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Precarización del empleo: la informalidad alcanzó un nuevo récord

La precarización del empleo alcanzó un nuevo récord de informalidad. Superó el 44,2% de los trabajadores ocupados.


Aunque los números de la actividad económica muestran una mejora, esto aún no se tradujo en una mejora de la calidad del empleo. Según los datos del Indec que procesó la consultora Analytica, lo que aparece en los datos es un récord de precarización laboral. Durante el primer trimestre de 2026, la economía argentina creció 2,3% interanual, pero el mercado laboral mostró un deterioro marcado en sus condiciones de inserción: la tasa de informalidad alcanzó al 44,2% de los trabajadores ocupados, el nivel más alto de los últimos años.

En términos generales, el empleo aumentó en 212.800 personas respecto del mismo período de 2025, lo que representa una expansión del 1,6%. Al mismo tiempo, la tasa de desocupación permaneció prácticamente sin cambios, ubicándose en 7,8% de la población económicamente activa, apenas una décima por debajo del registro de un año atrás. Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad se esconde una transformación significativa. Mientras el empleo formal perdió 166.800 puestos de trabajo en la comparación interanual, el empleo informal incorporó 379.600 trabajadores, compensando la caída y explicando el crecimiento neto de la ocupación.

eSegún Analytica, este fenómeno convierte a la informalidad en el principal mecanismo de absorción de la oferta laboral. Durante el período, la tasa de actividad aumentó de 48,2% a 48,6% de la población, mientras que la tasa de empleo pasó de 44,4% a 44,8%. La demanda de empleo formal, en cambio, continuó debilitándose.

Crece la informalidad entre asalariados

Uno de los aspectos más preocupantes del informe es que el deterioro ya no se concentra únicamente en trabajadores independientes o cuentapropistas.

La informalidad entre asalariados alcanzó el 37,9%, 1,7 puntos porcentuales más que un año atrás y el nivel más elevado desde fines de 2007. Entre los trabajadores independientes, la informalidad llegó al 59,7%, tres puntos por encima del primer trimestre de 2025.

Para los analistas, este comportamiento refleja un empeoramiento general de las condiciones laborales y no solamente un aumento de actividades independientes de subsistencia.

La evolución sectorial ayuda a explicar por qué la mejora de la actividad no logró impulsar una formalización del empleo.

Durante el último año, sectores como transporte y comunicaciones, servicios financieros, enseñanza, actividades primarias y otros servicios registraron aumentos de actividad, pero redujeron su cantidad de trabajadores. En conjunto, estas ramas concentran cerca de un tercio del empleo total del país.

Por el contrario, algunos de los sectores que sí incorporaron trabajadores presentan elevados niveles estructurales de informalidad. Es el caso de la construcción, donde la informalidad alcanza el 74%, y de hoteles y restaurantes, con un 59,7%.

"El crecimiento económico se está concentrando en sectores que demandan poco empleo o en actividades donde predominan los puestos informales", concluye el informe.

Mujeres y jóvenes: más empleo, pero de menor calidad

La evolución del mercado laboral también muestra importantes diferencias según género y edad.

Entre las mujeres, la tasa de desempleo descendió de 9% a 8,3% y la tasa de empleo aumentó de 46,9% a 48,3%. Sin embargo, la informalidad femenina alcanzó el 44,4%, el nivel más alto de la serie y aproximadamente tres puntos superior al registrado entre los varones.

En contraste, los hombres experimentaron un aumento de la desocupación, que pasó de 7% a 7,5%, acompañado por una caída en la tasa de empleo.

La situación de los jóvenes presenta una paradoja similar. El desempleo disminuyó entre quienes tienen entre 14 y 29 años, especialmente entre las mujeres jóvenes, pero buena parte de los nuevos puestos generados corresponden a empleos informales.

Entre los trabajadores de 16 a 24 años, la informalidad alcanzó el 67%, el registro más alto de toda la serie relevada por edad. Esto implica que, aunque los jóvenes encuentran trabajo con mayor facilidad que un año atrás, la mayoría lo hace en condiciones precarias.

El informe también destaca el deterioro observado entre los jefes y jefas de hogar, principales sostenes económicos de las familias.

Mientras la tasa de empleo general mostró una leve mejora, entre los jefes de hogar cayó de 66,2% a 65,8%. Paralelamente, la desocupación aumentó de 4,3% a 4,6%.

Los especialistas advierten que esta situación puede tener consecuencias sociales relevantes, ya que obliga a otros integrantes de las familias a incorporarse al mercado laboral para compensar la pérdida de ingresos o incrementa la vulnerabilidad frente a la pobreza.