"Pagamos bien el oro": la frase en la city mendocina que muestra el cambio de paradigma
A diferencia de otras épocas, los “arbolitos” ya no apuestan por el dólar como el mayor atractivo de las cuevas de Mendoza. Por qué sucede esto.
El desesperado grito de “cambio, cambio” o “pago bien el dólar ” que hasta hace un tiempo era el eco de la city mendocina ha quedado atrás dando paso a un nuevo paradigma. Ahora, los “arbolitos” que representan a plena luz del día en la avenida San Martín a las cuevas financieras han cambiado su slogan por “pagamos bien el oro”, dando cuenta del cambio en la dinámica en la economía local.
Aunque ilegales, hasta hace un tiempo las múltiples cotizaciones y restricciones que regían en el mercado cambiario argentino los llevaron a tener una gran popularidad por años para quienes querían dolarizar sus ahorros o adquirir pesos chilenos o reales desde Mendoza. Sin embargo, ante la liberación de la compra de dólares y otras divisas en el mercado oficial y la estabilización en el valor de la moneda estadounidense, la compra y venta de dólares dejó de ser un “negocio” para ellos, por lo que han tenido que buscar otras alternativas.
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Por qué ya no es negocio la venta de dólares
José Vargas, economista de Evaluecon, aseguró que en Argentina históricamente se ha dado un ahorro en dólares y es costumbre comprar y vender esa divisa, algo que antes de la liberación de las restricciones llevaba a que más de uno se volcara al mercado paralelo, impulsados por las diferentes cotizaciones, pese a su ilegalidad.
“La actividad principal de los arbolitos o de las cuevas es la compra y venta de divisas. Particularmente, en un país como el nuestro, era el dólar. Si bien operan con otras monedas, su principal rentabilidad estaba atada al dólar”, el experto. “Estaba claro que obtenían una ganancia importante, en algunos casos diaria e incluso horaria, a partir de esa compra y venta. Sin embargo, desde octubre del año pasado la cotización del dólar se estabilizó e incluso mostró una baja”, agregó.
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Así, con un escenario de mayor estabilidad, el negocio de los “arbolitos” migró a otras alternativas, por ejemplo el oro, que al momento de escribir esta nota contaba con una cotización de aproximadamente US$ 4.760 a US$4.800 por onza.
A eso se le suman otras razones: “Hay una caída en el poder de compra: quienes querían dolarizarse en gran medida ya lo hicieron, y la menor brecha entre el dólar blue y el oficial hace que muchos opten directamente por operar a través de entidades bancarias. A su vez, quien tiene dólares ahorrados —incluso fuera del sistema—, cuando decide comprar un bien durable o viajar al exterior, directamente los utiliza. Incluso quienes consumen con tarjeta en el exterior suelen cancelar el resumen con dólares físicos para evitar el tipo de cambio tarjeta”, enumeró.
“El negocio de los arbolitos migró y hoy no tiene la rentabilidad de antes. Por eso, comenzaron a apostar por otras alternativas, como el oro, dejando de lado en gran medida la operatoria con dólares u otras monedas”, planteó Vargas.
En este panorama aparece otro factor y es la pérdida del poder adquisitivo de algunos sectores de la sociedad y la acumulación de deudas. Allí, la venta de objetos de oro aparece como una opción para ganar liquidez: “En un contexto de fuerte caída del poder adquisitivo, es probable que quienes ya se desprendieron de sus dólares para afrontar compromisos ahora recurran a vender el oro que poseen, aunque sea en pequeñas cantidades, para cubrir esas necesidades”, completó el experto.
Las proyecciones del precio del oro
En una reciente entrevista con MDZ Online, el economista español Gustavo Martínez, conocido como el “gurú del oro”, aseguró que el precio de este metal llegaría a los US$ 10.000 hacia el final de la década. Sus proyecciones se apoyan en un diagnóstico que se basa en la deuda global creciente, emisión monetaria sostenida y pérdida de confianza en las monedas tradicionales.
“El oro ha crecido aproximadamente un 12% anual desde el año 2000. Si ese ritmo se incrementa ligeramente en un contexto mucho más tensionado, los niveles de US$ 10.000 no son en absoluto descabellados. Estamos en un entorno de deuda global muy elevada, déficits estructurales, inflación persistente, pérdida de confianza en las monedas y tensiones geopolíticas. Además, estamos asistiendo a un cambio de paradigma monetario”, explicó.
En ese contexto, para Martínez, el oro, que ha demostrado durante milenios ser un activo de preservación de valor, debería seguir revalorizándose. “No hace falta hacer supuestos extraordinarios para llegar a esas cifras”, afirmó.
Desde su análisis, hoy estamos transitando el tercer gran ciclo del oro. “El primero arranca en 1971 y culmina en 1980, con una subida de 35 a 850 dólares. Ahora bien, ese ciclo no fue lineal: tuvo caídas del 30% o más en varias ocasiones”, argumentó.
“Los grandes ciclos siempre tienen correcciones profundas. Cuando la tesis del oro se ve cuestionada en el corto plazo, una parte del mercado -especialmente los inversores que llegaron tarde- reacciona vendiendo. Eso es normal dentro de un ciclo alcista de largo plazo”, completó sobre las variaciones que tuvo la onza de oro en los últimos meses.
Julieta Caballero / MDZ




