En el acuerdo con Irán, el Gobierno tiene legalidad pero no ha logrado la legitimidad
Al momento de comenzar a tratarse en el Congreso de la Nación el proyecto de ley que permitiera a la Argentina firmar un memorándum de acuerdo con Irán para conformar una Comisión de la Verdad que investigar el atentado de 1994 a la Amia, José Octavio Bordón, ex embajador durante el gobierno de Néstor Kirchner, manifestó sus reservas al respecto.
Por entonces, MDZ Radio lo entrevistó. Hoy, con el proyecto ya aprobado y el aval del Congreso para avanzar en la propuesta oficial, MDZ Online se reunió con el ex gobernador de Mendoza para conocer a fondo su postura respecto del memorándum y avanzar un poco más en el entendimiento de un hecho que obligó a sesiones especiales en el Parlamento y que enfrentó al Gobierno con parte de la comunidad judía argentina.
En un café del centro, nos reunimos con Bordón, y allí nos ofreció su parecer sobre el tema, que marca una diferencia con el Gobierno nacional, pero no un distanciamiento.
Aquí, la primera parte de la entrevista, en la que se refiere al acuerdo con Irán.
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- Usted manifestó reservas respecto del acuerdo con Irán, ¿esto porque lo cree improcedente, incompleto o, como algunos legisladores dijeron, porque es la ley de Punto Final del caso Amia?
- Yo siempre parto de la idea de la buena fe de quienes llevan las cosas adelante, entonces, parto de la idea de que el canciller, que lo llevó adelante y la presidenta, que es quien después presentó el tema, han actuado de buena fe, tratando de resolver este tema, o sea que en mi caso no hay un gesto de porque es oficialismo ni de por quién viene. Y menos en este tema, porque hubo una actitud muy clara del presidente Kirchner, de la presidenta, del propio canciller y de los anteriores cancilleres en avanzar fuertemente en tratar de resolver este tema y acompañar estas evidencias muy importantes de que aquí, da la impresión por los discursos de la propia presidenta en su momento y según las investigaciones y la profundización después del fiscal Nisman, había bastantes elementos que marcaban que esto pudo haber sido una coalición entre Hezbolá e Irán, porque a este grupo Irán siempre lo ha recibido con simpatía, y no estoy hablando desde mi impresión, sino de lo que he recibido de las investigaciones. Inclusive, hasta hace un año, todas las delegaciones argentinas ante las Naciones Unidas en las asambleas se levantaban y se retiraban del recinto cuando hablaba el representante de Irán. ¿Esto quiere decir que Irán no ha cambiado? No, esto quiere decir que aun con la gente con la que se tiene grandes diferencias se puede buscar un camino de diálogo cuando no se ha podido avanzar, que tampoco digo que no se pueda hacer, lo que digo es que, de la lectura del memorándum y del contexto en el cual se da el memorándum en el nivel internacional, la verdad es que me quedan bastantes dudas de que esto pueda ayudar a avanzar en la justicia, y me preocupa que nos pueda crear dificultades en el plano externo e interno. Frente a estos temas, lo que he venido sosteniendo, sin entrar en el análisis interno, que le ha correspondido a los legisladores y a los funcionarios, es que creo que no se debió avanzar. Se ha avanzado sin lograr un amplio consenso parlamentario ni con la comunidad argentina en general y con la comunidad argentino judía en particular. Estoy hablando un consenso amplio, no estoy hablando de unanimidad.
- De no pasarle la máquina de votar.
- ¿Y por qué? No porque no tengan el derecho a usar la mayoría, sino porque hay temas que son de tan larga data, de tanta profundidad y de tantas consecuencias a futuro, que siempre es importante crear ese consenso amplio. Porque en este tema la oposición parlamentaria, la gran mayoría, y la comunidad argentina que analiza estos temas, y en particular las entidades argentinas de la comunidad judía, fueron ampliamente favorables al despliegue que hacía el Gobierno, más allá de que pudieran tener algunos puntos de diferencia, o sea que no es un área donde quienes hoy se oponen hubieran estado oponiéndose porque era el gobierno de otro, sino que han estado acompañando, entonces, si han acompañado hasta ahora, hay que agotar los esfuerzos para ponerse de acuerdo, hay que preguntarse por qué esa gente tiene dudas si esa gente los vino acompañando, y si uno no logra convencerlos, entonces creo que habría que volver y conversar con el Gobierno de Irán diciendo “miren, estas condiciones no, necesitaríamos esto más”. Ojalá los que están en contra y los que tenemos dudas, finalmente estemos equivocados y el Gobierno demuestre que esto fortalece la búsqueda y el castigo eventual a los culpables y fortalece la postura y el prestigio internacional de la Argentina.
- Usted señaló que el contexto internacional no era el adecuado para firmar un acuerdo como este. Cuando dice esto, ¿se refiere a la relación con Irán estrictamente?
- Hablo primero en relación a Irán, porque no ha habido gestos explícitos a nivel internacional de que Irán haya decidido cambiar su actitud respecto de la existencia del Estado de Israel ni respecto a su visión de la existencia o no del Holocausto ni su voluntad de aceptar reglas de juego respecto de no seguir incrementando la proliferación nuclear. Esto desde el punto de vista de los intereses permanentes del Estado argentino. Primero, porque la República Argentina ha sostenido en forma permanente el derecho de Israel a vivir en fronteras seguras, cosa que, sin atacarlo físicamente, no le reconoce Irán. Segundo, por el derecho del pueblo palestino a construir su estado y que sus tierras no estén ocupadas de manera incorrecta. Y tercero, porque la Argentina ha sido fuertemente crítica de la nuclearización en términos de poder atómico de muchos países. Son tres temas en los que yo no creo que Irán haya tenido un cambio tan significativo, y por otro lado, si tuvimos que ir a Interpol fue porque no aceptaba las jurisprudencia argentina para investigar, y la comparación que se hace con el caso de Libia no tiene nada que ver [se refiere al atentado de Lockerbie], porque en ese caso, después de mucho tiempo en que Libia ya estaba suspendida por Naciones Unidas por el hecho de no atenerse a la investigación que le planteaba el juez escocés, se trasladó hasta Holanda la justicia y ahí recibió a dos personas para investigarlas.
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- Es que en el caso de la Amia ni siquiera se plantea la posibilidad de un tercer país.
- Pero eso lo había planteado el canciller Bielsa alguna vez, por si ellos tenían desconfianza porque en la Argentina, por haber sido víctima, ellos corrían algún peligro. El caso es que con Libia no alcanzó sólo con la justicia, sino que no termiaron las sanciones hasta que Libia públicamente no reconoció su responsabilidad, e inclusive ofreció hacerse cargo de la reparación económica de las víctimas, y recién después de eso se le levantó la sanción, además de que políticamente Libia tomó el compromiso explícito de quitar todo tipo de apoyo a cualquier fuerza terrorista. Yo tengo la opinión de que Gadafi lo hizo porque quería mejorar su relación energética con otros países, porque a nivel interno tenía muchos opositores y no quería sumar a esto el aislamiento internacional, había recibido tremendos ataques externos, o sea, no tiene nada que ver ese contexto con el nuestro. Entonces digo, estas cosas no me hacen desconfiar de mala fe de la presidente, ni siquiera de su ministro, pero sí decir que me parece que avanzar con velocidad… Porque la velocidad tiene que venir acompañada de la legitimidad, y el Gobierno tiene legalidad pero no ha logrado la legitimidad amplia que un cambio de actitud como este suponía. Si hubiera conseguido una legitimidad en la que la oposición estaba de acuerdo, no digo toda, la mayoría que la acompañó en este tema, y donde la mayoría de la comunidad que analiza a la Argentina está de acuerdo, y donde la comunidad argentino judía, que por haber sido atacada una entidad de su comunidad y tener el antecedente de que a la Embajada la habían atacado antes, pero sin esa legitimidad me parece que es un error avanzar.
- A esto se suma que desde Irán denuncian que la investigación fue hecha por un fiscal sionista.
- Esto es muy grave, porque los jueces argentinos no son ni judíos ni católicos, son jueces, y si en algún tema relacionado con la Iglesia un juez católico no actúa como un buen juez, habrá que cuestionarlo. Por eso, algunas críticas que hubo desde el campo político tratando de acusarlo a Timerman de que no se ha comportado suficientemente leal a los judíos en argentina a mí me parecen sumamente fuera de lugar. Timerman no es el canciller de la comunidad argentino-judía, mucho menos el canciller de Israel, él es el canciller argentino, y es judío como yo soy católico, por lo tanto, analizarlo o criticarlo a Timerman porque es judío es una manera de racismo en la que algunos pocos opositores han caído y que yo lamento, así como también algunos oficialistas han tratando de defender el acuerdo planteando que hay argentinos de primera, que son los nacidos en familias no judías, y argentinos de segunda, que son los nacidos en familias judía. ¿Por qué se da esto? Porque el debate no está hecho en la búsqueda de un consenso, sino en la búsqueda de ganar o no, y esos debates siempre terminan mal. Y yo no lo hubiera presentado como un hecho histórico, sino como que después de 19 años hemos encontrado este camino y sinceramente pensamos que es una buena alternativa, queremos que el Parlamento y la comunidad argentina lo analicen, y si nos acompañan de manera amplia, vamos a seguir adelante, y si no, buscaremos otro camino. Yo creo en una presentación de ese tipo de humildad y apertura, porque me parece que creer que después de 19 años uno ha encontrado con ese acuerdo la base filosofal de la situación es muy riesgoso. Es preferible ser más cautos y humildes y buscar el mayor consenso.
- Desde otro punto de vista, también hay quienes lo ven como una alineación con países como Irán y Venezuela para formar un nuevo eje.
- Lo he leído en algunos comentarios políticos y periodísticos, pero yo no encuentro elementos suficientes para eso. En última instancia, supongo que si algún diálogo más intenso ha tenido Argentina con países que tengan una relación más amable con irán ha sido con Brasil, porque Brasil es un país de gran prestigio internacional, con una relación no de subordinación pero sí de gran confianza con Estado Unidos, pero que ha recibido al presidente de Irán, que se ha abstenido en el voto en el tema de Interpol y que no ha acompañado algunos votos que sí acompañó Argentina en el tema nuclear en Irán, entonces, si algún diálogo más importante ha habido, yo no creo que haya sido, en este tema, no con Cuba ni con Ecuador ni con ningún país del Alba. No tengo información al respecto, pero no veo que el Gobierno lo intente. Eso de construir un eje con Irán, el Alba y Argentina, espero no equivocarme, yo no lo veo.
Mañana, en la segunda parte de la entrevista, José Octavio Bordón analiza la situación del Gobierno nacional, las disputas internas y las alternativas de la oposición.



