Las provincias volvieron al déficit en 2025 tras un aumento del gasto para pagar salarios
El gasto en salarios y el pago de intereses de deuda explican la vuelta al déficit fiscal en las provincias argentinas.
Diego Santilli con gobernadores del norte en el CFI
Las cuentas públicas de las provincias argentinas y la Ciudad de Buenos Aires cerraron 2025 con un deterioro significativo respecto del año anterior. Luego de haber registrado superávit en 2024, el consolidado de las jurisdicciones subnacionales terminó el último ejercicio con déficit primario y financiero, como consecuencia de un crecimiento del gasto que duplicó el ritmo de expansión de los ingresos.
Así surge de un informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), basado en datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) del Ministerio de Economía. El estudio analiza la ejecución presupuestaria de las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires, excluyendo a La Pampa por falta de información completa.
Según el relevamiento, los ingresos totales provinciales crecieron un 3,4% en términos reales durante 2025 respecto del año anterior. Sin embargo, el gasto público total aumentó un 6,9% y el gasto primario —que excluye el pago de intereses de deuda— avanzó un 6,8% real.
La consecuencia fue un cambio de signo en las cuentas fiscales. El resultado primario pasó de un superávit de $4,8 billones en 2024, medido a valores constantes de mayo de 2026, a un déficit de $380.000 millones en 2025. En tanto, el resultado financiero se deterioró aún más: de un saldo positivo de $2 billones se pasó a un déficit de $3,6 billones.
El informe señala que la mejora de los recursos provinciales estuvo impulsada principalmente por la recaudación propia y por los aportes a los sistemas previsionales provinciales.
Los ingresos corrientes aumentaron un 3,1% real, mientras que los ingresos de capital se expandieron un 59,4%, aunque representan una porción mucho menor del total. Dentro de los recursos corrientes, la recaudación tributaria de origen provincial avanzó un 3,6% y las contribuciones a la seguridad social crecieron un 9,1%.
Por el contrario, algunos rubros mostraron retrocesos. Las regalías disminuyeron un 2,6% real y las rentas de la propiedad registraron una caída del 23%, lo que limitó la mejora de los ingresos globales.
Al analizar los impuestos provinciales, el IARAF destaca que el mayor crecimiento correspondió al impuesto de Sellos, con una suba real del 28,7%, seguido por el tributo a los automotores (21,8%) y el inmobiliario (11,7%). En contraste, Ingresos Brutos —que representa el 79% de la recaudación propia provincial— permaneció prácticamente estancado, con una leve baja real del 0,3%.
El gasto salarial explicó gran parte de la suba del gasto
Del lado del gasto, cinco de los siete principales rubros registraron aumentos reales durante 2025. Los gastos corrientes crecieron un 7%, impulsados especialmente por salarios, bienes y servicios y prestaciones de la seguridad social.
Los salarios aumentaron un 7,4% real, mientras que las prestaciones previsionales provinciales avanzaron un 11%. También se observó una expansión del 9,7% en bienes y servicios y un incremento del 23% en la inversión real directa, vinculada a obras e infraestructura.
En sentido contrario, algunas partidas de capital registraron recortes. La inversión financiera cayó un 42% y las transferencias de capital disminuyeron un 9,6%, aunque esas reducciones no alcanzaron para compensar el crecimiento de los demás componentes del gasto.
El estudio subraya que el gasto en personal continuó siendo el principal componente de los presupuestos provinciales, al representar el 44,3% del gasto primario. Le siguieron las transferencias corrientes, con el 23%, y las prestaciones de seguridad social, con el 13%.
Además, el gasto salarial fue el principal responsable del aumento global del gasto primario, explicando el 43% de la suba total. A ello se sumaron las prestaciones previsionales, que aportaron el 18%, y la inversión real directa, con otro 19%. En conjunto, salarios y jubilaciones explicaron cerca del 61% del incremento real del gasto provincial durante 2025.
Del superávit al rojo fiscal
El informe concluye que la principal razón del deterioro fiscal fue la diferencia entre el crecimiento de los gastos y el de los ingresos. Mientras los recursos avanzaron un 3,4% real, el gasto primario lo hizo al doble de velocidad, con una expansión del 6,8%.
Como resultado, el conjunto de provincias y la Ciudad de Buenos Aires volvió a registrar números negativos. El déficit primario representó el 0,2% de los ingresos totales, mientras que el déficit financiero alcanzó el 2,1% de los recursos provinciales. Medido en relación con la actividad económica, el rojo fiscal consolidado equivalió al 0,33% del Producto Bruto Interno.
El cambio de escenario marca una diferencia respecto de 2024, cuando las administraciones provinciales habían logrado exhibir superávit en un contexto de fuerte ajuste del gasto. La recuperación de diversas partidas presupuestarias durante 2025, particularmente salarios, jubilaciones e inversión en infraestructura, terminó revirtiendo ese resultado y devolviendo a las provincias a una situación deficitaria.


