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Vacaciones en Chile: se frena el encarecimiento del peso chileno para los mendocinos

Aunque los $1.000 CLP siguen caros, la segunda quincena de enero trajo una mejora relativa frente a los picos del inicio del año.

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Walter Moreno/MDZ

En la segunda quincena de enero comenzó a configurarse una mejora relativa del tipo de cambio para los mendocinos que viajan a Chile, explicada por una combinación de factores que hasta hace pocos días jugaban en contra: una suba del dólar en Chile respecto de los valores mínimos del inicio del año y una baja sostenida del dólar en la Argentina.

Durante los primeros días de enero, el dólar en Chile llegó a operar en la zona de $895 CLP, lo que reforzó la fortaleza del peso chileno y llevó el valor de referencia de los $1.000 CLP a un rango de entre $1.680 y $1.705 argentinos, según la cotización utilizada del lado argentino. Ese nivel marcó uno de los puntos más desfavorables del verano para el cruce cambiario.

Sin embargo, hacia la segunda mitad del mes el escenario comenzó a moverse. En el mercado chileno, el dólar volvió a ganar terreno y cerró en torno a los $887 CLP, impulsado por la corrección del precio del cobre y un mayor ruido financiero externo. Esa suba del tipo de cambio implicó una leve pérdida de fortaleza del peso chileno, clave para quienes convierten pesos argentinos a moneda trasandina.

En paralelo, en Argentina el dólar profundizó su baja. El tipo de cambio oficial pasó de niveles cercanos a $1.490 a la zona de $1.455, acumulando una caída de unos $35 en la semana, mientras que el dólar mayorista descendió hasta alrededor de $1.443, quedando a poco más de $100 del techo cambiario, y los dólares financieros también mostraron retrocesos, con el MEP en torno a $1.470 y el contado con liquidación cerca de $1.510.

El cruce de ambos movimientos empezó a reflejarse en el valor de los pesos chilenos. Con el nuevo escenario, los $1.000 CLP pasaron a valer aproximadamente $1.630–$1.650 argentinos, una mejora de entre $40 y $70 respecto de los valores máximos observados a comienzos de enero. Si bien la cifra sigue siendo elevada en términos históricos y muy lejos del “casi 1 a 1” del verano pasado, el encarecimiento dejó de profundizarse.

Para los mendocinos, el efecto es concreto: cada peso argentino rinde hoy un poco más en Chile que en las primeras semanas del año. No se trata de un cambio estructural ni de una reversión del fuerte salto acumulado durante 2025, pero sí de un alivio relativo en un contexto donde el tipo de cambio sigue siendo la variable decisiva para definir cuánto cuesta vacacionar, consumir o hacer compras del otro lado de la cordillera.

Un año de fuerte encarecimiento, con un leve respiro reciente

La mejora observada en la segunda quincena de enero se produce, además, tras doce meses de encarecimiento casi ininterrumpido del peso chileno medido en pesos argentinos. En enero de 2025, el valor de referencia de los $1.000 CLP se ubicaba apenas por encima de los $1.000 argentinos, en un esquema de virtual paridad cambiaria que hacía mucho más accesibles los consumos en Chile.

Ese equilibrio comenzó a romperse a lo largo de 2025. Durante el primer trimestre, los $1.000 CLP superaron los $1.100 ARS; hacia mitad de año se ubicaron cerca de los $1.250 ARS; en agosto avanzaron hacia la zona de $1.350 ARS y, entre septiembre y octubre, alcanzaron picos cercanos a los $1.550 ARS. El cierre de 2025 consolidó la tendencia, con valores que oscilaron entre $1.640 y $1.700 ARS, uno de los niveles más altos del año.

En términos interanuales, el salto es contundente: en apenas doce meses, el costo en pesos argentinos de los $1.000 CLP aumentó entre 60% y 65%, un movimiento explicado casi exclusivamente por el efecto del tipo de cambio y no por aumentos significativos de precios internos en Chile. De hecho, un dólar más bajo en el mercado chileno -como el que se observó a fines de 2025 e inicios de 2026- fortaleció aún más al peso trasandino y profundizó el encarecimiento para los argentinos.

En ese marco, el movimiento reciente adquiere relevancia. La suba del dólar en Chile desde los mínimos del arranque del año, combinada con la baja del dólar en la Argentina, no revierte el escenario, pero introduce un cambio de pendiente: el tipo de cambio deja de empeorar y ofrece una mejora marginal pero perceptible para quienes cruzan la cordillera en la segunda mitad del mes.