Reforma laboral: ¿se puede demorar las contrataciones de nuevos empleados?
Una demora en el tratamiento de la reforma laboral no debería postergar las decisiones de nuevas contrataciones en las empresas.
La reforma laboral promete más empleo en blanco
Archivo MDZLa reforma laboral está en camino. Aunque aún el Congreso no comenzó con su tratamiento, todos los actores políticos y económicos descartan que habrá finalmente acuerdo y nueva ley. Por supuesto, que quienes la impulsan deberán superar numerosos obstáculos, como las negociaciones con legisladores y la resistencia de los sindicatos, por lo que el proceso podría demorar mucho más tiempo del que muchos consideran razonable.
La pregunta que surge, entonces, es si esa demora puede hacer que las empresas posterguen la decisión de realizar contrataciones de nuevos empleados a sus estructuras considerando que la modificación de la ley de contratos de trabajo dará opciones más flexibles para sumar colaboradores a las plantillas de trabajadores.
El proyecto oficialista de ley denominado “Ley de Promoción de Inversiones y Empleo” que está a consideración del Congreso permitirá, entre otros ítems la ampliación de la jornada laboral que contempla extender el máximo de horas por día, de 8 a hasta 12 horas diarias en ciertos casos; tener mayor flexibilidad en los horarios; la creación de un banco de horas -un sistema donde las horas extra se compensan con tiempo libre u otras modalidades negociadas-, la fragmentación de vacaciones que permitirán que el período de vacaciones se tome en partes y salarios en especie -como vales o ticket canasta.
Además se proponen cambios en las modalidades de contratación, donde en la negociación colectiva se cambian “pisos” en “techos” de referencia -es decir, que la empresa y el trabajador puedan pactar condiciones distintas a los del sindicato con un límite mayor de exigencias y sin pisos- y den libertad para pactar contratos por empresa. Además se impulsan indemnizaciones flexibles y mecanismos de regulación de litigios; pagos en moneda extranjera o en “moneda libremente pactada” y la digitalización y simplificación de trámites.
Todo esto para impulsar la formalización del empleo informal, mediante menores costos de contratación y mayor previsibilidad para las empresas.
Impacto en el corto plazo
En momentos en que el triunfo electoral del oficialismo provocó una mejora en las expectativas económicas y una aceleración de las inversiones, la perspectiva de un mercado laboral dinámico se ve como una opción y los analistas no ven como un obstáculo el periodo de espera hasta la sanción de una reforma laboral. Lo que importa, consideran, es el crecimiento de la actividad económica.
Para Jorge Figueroa, Director de Public Affairs & Sostenibilidad de Randstad, "la generación de empleo en el sector privado formal se dinamiza a partir del crecimiento de la actividad económica y la inversión que se vuelca en la economía, de modo que el marco regulatorio no tiene una incidencia central para pensar en que una reforma laboral pueda por sí misma impulsar una reactivación del empleo en el corto plazo".
"Más allá de una reforma laboral y cambios que evidentemente son necesarios -porque tenemos que actualizar la ley y puede ser un factor que colabore-, no va a ser el único elemento que impulse el crecimiento de la demanda laboral, especialmente tomando en cuenta que llevamos varios años en los que no crece el empleo formal en el sector privado", puntualiza.
En la misma línea opina Dolores Liendo, Wealth Country Business Leader Argentina, Uruguay y Paraguay de Mercer. Señala que el comportamiento de las empresas ante escenarios de cambio regulatorio desde la perspectiva del talento, "entran en un proceso de análisis y adaptación, que tiene matices según industria y tamaño de empresa". Y aunque, en términos generales, "las organizaciones buscan anticipar cómo los cambios regulatorios podrían afectar su estructura de costos y modalidades de empleo"... "las decisiones siguen respondiendo a las necesidades del negocio y la disponibilidad de talento, con foco en la planificación y gestión", argumenta.
Críticas desde las pymes
Para Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), también el punto principal, más allá de cualquier reforma laboral, es la reactivación económica y la recuperación de las pymes manufactureras. Para el industrial "las modificaciones necesitan un debate profundo y amplio para mejorar las condiciones de competitividad".
Según el presidente de IPA, es crucial que se active la industria para que la reforma “tenga lógica”, y sostuvo que el proyecto del RIPI (Régimen de Incentivo a las inversiones para Pymes Industriales) debe tratarse en paralelo como una condición fundamental para la generación de empleo y la sustentabilidad de la economía real.
El presidente de IPA destacó la importancia de “generar condiciones para la competitividad de las pymes”, pero aclaró que “los constantes aumentos de los costos ponen a las fábricas cada vez más lejos de venderle al mundo y de competir”. “Los nuevos incrementos de la energía solo servirán para contraer más la producción local”, indicó, como ejemplo.
“De mantenerse esta situación, habrá que pensar en medidas para frenar las cataratas de conflictos laborales por despidos, más que en contratar. El Estado debe trabajar junto al Congreso para definir rápidamente cómo recuperamos la economía real a través del trabajo y la producción. El diálogo y el consenso son las bases para la transformación productiva en la Argentina, que hoy solo beneficia a algunos pocos”, sentenció.