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Reforma laboral: cuando una ley promete bajar juicios, pero puede terminar multiplicándolos

La nueva reforma laboral apunta a modernizar el trabajo, pero sus ambigüedades podrían derivar en más juicios, incertidumbre e informalidad.

La nueva reforma intenta introducir herramientas de modernización del sistema, pero la clave es que logre dar certidumbre a futuro.

La nueva reforma intenta introducir herramientas de modernización del sistema, pero la clave es que logre dar certidumbre a futuro.

Archivo.

La nueva legislación busca modernizar el mercado de trabajo, pero algunas ambigüedades podrían abrir más conflictos judiciales en lugar de reducirlos. Cada vez que en Argentina se discute una reforma laboral aparece la misma promesa, reducir la litigiosidad. Es una aspiración comprensible.

El sistema judicial laboral argentino lleva años funcionando con niveles de conflictividad elevados, procesos largos y costos crecientes para todas las partes involucradas. Sin embargo, la experiencia demuestra algo que el debate público suele olvidar, no toda reforma laboral reduce los juicios.

Algunas, de hecho, pueden producir el efecto contrario. La nueva Ley de Modernización Laboral se presenta como un intento de ordenar el sistema y adaptar las relaciones laborales a un mercado de trabajo más dinámico. Pero en varios de sus puntos centrales aparecen zonas grises que podrían terminar generando más litigios de los que pretende resolver. El problema no está necesariamente en la intención de la norma, sino en su arquitectura.

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La nueva legislación busca modernizar el mercado de trabajo.

La nueva legislación busca modernizar el mercado de trabajo.

Una ley para ordenar el sistema

Las relaciones laborales funcionan dentro de un marco jurídico donde cada palabra importa. Cuando una ley introduce conceptos abiertos o ambiguos, el resultado suele ser inevitable, la interpretación termina trasladándose a los tribunales.

En materia laboral, la litigiosidad no surge solamente de conflictos entre empleadores y dependientes. También surge de incertidumbre informativa. Si las reglas del juego son claras, los conflictos tienden a resolverse antes de llegar a los tribunales. Cuando las reglas son difusas, en cambio, cada caso se transforma en una disputa interpretativa.

La nueva reforma intenta introducir herramientas de modernización del sistema, pero en varios aspectos deja abiertas definiciones que probablemente serán discutidas judicialmente durante años. El derecho del trabajo tiene una característica particular, la mayoría de sus conflictos se resuelven ex post, es decir, cuando la relación laboral ya terminó.

Punto clave

La interpretación judicial de la norma se vuelve decisiva. Si una ley introduce nuevas categorías, nuevas presunciones o nuevos mecanismos sin una delimitación suficientemente clara, lo que se genera no es previsibilidad sino terreno fértil para la litigación.

Normas creadas con el objetivo de ordenar el sistema terminaron alimentando nuevas discusiones judiciales porque su redacción dejó abiertas múltiples interpretaciones posibles. Por eso, una verdadera reforma laboral no se mide por la cantidad de artículos que modifica ni por el impacto político que genera al momento de su aprobación.

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Las relaciones laborales funcionan dentro de un marco jurídico donde cada palabra importa.

Las relaciones laborales funcionan dentro de un marco jurídico donde cada palabra importa.

Se mide por algo mucho más simple, si logra o no generar reglas claras que reduzcan la incertidumbre jurídica. Cuando eso ocurre, los conflictos disminuyen naturalmente. Cuando no ocurre, los tribunales se convierten en el lugar donde se termina escribiendo la verdadera reforma.

El desafío, entonces, no es simplemente modernizar el derecho laboral. El verdadero desafío es hacerlo bien. Porque en materia laboral las reformas mal diseñadas no sólo fracasan en su objetivo original, muchas veces terminan produciendo exactamente lo contrario de lo que prometían.

Generan más litigios, más incertidumbre y un mercado de trabajo cada vez más informal.

* Dr. Juan Pablo Chiesa – Especialista en empleo e IA aplicada al mercado laboral