Presenta:

Que la presidenta haya expresado que no piensa reformar la Constitución abre un panorama de democracia interna

Segunda parte de la entrevista, en la que Bordón habla del presente del kirchnerismo y la situación frente a las presidenciables del 2015.
Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Seguimos sentados frente al ex gobernador de Mendoza y ex embajador en Estados Unidos, José Octavio Bordón. Lo convocamos para hablar sobre el memorándum que se firmará con Irán para crear una Comisión de la Verdad que investigue el atentado de 1994 a la Amia.

Ya ha terminado el café que pidió, porque hace rato que estamos acá, y durante todo ese tiempo habló del tema que nos convocó. Y propósito de la necesidad de llegar a acuerdos en temas tan complejos y que tienen una trascendencia de gran magnitud, Bordón señaló que lo que él planteó antes del tratamiento del proyecto en el Congreso fue la necesidad de buscar consenso, ya sea para aprobarlo como para no aprobarlo, y al respecto dijo: “No se puede plantear un tema crítico convencido de que el Gobierno va a avanzar llevándose la pared por delante, porque esto le va a costar electoralmente”.

Y de inmediato dio el pie para cambiar de rumbo en la entrevista y virar hacia lo nacional. El ex gobernador aseguró: “En estas cosas [el conflicto por el memorándum con Irán], como en las económicas, si choca el Gobierno, pierde el Gobierno y perdemos todos. A mí me gusta que los gobiernos, sean de mi partido o de otro partido, se desgasten razonablemente, para que haya una alternativa, y no que se desgasten grave y abruptamente, porque cuando se desgastan abruptamente, gana un partido alternativo, pero perdemos todos. Porque así gobernar puede ser más fácil para el que viene, pero es más difícil para la gente, y no tenemos que perder de vista a la gente, porque si eso pasa, entonces la política no sirve para nada”.

- Lo dijo al paso y de ahí lo tomo. ¿Cómo se está desgastando este gobierno?

- Hasta ahora, razonablemente, no lo digo porque todo lo que haga sea razonable, algunas cosas son bastante difíciles. Pero a mí me tranquilizó mucho la última declaración de la presidenta en el sentido de que dijo claramente “estoy buscando un cambio en la Justicia, pero que quede claro que esta presidenta no va a buscar cambiar la constitución”. Esto, más allá de la opinión que uno pueda tener del gobierno, neutra, favorable o negativa, es muy bueno, porque creo que cuatro más cuatro [se refiere a los años de los períodos de gobierno, estimando reelección], tanto a nivel nacional como provincial, es lo ideal. También siempre he creído que no hay que cambiar las reglas de juego a favor de quien tiene circunstancialmente la mayoría, porque esto quita el equilibrio que tiene que tener un funcionamiento democrático, aunque la intención no sea mala, por eso me opuse al cambio de la Constitución en la época de Menem. Entonces, la expectativa electoral hoy está en que el Gobierno tiene que mejorar la mala elección del 2009, y lo va a hacer, o sea que va a poder mantener o incrementar la cantidad de legisladores, entonces, después de haber gobernado Néstor casi cinco años y Cristina ocho, que es lo que va a terminar sumando al final del mandato, con mayoría en ambas cámaras y seguramente siendo la primera minoría el Frente para la Victoria, realmente va a ser un espacio fantástico, porque los dos últimos años no van a ser de un pato rengo. Si es una presidenta que se ocupa de la continuidad de las grandes políticas, que busca el consenso con propios y ajenos para que las políticas que la mayoría comparte se sostengan en el tiempo y que la próxima elección de parte de su propia fuerza y de las opositoras sea para corregir los problemas que hay y, sobre todo, para plantear la nueva agenda, yo creo que tendría un final de mandato muy positivo para el país, para la fuerza política del gobierno y para la propia presidenta. Y tengo una esperanza, que es que después de la próxima elección, el justicialismo, tanto con los que están cerca como con los que se han alejado, pueda hacer una interna abierta para definir qué políticas mantiene, qué política cambia, quiénes son los principales candidatos. Y si este justicialismo se abre, aceptando que no son adversarios quienes tienen algunas críticas, esto no sólo lo va a ayudar mucho, sino que también creo que ayudaría a las fuerzas de la oposición. Y sería importante que una coalición radical-socialdemócrata pueda competir con nosotros, y si además de ese espacio pudiera sumarse otro construido alrededor del Pro, eso ayudaría a la democracia.

- En ese escenario, por un lado, usted dice “si este gobierno se abre y acepta las críticas”, pero pareciera que, por el contrario, ha llegado un momento en el que las fuerzas alrededor de la presidenta cada vez se abroquelan más y cada vez los discursos son más duros, y por el otro lado, dijo que aspiraba a que se llegara a un acuerdo sobre los candidatos, pero cada vez se notan más las divisiones internas. Concretamente, ¿no está empezando a hacer aguas el justicialismo con las perspectiva del 2015? Porque, encima, no asoma nadie que pueda, a priori, ser continuador del kirchnerismo, de hecho, el único nombre que se escucha con alguna fuerza es el de Zannini.

- A ver… Yo no me fui de la política, pero cumplí con mi palabra de que yo me retiraba de la vida pública cuando terminara el mandato de Néstor, o sea, estoy trabajando en cosas pero no estoy en la lucha electoral. Eso no quiere decir que no pueda volver, pero por el momento no. A qué voy, a que no estoy en los intríngulis, así que me interesan mucho más los temas, y a veces estoy a favor de esos temas y a veces soy crítico. Pero yo diría que el escenario va a ser dibujado por la elección de octubre, una elección que hasta ahora muestra a la coalición gobernante triunfando pero sin la suficiente mayoría como para generar un cambio institucional, a eso se le suma la definición de hace pocas horas de la presidenta el decir explícitamente lo que algunos rumoreaban y otros negaban, y es que no va a utilizar el debate sobre la Justicia para impulsar una reforma institucional. Esto me parece que de parte de ella le da previsibilidad al sistema político, y entonces creo que la elección va dejar al Gobierno como primera mayoría, pero al mismo tiempo le va a dar fuerzas a la oposición, si se organiza en coaliciones. Entonces, no veo que esto lleve a un desbande, salvo que haya una cerrazón… A lo mejor hay internas donde puede haber dos sectores en el justicialismo, uno que exprese a los sectores más cercanos a la presidenta y otro que, habiéndola acompañado en parte de este proceso, plantee un cambio del sistema. Y esto no es malo, y no es malo que si esto se llega a dar, la presidenta muestre su simpatía explícita por una o por otra opción.

- ¿Pero no se complica el panorama con Massa, Scioli, Peralta, De la Sota, toda gente que apoyaba al kirchnerismo y que ahora ha empezado a alejarse?

- Me parece que el hecho de que la presidenta haya expresado que no piensa reformar la Constitución abre un panorama de democracia interna, sobre todo después de la elección de octubre. Entonces, el justicialista que ha acompañado a este gobierno pero tiene alguna diferencia actual tendrá la posibilidad de competir con aquellos que creen que estuvo bien lo que pasaba antes y que está bien lo que ocurre ahora, y esto le hace bien al justicialismo, porque si vos tenés ciertos acuerdos con proyectos que se pusieron en marcha, eso te da una visión de interna positiva y necesaria, y eso, lejos de debilitar, fortalecería. Lo que debilitaría es que hoy quienes tienen diferencias vayan por fuera o se vayan a su casa, porque esto no sólo debilitaría al actual gobierno, sino también la memoria de las cosas que se hicieron bien y que creemos que deben seguir siendo defendidas.