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Opinión

En Mendoza no todo el turismo debería ser de aventura

Los números halagüeños del fin de semana extendido ofrecen varios puntos de análisis, pero también observaciones que deben traducirse en acciones, tanto del sector privado como desde los estados.


Pocos años atrás, luego de publicar un artículo en el que destacaba los injustificados y elevados precios de diversos artículos y servicios, en Mendoza, en temporada turística, y enumeraba con detalle los desatinos de algunos ocasionales prestadores de servicios, un conspicuo dirigente político, en público, me reprochó y usó como parábola: "No creo que alguien de Miami destaque la aparición de tiburones en sus playas".

Aún las redes sociales conservaban límites, la profusión de mensajes digitales era tímida en comparación con el hoy y lo que pudo alentar una polémica que no escaló más allá de la anécdota. En esos encuentros de ricos vinos y comida gourmet, todo aquello que traspase el gesto de sonrisa fingida y suene a crítica, "queda mal". Desentona. El ánimo de copetín, en el que brindan funcionarios del Estado con figuras de la actividad privada, suspende la verdad para alguna otra ocasión, pero ahí nada que pueda perturbar la felicitación tiene espacio.

Casi una década después, el dirigente, tanto como quien esto firma, ocupamos lugares similares a los de entonces. Manteniendo la vinculación directa, uno cobrando del Estado, el otro, no. Mientras, en Miami (en Florida, en realidad) siguen advirtiendo sobre la aparición de tiburones. Los medios dan cobertura periodística y le agregan su dosis de temerosa espectacularidad, pero las autoridades (del Estado) tal como esos medios luego muestran, advierten sobre los peligros de la aparición de escualos y además de señalar sobre la posible presencia de estos famosos grandes peces, actúan desde la seguridad y desde lo sanitario. Ocultarlo sería, además de imprudente, irresponsable.

Tiburones, no: truchas

Sin tiburones a la vista, pero con una crisis formidable, la actividad turística en Mendoza, en el forzado fin de semana extra largo, tuvo números que despiertan entusiasmo, hacia ambos lados de la majestuosa Cordillera. Los factores para el éxito de esta actividad son muchos y variados. Algunos casi invariables, como es el aporte que hace la generosa -y a veces impiadosa- geografía. La naturaleza cruda. Los demás, oscilan por razones ajenas y propias. De estas últimas sí debemos ocuparnos, si en vedad queremos y creemos que el turismo es una de las industrias que puede favorecer la cada vez más empobrecida matriz productiva de Mendoza. La conjunción de naturaleza y cultura es lo que le ha permitido a la raza humana llegar hasta aquí. Sí, claro, modificando la naturaleza desde cuestiones que parecen inocuas, como implantar criaderos artificiales de truchas, hasta algunas bastante más osadas.

Maldita balanza

Aunque los números que arroja la división Turismo de la CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) son prematuros, y los datos que desde el Gobierno provincial proporcionan son preliminares, se sabe que hubo crecimiento de visitantes en relación al año pasado, una tasa elevada de ocupación hotelera pero también, gastos más restringidos por los visitantes. Y el otro número que inquieta a los que están pendientes de la macro economía, es la cantidad de connacionales que eligieron emigrar durante estos días, dineros que en el balance funcionan negativamente para la sempiterna necesidad de acumular dólares. Esto último, la huida de dólares con destino foráneo, aunque se pretenda ocultar, no es natural, tampoco la alicaída proporción de turismo extranjero.

Quedándote o yéndote

Las diferencias de precios que exhibieron este fin de semana algunos comercios, tanto autoservicios como de expendios de comida preparada, sorprende. Con proveedores parecidos es incomprensible la brecha, pero es lo que permite la libertad de mercado. Puntualmente en la zona de Las Compuertas, en Luján de Cuyo, turistas de Buenos Aires se mostraban alarmados, por diversas situaciones. Además de la amplia oferta para alojamiento -de cualidades muy diferentes- manifestaban algo aturdidos sobre la condición de la Ruta 82 en obra, con su precaria señalización y lo absurdo del comportamiento humano. A la par de esa ruta en ciernes, varios tramos destrozados y otros, peor, existen kilómetros de ciclovías que los amantes del ciclismo, en vez de ocupar, prefieren entorpecer el ya entorpecido tránsito vehicular.

Quienes optaron por cruzar hacia Chile, esta vez pudieron hacerlo sin aquellas demoras que a más de uno desalentaba para atravesar por el Túnel Los Libertadores. La mejora en tiempos burocráticos empieza a compensarse con las demoras que exige el estado de la Ruta Nacional 7. Asimismo el voluntario deterioro que provoca la política del gobierno nacional (por el desfinanciamiento a Vialidad Nacional) no alcanza para detener a los argentinos que viajan al occidente en busca de agua de mar y precios algo más accesibles, dólares verdes o azules que, tampoco importa el color político de quienes gobiernen, se extrañan.

Fiestas, tablas y arte

En este fin de semana extendido, además de cifras auspiciosas, puede leerse que Mendoza tiene recursos suficientes para atraer turistas aunque actitudes que logran expulsar a varios. La oferta de eventos y espectáculos contribuye con solvencia para mejorar la ecuación, algo que surge de la iniciativa privada y, aunque goce del apoyo del Estado, no es una política perseverante que destaque a los funcionarios provinciales. Promover y fortalecer la vasta y excelente propuesta artístico cultural de Mendoza, no debe ser tomado como un acto altruista ni colaborativo para con el sector, sino como una herramienta insustituible para que la "experiencia" de visitar Mendoza no esté supeditada a una cotización elevada del dólar, ni a la suerte y al comportamiento sensato de quienes se benefician de la naturaleza del lugar, por la cual no han ejercido ningún acto de fomento ni conservación.

Inocultables tiburones

Señalar como inadmisible los caudales de basura al lado de una ruta destrozada; llamar a la reflexión a algunos dueños de comercios para que no sean despiadados con quienes hablan con distinta acentuación; exigir que los precios de las cartas de restaurantes no adopten como vara los valores que se pagan por la comida en penitenciarías de Mendoza; pretender que el estado de las rutas no atente contra la vida de quienes las eligen para transitar, no tiene un propósito "destructivo" sino exactamente lo contrario. Los turistas siguen colmando New Smyrna Beach y Miami Beach.

ruta 82 Las Compuertas Las crucecitas

Las autoridades no ponen las palmas de sus manos tapando la lente de la cámara y obstruyendo la hoy imparable circulación de información. Se ve cómo actúan los salvavidas y rescatistas, cómo interviene la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida y de qué manera los medios, no se privan de mostrar a esos incontenibles animales acuáticos que no le obedecen ni a Spielberg