Llegó el FMI: se descuenta que aprobará el programa, pero habrá que explicar bien qué pasa con el IPC
La llegada de la nueva misión del FMI para auditar las cuentas públicas quedó ensombrecida en la víspera por la postergación del nuevo IPC.
Kristalina Georgieva, titular del FMI, y el ministro Luis Caputo mantienen una buena sintonía y se descuenta que el organismo avalará lo actuado el año pasado pero crecen las dudas por la recaudación y la suspensión del nuevo IPC.
X | @KGeorgievaTodo se cerrará con cierta armonía y Argentina recibirá una buena noticia antes que termine el mes. El Board del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobará el ejercicio 2025, y el Ministerio de Economía recibirá en los primeros días de marzo (o incluso antes) algo más de mil millones de dólares.
En concretó serán U$S 1.030 millones correspondientes al desembolso del primer trimestre del año establecido en el acuerdo firmado en abril del año pasado con el organismo financiero que conduce Kristalina Georgieva. Obviamente, esto será waiver (perdón) mediante, por no haber cumplido con la meta de incremento de las reservas del Banco Central.
Te Podría Interesar
Sin embargo, el haber conseguido un superávit fiscal primario de más de 1,4%, y no haber emitido pesos para financiar gasto público corriente son buenas razones para que el FMI no ponga trabas en seguir adelante con el acuerdo de Facilidades Extendidas vigente.
La llegada de Cubeddu
El comienzo de este trámite comenzará formalmente hoy con los saludos de rigor del venezolano Luis Cubeddu y su equipo (los encargados del caso argentino), que volvieron a Buenos Aires para fiscalizar cuentas locales del Ministerio de Economía y el Banco Central, recolectar datos, y, seguramente en 10 días, recomendarle al Board que apruebe la continuidad del acuerdo.
Más si se tiene en cuenta que la mayoría accionaria del directorio decisor está en manos de Estados Unidos y los países occidentales. En su mayoría, fans de la política fiscal que lleva adelante Javier Milei. Y considerando además que el Gobierno torció el rumbo autofijado el año pasado, al punto que en 2026 comenzó su gestión de compra de divisas por parte del Banco Central, la entidad que preside Santiago Bausilli y que para esta semana podrían cerrar el ingreso de unos U$S 1.200 millones.
Lo que no quiere decir que Cubeddu plantee al menos dos cuestiones a corregir. Y de la rama de las importantes. La primera, y más importante, la tenaz resistencia de la recaudación a superar la inflación. En enero se registró el sexto mes consecutivo de aumento de los ingresos tributarios por debajo del incremento del Índice de Precios al Consumidor (IPC); algo que, se sabe, irrita y mucho a los técnicos del organismo, que por manual interno siempre esperan que la recaudación sea positiva y real contra el alza de los precios.
La variable se sostiene en un peligroso rojo de entre 5 y 7% desde noviembre, resultado que parece continuar hasta, al menos, marzo, para luego comenzar a corregirse. O al menos eso es lo que se espera. En principio, el FMI fue prudente en tiempos difíciles para plantear el problema.
Débil recaudación
Básicamente no se lo mencionó en 2025, sobre todo en los primeros días de este año, cuando los números de ingresos tributarios correspondientes al ejercicio anterior manifestaban preocupación. El problema se agravó al conocerse también el resultado final de la inflación de diciembre del 2025, que se ubicó en un muy molesto 2,8%, nivel que en un porcentaje algo menor se repetiría en enero (dato que se conocerá el próximo martes).
Este nivel porcentual, lejos de favorecer a la corrección de la recaudación contra la inflación, profundiza el problema. Y lo coloca en un nivel que retrasa la recuperación. Y para que quede en claro; para el FMI, así como debe haber superávit fiscal, también la recaudación deberá estar por arriba del IPC. Y con la mayor brecha posible. Obviamente, es una orden que no se está cumpliendo; y que al "Gran Hermano" molesta abiertamente.
El problema de esta realidad es que el FMI aprobará el 2025, pero pondrá condicionamientos más duros para la política fiscal del oficialismo en lo que tiene que ver con la recaudación. Algo que complicará la idea libertaria de avanzar este año en una reforma impositiva a la baja, con eventual impacto en la presión tributaria.
Todo esto más allá de la voluntad del Gobierno de mostrar los datos finales de inflación (y antes recaudación) como un logro anual pese al desequilibrio temporario; el Gran Hermano no comprará esta versión. E insistirá con otra realidad. Más si se tiene en cuenta que, aparentemente y en términos inflacionarios, el 2026 comenzó igual que como terminó el 2025.
Un ojo en el nuevo IPC
Ahí arranca el segundo problema que encontrará el Fondo. Los técnicos que vienen de Washington y que la semana que viene profundizarán las revisiones, quieren saber los motivos reales (y serios) por los cuales el Gobierno decidió suspender la aplicación del nuevo método de medición del IPC.
Más teniendo en cuenta que su puesta en funcionamiento desde enero del 2026 había sido avalada y coordinada por el propio Fondo. Incluso, se sabe que el FMI había puesto el tema sobre la mesa a comienzos del 2025, reclamando que la medición nueva se ponga en marcha en el ejercicio pasado. Se aceptaron entonces las explicaciones oficiales y se avaló que comience el 2026. Pero, todo esto, quedó explícito en el documento que se firmó en la última revisión, papel que ahora queda en el vacío.
Obviamente, no será un tema que complique el tilde verde al resto de las variables más importantes, ni que provoque que no se apruebe lo actuado en 2025. Pero Luis “Toto” Caputo tendrá que dar explicaciones. En realidad, será tarea de su número dos: José Luis Daza, una persona estrictamente técnica y profesional, que siempre hizo de la prolijidad una norma.

