Presenta:

El nombre elegido por Bergoglio ya implica una misión, porque Francisco de Asís fue un gran reformador

Sergio Buenanueva, obispo auxiliar del Arzobispado de Mendoza, destacó la impronta latinoamericana que el nuevo Papa puede darle a la Iglesia católica.
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

La alegría se le nota en la voz. Y lo primero que Sergio Buenanueva  recuerda es que estuvo con él en el Vaticano hace no más de diez días, que intercambiaron deseos y que Jorge Bergoglio, ahora Francisco, les pidió que rezaran por él. “Un gesto muy latinoamericano”, aseguró.

“No caemos en la cuenta de lo que significa”, dice el obispo auxiliar del Arzobispado de Mendoza, y agrega: “Desde la fe, uno lo ve como un gesto de Dios para con nosotros”.

Luego de conocida la noticia de que Bergoglio había sido elegido Papa, Sergio Buenanueva habló con MDZ Online y dio su impresión sobre lo que puede significar la elección de un argentino como Papa y el futuro de la Iglesia.

- ¿Qué significa para los católicos de Argentina la elección de Bergoglio?

- Es algo que vamos a tener que ir descubriendo de a poco. Para la Iglesia argentina es una alegría, un orgullo, pero también una responsabilidad ofrecerle a la Iglesia universal, a los hermanos católicos de todo el mundo, un obispo de Roma que habla castellano con acento porteño. Significa una gran responsabilidad de fe. Creo que lo primero es lo que él mismo pidió, que se rezara y se hiciera una oración por él, por Francisco, para que pueda cumplir su misión, que es importante, es delicada, y también para que no le falten fuerzas y pueda llevarla a cabo con todo el espíritu del Evangelio. Y, primero, es una responsabilidad importante para los católicos de Argentina.

- Bergoglio asume el papado en un momento en que la Iglesia tiene muchos conflictos.

- Sí. Tanto la renuncia de Benedicto XVI, lo que generó la renuncia, y lo que en estos días hemos ido escuchando creo que pintan un panorama en el que la Iglesia aparece en toda su vitalidad, su fuerza, su empuje, pero también aparecen los temas importantes a los que ya tomó en mano Benedicto, como los abusos sexuales, las reforma de la curia, la mayor transparencia de la Iglesia, y que el papa nuevo debe tomar en sus manos. El nombre que ha elegido, con el que creo que debe haberse metido a todos los italianos en el bolsillo, porque Francisco de Asís es el santo patrón de Italia, ya implica una misión.  Francisco fue un gran reformador desde el evangelio en el momento en el que la Iglesia, estamos hablando del siglo II, tenía un enorme poderío político, y él planteó el lugar por el que debía venir la reforma, que era volver al Evangelio, a las cercanías del Cristo pobre por los pobres, que además es la tónica que podemos dar desde América Latina, la sintonía con los últimos, los excluidos, Además, ese ha sido un acento importante del obispo Bergoglio, sobre todo en Buenos Aires. Yo pensaba en los curas de las villas, porque Bergoglio ha sido el promotor sostenido, el que los ha acompañado en esa pastoral tan exigente que es vivir el Evangelio y servir pastoralmente en las villas de Buenos Aires, y creo que eso se va a hacer sentir también.

- Justamente. Ese es uno de los reclamos más importantes hacia el Vaticano, el de la humildad, la pobreza.

- Es un reclamo muy fuerte, pero, por lo que yo pude percibir en estos días, es algo que Benedicto ha criticado, y el gesto de renunciar puso un sello muy fuerte a un rasgo de su personalidad, que es la humildad, por eso esto de la reforma de la Iglesia por el lado de la humildad también es un acento que Benedicto puso a su modo, porque él es un hombre de Europa, ha sido profesor de Teología, y Bergoglio tiene otra tradición pastoral, y creo que eso también va a ser decisivo para el futuro de la Iglesia en todo el mundo, con el importante aporte desde América Latina.

- Una América Latina que tuvo un movimiento católico tercermundista que exigía un montón de reivindicaciones que ahora algunos gobiernos están dando, cosa que  puede ser un gran símbolo en un mundo en crisis.

- Creo que es así, con la voz de los pobres para recordarle al mundo opulento, que ahora está viviendo una crisis tremenda porque puso en el centro de todo el dinero y el valor del dinero, que hay pobres, que hay millones de hermanas y hermanos que no tienen lo mínimo para subsistir dignamente, y creo que eso también va a ser importante en el ministerio del nuevo Papa. Y creo que involucra a toda la Iglesia, porque la Iglesia no es sólo el Papa, a la Iglesia la tenemos que hacer entre todos, y el aporte lo tenemos que hacer todos.

- ¿Bergoglio le puede cambiar la cara a la Iglesia ante el mundo no católico?

- Yo tengo esperanzas de que Bergoglio pueda hacerlo, porque tiene un estilo personal que se notó desde el modo en cómo salio al balcón, vestido sólo con la sotana blanca y después se puso la estola roja, y eso marca un estilo que espero que prenda en muchos, y que también es un estilo de la Iglesia de Latinoamérica, más cercana al pueblo concreto. Ese puede ser un aporte importante, pero esto también dependerá un poco del grupo de colaboradores con que él cuente. Y también creo que, al elegir, los cardenales han dado un gesto, un mensaje muy importante a toda la Iglesia, así como fue la elección de Karol Wojtyla, un polaco de un país comunista a finales de los 70.

- El actual Gobierno nacional no ha tenido buenas relaciones con la Iglesia, ¿puede cambiar esto a partir de ahora?

- Ojalá. En realidad, se han vivido algunos momentos difíciles, pero en Argentina la Iglesia tiene distintos niveles. Hay diálogo, contactos, y la Iglesia ha ganado en las últimas décadas libertad frente al Gobierno, no sólo ahora, sino durante la época menemista también, eso nos ha hecho bien, y espero que la llegada de Bergoglio al pontificado también ayude a que esta fuerza positiva de la Iglesia católica en Argentina  se afiance, y seguiremos pujando para que los argentinos vivamos en paz, en la amistad social, queremos servir al pueblo en un diálogo respetuoso con las autoridades. Bergoglio fue uno de los que más insistió en que los obispos pongamos en el centro de nuestra enseñanza la amistad social como punto de encuentro de todos los argentinos.