía. Éramos de los que no teníamos chances.

-¿Como evolucionó esa primera idea de que llegar a un cargo era riesgo, a presentarse como candidato?

-Empecé a tener diferencias con la conducción en el sentido en que creía que si uno tenía una fuerte convicción podía resolver este tema, de la comprensión de que el poder tiene dos acepciones, para mí hay dos conceptos muy claros: autoridad y poder. La autoridad es el reconocimiento que uno obtiene, el prestigio que tiene, que lo construye uno a lo largo de su vida, en un principio si no comete graves errores no lo pierde.

El poder es temporal, uno lo tiene mientras detenta el cargo. Éste es el tema más difícil en los dirigentes para intentar entenderlo cuando tienen poder y sobre todo entenderlo cuando lo pierden, porque algunos creen que el poder es de su naturaleza. Entonces después no entienden por qué antes los saludaban cien y después los saludan tres.

Son los mecanismo de la abstinencia del poder, uno deja de tener una gimnasia de vida, un ritmo de vida, un mecanismo loco y de golpe pasa, es como la jubilación, hay que preparase. Yo creo tenerlo muy claro, sé que tengo un tiempo, que es un proceso, que trabajé para esto, que llegué hasta este punto y que se me acaba en un año y meses. Creo, la realidad lo dirá, estar preparándome para ello, en el sentido que no me angustia en absoluto.

 

Después de esas experiencias hicimos otra con el partido Solidaridad en el '95, fuimos aliados de Bordón a nivel nacional y de Fayad a nivel provincial y después prácticamente se empezó a consumir el partido, no tenía mucho sentido. En el '96-'97 fui a la justicia electoral y renuncié a la afiliación, por lo tanto desde ese momento no soy afiliado a ningún partido político.

-¿Por qué renunció?

-Porque el partido se cayó, no se entendió más la lucha, un partido chico, que no pudo -más allá de sus pretensiones- crecer, con esta lógica que hay hoy en día de los partidos, esto sería para rato por qué ocurre. Un día fui y me desafilié, por lo tanto hoy no estoy afiliado a ningún partido político, soy peronista, pero no estoy afiliado al partido Justicialista.

-Ha vuelto a ser movimientista.

-He seguido siendo movimientista. No creo que ser afiliado a un partido uno no deje de ser movimientista, el tema es comprenderlo como lo decía Perón una herramienta electoral. Estamos hablando '96-'97 y me acuerdo que una vez Armando Bertranou me dijo: "¿Cuándo te vas a dedicar  a la universidad". Yo le dije que no, que no me interesaba. En realidad había entrado a la universidad en el '74 convocado por Fidel Roig que era decano de Ciencias Agrarias, mellizo de Arturo, en la Subsecretaría de Educación Permanente y Posgrado, para trabajar en temas emergentes, que en ese momento tenía que ver con la educación permanente con los egresados y trabajar el tema de posgrado, que prácticamente no tenía desarrollo en la universidad y cuando esa unidad desapareció pedí entrar en la cátedra de silvicultura. En el '76 lo echaron al titular yo quedé ahí, firmando todos años la cláusula que no era del ERP, ni montonero ni guerrillero.

-¿Todos los años les hacían firmar?

-Sí, todos los años, una declaración jurada que no era guerrillero. Es terrible.

El otro día vi una carta que era muy dura con la Justicia, que decía que los únicos que tienen derecho de hablar son los desaparecidos y creo que es una grave injusticia, con todo el cariño que les tengo a los hijos de los desaparecidos, pero creo que los que nos quedamos en Argentina sufrimos mucho.

Desaparecidos cercanos míos no hubo ninguno, pero en cárceles hubieron varios, pero el hecho de tener que vivir aislado, solo, sin comunicación. Yo me casé en el '75, es decir que en abril del '76 nació mi primer hija, la incertidumbre que uno vivía era terrible y el desconocimiento de lo que pasaba, es un tema que es muy difícil verlo a la distancia, pero fueron momentos duros.

"En el '96 me picó el bichito de la política universitaria, estaba de decano Taquini y en un momento tuvo una política muy agresiva de los docentes. Pero antes había empezado a trabajar en el gremialismo universitario, fui uno de los creadores de Fadiunc, y fui delegado a la Conadu dos o tres veces y en el ’96 hay mucho revuelo en la facultad y con la titular de mi cátedra y otros profesores armamos algo para enfrentar a Taquini, que iba por la reelección. Hicimos una alianza donde había algunos radicales, otros por definiciones políticas, hicimos un proceso de definición de objetivos y ganamos las elecciones. Arreguini fue decano y yo secretario académico. Es decir que empecé mi carrera universitaria en el año '96, con 46 años, relativamente tardío.

-Con una historia política ya caminada.

-Fuí electo en el '99 hasta el 2002. Lo que empecé a descubrir es que la gestión universitaria tenía muchos elementos de mi formación política, aparte de ser investigador en mi categoría B, había podido dedicar mucha de mi formación política al tema universitario.

-¿Qué podía volcar de su formación?

-La conducción política, el tema de las relaciones humanas. Primero la comprensión de que esto no es un problema sectario, hay que reunir, ver lo mejor de cada uno, qué hay que trabajar para cada espacio concreto en la realidad concreta, analizándola y apreciándola, que no hay recetas, descubrir cómo es la realidad, cómo funcion. Así conformamos un grupo de profesores que trabajamos de ese modo luego elegimos la forma de llegar a los candidatos. Así ganamos en el '99.

-¿Cuál es la evaluación que hace de los años que lleva como rector y la radiografía que tiene hoy de la universidad?

- Mi evaluación es absolutamente subjetiva. Creo que lo que uno logra tienen que con objetivos y propósitos que uno se impone y después con la construcción colectiva, no son producto de una decisión personal, es importante y uno tiene un espacio de liderazgo frente a momentos críticos cuando tiene que tomar decisiones y a veces no puede elegir tiene que optar. Y también  la experiencia de gestión, porque haber sido tres años secretario académico, tres años decano, seis vicerrector y ya llevar pronto a cumplir cinco años de rector, ya llevo unos cuántos años de gestión. Hicimos cosas que habíamos propuesto a la gente. Creo que esta universidad es prestigiosa, reconocida, pero cuando la uno la mira desde adentro le encuentra muchos defectos.

-¿Cuáles son?

-Uno que es propio de su matriz. En las lógicas universitarias hay dos grandes vertientes: el modelo francés de facultades y el modelo alemán de departamentos. Esta tiene una matriz de 73 años, que tiene que ver con la lógica de facultades, que es una la lógica disciplinaria y que la realidad de hoy científica, técnica y pedagógica lleva a la visión multidisplinaria.

Uno no puede seguir teniendo la visión con orejeras, creo que la estructura actual  es un limitante para esa visión.

Por eso con María Victoria (Gómez de Erice) empezamos a crear institutos multidisciplinarios y han tenido experiencias ricas, donde se encuentran distintas disciplinas y empiezan a descubrir nuevos mundos, nuevos enfoques. Yo que vengo de una formación profesional biológica, he aprendido a comprender el derecho o la filosofía, por ejemplo creo que un buen profesional de ninguna manera se puede resignar a hacer lo que dice el título, en realidad uno como persona debe ser mucho más que lo que dice el título, también depende de la actitud personal y también tiene que ver con la historia de la humanidad, antes los grandes tipos eran artistas, pintores, cerámicos, científicos y filósofos, no había esa ruptura. Por supuesto que hay predilecciones, gustos, que algunas cosas las aprenderá más fácil, pero tenés tratar de tener una visión más universal. Creo que tiene esa matriz difícil, tiene la ventaja y la desventaja de tener los años que tiene, la desventaja en el sentido que ha hecho un camino, es reconocida nacional e internacionalmente, uno se sorprende del conocimiento en otros lados recónditos, la UNCuyo es reconocida por muchas razones.

Tiene el riesgo que tienen las instituciones que se sientan sobre sus laureles, hay una figura que dice: ojo que los laureles de hoy no sean los de la tumba del futuro. El riesgo más grande es la anestesia, que se anestesie en sus éxitos y en la creencia de que es una buena universidad y no se de cuenta que los tiempos cambian vertiginosamente y no se adecue a los nuevos tiempos.

 

Datos centrales de la Universidad Nacional de Cuyo

Títulos de Grado: 174
Títulos de Posgrado: 71
Estudiantes de Pregrado y Grado: 31.397
Estudiantes de Posgrado: 3.905
Docentes: 4.473
Personal de Apoyo Académico: 1.374
Investigadores: 854
Proyectos de investigación: 36

Presupuesto: 750 millones de pesos