Mendoza apuesta por ser el "Silicon Valley" argentino: de qué se trata
De la mano de la primera Zona Económica Digital de Latinoamérica, la provincia apunta a atraer inversiones y potenciar la economía del conocimiento.
Mendoza cuenta con un gran potencial para convertirse en la "Silicon Valley" de Latinoamérica.
ShutterstockMientras buena parte de la discusión económica en Mendoza gira en torno a la minería, el vino o la energía, en la provincia se comenzó a mover otra pieza estratégica de largo plazo para la diversificación de la matriz: la construcción de un ecosistema orientado a la economía digital, basado en el conocimiento.
Andén, la empresa detrás de la creación de la primera Zona Económica Digital de Latinoamérica -en alianza con el Gobierno de Mendoza- lanzó "Inception", un programa destinado a incorporar a las primeras 50 startups y empresas tecnológicas interesadas en formar parte de este proyecto.

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La iniciativa busca crear un ecosistema pionero que combine innovación, internacionalización y desarrollo territorial, permitiendo que las empresas puedan expandirse hacia otros mercados con menores costos regulatorios y administrativos. Si el proyecto logra consolidarse, Mendoza podría dar un paso significativo en su proceso de diversificación productiva.
Zona Económica Digital: el paso a un nuevo concepto
Este desarrollo va de la mano de una de las más importantes novedades que se dieron en la materia en las últimas semanas, cuando el Ministerio de Producción, a través de la Agencia de Innovación, Ciencia y Tecnología, firmó un Memorándum de Entendimiento con la empresa tecnológica para avanzar en el desarrollo de una Zona Económica Digital, una iniciativa que busca posicionar a Mendoza como uno de los principales hubs tecnológicos de América Latina.
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La propuesta contempla la creación de una Zona Franca Digital dentro de la Zona Franca de Mendoza, incorporando herramientas tecnológicas para simplificar trámites, integrar procesos y facilitar el acceso a los beneficios contemplados en la Ley de Economía del Conocimiento.
Aunque el concepto puede sonar técnico, detrás de esta iniciativa existe la idea concreta de reducir las barreras regulatorias y administrativas para que empresas de software, inteligencia artificial, fintech, videojuegos, biotecnología y exportación de servicios puedan operar y escalar globalmente desde Mendoza.
Una economía que ya no depende de la geografía
La economía del conocimiento tiene una característica diferencial respecto de las industrias tradicionales y es que el principal activo es el talento. Hoy una empresa de software puede tener desarrolladores en Mendoza, clientes en Estados Unidos e inversores en Europa, operando prácticamente sin fronteras físicas. Sin embargo, la regulación y la burocracia continúan respondiendo a modelos pensados para una economía industrial.
Las Zonas Económicas Digitales buscan precisamente cerrar esa brecha mediante la creación de infraestructura tecnológica y marcos operativos más ágiles. Y su impacto va mucho más allá de lo tecnológico.
Entre las empresas que podrían verse favorecidas aparecen los desarrolladoras de software; startups de inteligencia artificial; fintech y empresas de servicios financieros;
compañías de ciberseguridad; empresas de videojuegos y animación digital; firmas de marketing y servicios profesionales exportables; proyectos de blockchain y trazabilidad digital; empresas vinculadas al agtech y al wine-tech.
Incluso sectores tradicionales de Mendoza, como la minería y la vitivinicultura, podrían encontrar nuevas oportunidades. La minería demanda cada vez más soluciones vinculadas a automatización, análisis de datos y monitoreo remoto, mientras que la industria del vino avanza en herramientas de trazabilidad, comercio electrónico e inteligencia artificial aplicada a la producción. En este sentido, la economía del conocimiento aparece como un sector transversal capaz de agregar valor a toda la matriz productiva provincial.
La oportunidad de atraer inversiones y talento
La elección de Mendoza como sede de este proyecto tampoco resulta casual. La provincia ha logrado consolidarse durante los últimos años como uno de los polos tecnológicos más dinámicos del interior argentino gracias a una combinación de factores: calidad de vida, capital humano, costos relativamente competitivos y una creciente digitalización de servicios públicos.
“Mendoza, además de que está en un momento fascinante por todo lo que está pasando -desde la vitivinicultura hasta las inversiones, y lo bonita que está la ciudad-, cuando hacíamos el análisis de cómo podíamos construir una jurisdicción competitiva en Argentina, siendo Argentina un país que ya sentó las bases para ser competitivo pero que no terminó de unirlas, nos dimos cuenta de dos cosas. Por un lado, la Ley de Economía del Conocimiento y cómo se está promoviendo ese régimen; y por otro, un régimen más olvidado, que es el de zonas francas”, había dicho Simón Puebla, uno de los cofundadores de Andén a MDZ durante una entrevista.
Tanto él como Milagros Santamaría, son mendocinos que decidieron regresar a la provincia para impulsar esta iniciativa. Para los impulsores del proyecto, el gran desafío de América Latina ya no pasa por la falta de talento, sino por la necesidad de generar condiciones que permitan que ese capital humano pueda desarrollarse y competir globalmente.
“Buscamos generar ecosistemas tecnológicos atacando desde el área regulatoria, para crear esos espacios que hoy las startups argentinas no tienen y se terminan yendo a otros lugares del mundo a radicarse. Nosotros somos conscientes de que está todo el potencial para hacerlo acá, y lo que hacemos es esa infraestructura digital para que Argentina se convierta en una jurisdicción competitiva para empresas de tecnología en el mundo”, expresó Puebla.
Un sector con un gran potencial
La Economía del conocimiento es uno de los sectores en pleno crecimiento en Argentina. Incluso, este 2026 superó por primera vez los USD 10.000 millones en exportaciones y en los últimos doce meses, el sector registró un crecimiento interanual del 11,7%, de la mano principalmente de los Servicios Profesionales y los Servicios Informáticos.
De acuerdo a los datos de Argencon, la entidad que nuclea a las principales empresas de la Economía del Conocimiento en el país, las exportaciones del sector alcanzaron el valor más alto de su historia. Las ventas al mundo de talento, innovación y trabajo intelectual sin necesidad de exportar bienes físicos desde Argentina totalizaron los US$ 10.085 millones anualizados. De esa manera, se consolidó como el tercer complejo exportador del país, detrás del agro y la energía, además de posicionarla entre las principales fuentes de generación de divisas de Argentina.
