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Por qué los cerámicos se despegan y cómo evitarlo desde la colocación

Una mala instalación puede causar desprendimientos y fisuras. Qué factores tener en cuenta para lograr una colocación correcta y prolongar su durabilidad.


Un cerámico puede verse perfecto cuando termina una obra y, meses después, empezar a sonar hueco, moverse o directamente despegarse. Aunque muchas veces se atribuye el problema a la calidad de la pieza o al desgaste propio del uso, el origen puede estar en decisiones tomadas durante la colocación.

La preparación del soporte, la elección del adhesivo, los tiempos de trabajo y la cobertura alcanzada son algunos de los factores que pueden determinar si un revestimiento se mantiene firme durante años o comienza a presentar problemas poco después de instalado.

Una superficie mal preparada

Antes de colocar un revestimiento, el soporte debe estar limpio, firme y en condiciones adecuadas. Polvo, grasa, restos de materiales, pintura deteriorada o partes sueltas pueden impedir una correcta adherencia. También es importante que la superficie sea bien plana. Si existen irregularidades importantes, intentar compensarlas únicamente con adhesivo puede generar espesores desparejos y afectar el resultado final.

Elegir el adhesivo equivocado

No existe un único adhesivo que funcione de la misma manera en cualquier superficie. La elección debe considerar el tipo y formato de la pieza, el soporte, el ambiente y las condiciones de uso. Una elección incorrecta puede generar problemas de adherencia y hacer que el revestimiento no responda adecuadamente frente a movimientos, humedad o variaciones de temperatura.

No existe un único adhesivo que funcione de la misma manera en cualquier superficie.

Dejar pasar demasiado tiempo antes de colocar la pieza

Los adhesivos tienen un determinado tiempo abierto. Si el material permanece demasiado tiempo expuesto antes de colocar el cerámico, puede comenzar a formar una película superficial. En ese punto, aunque el adhesivo siga pareciendo húmedo, la transferencia hacia el reverso de la pieza puede verse comprometida.

Que la pieza quede pegada no significa que esté bien adherida

Uno de los puntos clave es alcanzar una cobertura adecuada del adhesivo. Cuando quedan espacios sin contacto entre la pieza y el soporte, pueden generarse zonas huecas. Estas áreas pueden hacer que el revestimiento sea más vulnerable frente a golpes, cargas o movimientos y favorecer la aparición de fisuras o desprendimientos.

No utilizar una técnica de colocación adecuada

La forma de extender el adhesivo y la presión aplicada sobre la pieza deben adecuarse a las características del revestimiento. En piezas de gran formato, por ejemplo, puede ser necesario utilizar técnicas específicas para garantizar una cobertura suficiente y reducir la presencia de espacios vacíos. Uno de los mayores desafíos es que una mala colocación no siempre se detecta inmediatamente. El revestimiento puede quedar visualmente perfecto y comenzar a mostrar señales de falla meses más tarde.

Un cerámico que suena hueco al golpearlo, una pieza que empieza a moverse, juntas que se abren o sectores que se levantan son señales que conviene atender antes de que el problema avance. Cuando un cerámico se despega, muchas veces el problema no comenzó cuando la pieza se levantó: comenzó el día en que fue colocada. La prevención comienza desde el primer paso. Preparar correctamente el soporte, elegir el adhesivo adecuado, respetar los tiempos de trabajo y garantizar una correcta cobertura.

* Lucas Álvarez, marketing manager de Mapei Argentina.