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Menos petróleo, menos granos: el efecto inesperado para Argentina del acuerdo entre Estados Unidos e Irán

La expectativa por un acuerdo entre Estados Unidos e Irán impulsó a las bolsas mundiales y hundió al petróleo, mientras los granos sintieron el impacto de un escenario que podría alterar el negocio de los biocombustibles.


Mientras el mundo tomaba el lunes con mucha cautela las noticias del acuerdo entre Irán y los Estados Unido que implicaría, por un lado, la regularización paulatina del comercio (en especial de energía a través del estrecho de Ormuz), y también la normalización gradual en los precios de insumos clave como los fertilizantes nitrogenados, los mercados parecieron más optimistas con fuertes subas en las acciones, bonos, e índices, mientras que el petróleo y los granos registraron bajas marcadas, estos últimos por el impacto sobre los biocombustibles.

En Argentina, donde a causa de un nuevo feriado no hubo mercados, habrá que esperar a lo que suceda este martes para saber el impacto que, incluso, para algunos analistas puede llegar a tener un rebote.

De acuerdo a los especialistas de Reuters "la noticia provocó una fuerte caída de los precios del petróleo y golpeó a las materias primas agrícolas, desde el azúcar hasta los cereales y las semillas oleaginosas, que a menudo siguen la evolución de los precios del crudo dado su creciente uso en la fabricación de biocombustibles".

"Para limitar las pérdidas en los cereales, algunos importadores han estado retrasando las compras con la esperanza de que cualquier acuerdo entre Estados Unidos e Irán haga bajar los precios de los cereales, por lo que podría haber nueva demanda si el trato se sostiene, según los operadores", señalaron en su informe.

Por supuesto, el tema de la inflación mundial que trajo aparejado el conflicto bélico, estuvo en el centro de los análisis ya que tuvo arrastre sobre todas las economías que, en el caso de los Estados Unidos superó los 4 puntos en mayo pasado, mientras que la suba local llegó a 2,1% .

En la plaza local, la falta de actividad vuelve a alterar los ya convulsionados mercados agropecuarios (hacienda, granos, frutas, y hortalizas), y habrá que ver la reacción que tengan a partir de este martes aunque, en general, y a pesar del clima, para los productores el ritmo sigue siendo febril en agricultura donde se atraviesa el final de la cosecha 25/26 (solo resta el 40% del maíz, entre los cultivos principales), mientras que los avances de la siembra de los granos finos de invierno, van también muy adelantados, con más de 30% de la cebada, y casi el 50% del trigo, lo que sigue marcando tanto el sostenimiento de las áreas de los cultivos tradicionales, como la diversificación con las nuevas oleaginosas de invierno (colza, camelina, carinata) que se prevé alcanzarán, al menos, unas 400.000 hectáreas, mayoritariamente destinadas a obtener el codiciado combustible para aviones, cada vez más presionados para que utilicen biocombustibles.

Por el lado de la carne vacuna también sin sorpresas: sigue firme el mercado internacional, y se mantiene la caída relativa de la oferta local ante una incipiente retención de hembras, apenas compensada por el aumento en los kilos promedio de faena, que ya rondan los 8 kilos por cabeza que, con una faena de 12-13 millones de cabezas/año, representa unas 100.000 toneladas más en la producción de carne (casi el total de la ampliación de la Cuota Estados Unidos).

Definen licitaciones

La semana corta, y alterada también por la frágil situación internacional (el acuerdo Irán-EE.UU. se firmaría recién sobre el fin de semana), si bien genera expectativas positivas, también enciende luces de alerta en varios frentes.

De ahí que, Mundial mediante, se espera con particular interés la confirmación de la licitación de la Hidrovía, último paso tras 6 años con el contrato vencido y que, de no haber impugnaciones, le fuera adjudicado a la belga Jan de Nul, que la operó desde 1995.

También, con un atraso de más de un mes, tendría que haber novedades sobre el llamado a concurso por los ferrocarriles, especialmente el Belgrano Cargas, pero también el San Martín (crucial para la minería), y el Urquiza cuyo impacto estaría más relacionado con la agroindustria, por el arroz, la madera y, eventualmente, otros derivados de la celulosa.

Allí, mientras se esperan los pliegos "definitivos", se ratificó la participación del consorcio exportador agrícola, compuesto por varias de las principales exportadoras de granos y subproductos, mientras que otro de los jugadores "fuertes", el Grupo México, alrededor del cual había rumores de que se "bajaba" de la compulsa, se supo que está muy firme e, incluso, hizo un acuerdo con la estadounidense Wabtec.

Según Minería y Desarrollo, el acuerdo estratégico de ambas busca "combinar la experiencia operativa de GMXT en transporte ferroviario, con las capacidades tecnológicas de Wabtec, uno de los principales proveedores mundiales de equipamiento, sistemas digitales y soluciones para redes ferroviarias. La propuesta apunta a replicar en Argentina estándares de operación similares a los que ambas compañías desarrollan actualmente en Estados Unidos".

Simultáneamente, tendría que aparecer el segundo tramo de autopistas y carreteras troncales, donde se espera la licitación de terceros carriles, y sobrepaso que permitan absorber la demanda creciente que se prevé, tanto por la minería, como por energía y también agroindustria donde ya, en la actual campaña 25/26, se hicieron evidentes los cuellos de botella en las zonas portuarias (Gran Rosario, y Bahía Blanca-Quequén), debido a la cantidad de camiones.

Aceiteros: la Espada de Damocles

En ese sentido, el monitor periódico de CIARA-CEC, muestra que "durante el mes de mayo las empresas del sector liquidaron US$2.677 millones; un +7,3% más que en abril, cuando se alcanzaron US$2.495 millones.

También fueron récord las exportaciones de maíz, de girasol, y de aceite de soja, mientras que se registraron fuertes recuperaciones en la molienda y las ventas externas de harina y de aceite de soja, al tiempo que aumentó el uso de la capacidad instalada industrial, que llegó a 76% considerando la "admisión temporaria" (la soja que se importa desde Paraguay), mientras que el índice baja a 56% si se considera solo el grano local (soja y girasol).

Toda esta actividad, sin embargo, pende ahora de un hilo ya que, como es tradicional en la época de cosecha, las presiones sindicales ponen en jaque las operaciones, tanto en plantas, como en puertos de exportación.

Así vuelve a ocurrir ahora, ya que se termina el lapso de conciliación obligatoria entre CIARA, la cámara que nuclea a la industria aceitera, y los poderosos gremios del rubro (Federación Aceitera y el SOEA) cuyas medidas más radicalizadas suelen provocar pérdidas millonarias, por freno de las exportaciones, y costos de espera, mientras se suman camiones para descargar, y buques en rada para llevar la mercadería: tanto las rutas, como el Río Paraná atiborrados.

Por el lado del gremio insisten con mayores aumentos, mientras que las empresas mantienen la oferta de seguir el ritmo de la inflación, tras un aumento de 13,8% durante el primer cuatrimestre.

Y, mientras el gremio endurece su posición, la industria dio a conocer que "los salarios promedio mensuales ascienden a $4,8 millones”, y advirtieron que “cada trabajador perderá $160.000 por cada día no trabajado" mientras dure este conflicto.