La millonaria inversión y la riqueza "oculta" de los primeros pozos de Vaca Muerta Mendoza
Quintana Energy comenzará a perforar en Cañadón Amarillo detrás de YPF con la mira puesta en un desarrollo de largo plazo. Los detalles del proyecto.
Carlos Gilardone, presidente y CEO de Quintana Energy, una de las empresas pioneras dentro de Vaca Muerta Mendoza.
Alf Ponce Mercado / MDZHace solo unos días, se puso de manera oficial fecha para las primeras perforaciones en Vaca Muerta Mendoza de la mano de YPF y de la UTE Quintana-TSB. Con el mes de octubre como punto de partida, la expectativa sobre la formación volvió a crecer y las empresas ajustan detalles para avanzar con millonarias inversiones en tierras malargüinas.
En el caso Quintana Energy, su presidente y CEO, Carlos Gilardone, adelantó en una entrevista con MDZ Online los detalles del proyecto, la logística pendiente y los próximos pasos para consolidar la zona. En principio, será una inversión de US$ 44 millones para el primer piloto, pero los planes de la empresa no se limitan al no convencional, también hay una fuerte apuesta por los pozos convencionales en Santa Cruz y Mendoza y el negocio del gas, donde aparecen como un jugador clave por su capacidad de almacenamiento.
Con campamento propio ya instalado en Cañadón Amarillo, Gilardone habló acerca de los avances del proyecto en el que trabajarán unas 200 personas, los desafíos logístico de la región, el desarrollo de los proveedores locales y los próximos pasos desde el próximo mes de octubre.
-El Gobernador dijo que las perforaciones arrancan en octubre. ¿Cómo viene el cronograma?
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-En octubre arranca YPF. Ellos perforan tres pozos y a continuación venimos nosotros, con dos pozos más. Hay que calcular más o menos 18 días por pozo, así que vamos a comenzar aproximadamente en diciembre en Cañadón Amarillo.
-¿Con qué expectativas encaran esta etapa y cómo se están preparando?
-Expectativas, muchísimas. Estamos invirtiendo en total 44 millones de dólares. Pero llegamos a esto después de toda una serie de estudios que venimos desarrollando durante años, con un equipo de profesionales de altísimo nivel, y después de ver los resultados en toda la misma ventana de petróleo en la que se viene perforando de sur a norte.
Primero se arrancó en el clúster de Loma Campana, después se fue expandiendo hacia el oeste y hacia el norte, y más tarde llegó la venta de Exxon a Pluspetrol debajo del Chihuido. Eso generó una gran movida. Después vino Tecpetrol, después Chevron. Entonces el clúster viene desrisqueando Vaca Muerta hacia el norte y el próximo paso somos nosotros. Nos tocó a nosotros y tenemos mucha fe en nuestro equipo técnico, por eso vamos a plantar dos pozos en Cañadón Amarillo.
Cañadón Amarillo reúne las mismas condiciones que tienen los mejores clústers de la cuenca. Tiene la posibilidad de, como mínimo, cuatro landings, zonas de aterrizaje de pozos, aunque eso todavía hay que probarlo. Tiene contenido de materia orgánica de entre el 2% y el 6%, y buenos valores de porosidad. Así que, desde lo geológico, creemos que está todo dado. Lo que hay que resolver en Cañadón Amarillo es la logística. El costo del pozo tiene que bajar y, para eso, después de desrisquear hay que hacer un plan de desarrollo que permita masificar. Ese es el tema que tenemos que resolver ahora.
-¿Dónde tienen pensado hacer base?
-Nosotros tenemos un campamento en El Portón. Es un campamento lindísimo, con 160 camas, donde todos los trabajadores tienen todas las comodidades. Hay cancha de fútbol, de pádel y de tenis. Es un campamento de primer nivel que cuidamos mucho y es un oasis en medio del desierto del sur de Mendoza.
-¿Cuánta gente va a estar trabajando ahí?
-Hoy ya hay cerca de 60 trabajando, entre obra y movimiento de suelo. Esto empieza con la inspección arqueológica, hay arqueólogos y paleontólogos de la provincia que revisan que en el lugar donde vamos a perforar no haya restos con valor histórico, para no cometer errores ahí. Después viene la topografía, el movimiento de suelo y luego la perforación.
En total, calculamos un trabajo para unas 200 personas solo en la etapa piloto.
-Después del piloto, ¿qué sigue?
-Primero hay que observar el comportamiento de los pozos, ver si son económicos, qué lecciones aprendemos y qué se puede mejorar. Y después viene otro piloto, porque el área es muy grande. Tenemos que hacer por lo menos tres pilotos de dos pozos cada uno para poder desrisquear toda la zona.
-Más allá de lo no convencional, ¿están mirando otros negocios?
-Hoy tenemos una producción de 22 mil barriles equivalentes, que se compone en un 50% de petróleo y un 50% de gas. Para nosotros, toda la producción convencional es la columna vertebral que nos permite asumir riesgos e invertir en lo que vamos a hacer. Por eso vamos a perforar convencional también en Santa Cruz, y en Mendoza estamos viendo otros plays que vamos a ir a fracturar.
Y después está otro de nuestros negocios importantes, que es la reinyección de gas. Somos los únicos que tenemos almacenamiento de gas en Argentina. Eso nos permite retirar el exceso de gas del verano y guardarlo para ponerlo en producción cuando hace falta en el invierno. Eso también nos insume inversiones importantes, trabajo y gente.
-Las proyecciones iniciales hablaban solo de petróleo en la formación de Mendoza, pero eso cambió. ¿Existe la posibilidad de que también haya gas en las áreas que tienen?
-En donde estamos nosotros, en Cañadón Amarillo y Los Chihuidos, están todas las ventanas del fluido. Hay ventanas de petróleo, hay ventanas de gas y condensado, y hay ventanas de gas seco. Esperamos todo eso y tenemos muchos proyectos pensados, pero hoy el gas no es la prioridad, porque hoy sobra en Argentina. Hasta que no estén los trenes de GNL no va a haber una gran demanda adicional. El gas que se produce, en su mayoría, está asociado al petróleo. Por eso hoy los proyectos de gas no tienen prioridad.
-Una de las noticias de estos días fue la demanda de proveedores y las reuniones con el Clúster que se está formando en Mendoza, a pesar de que en la provincia no existe la ley de compra local. ¿Qué lectura hacen de eso?
-Nosotros tenemos que entender que estamos a 110 kilómetros de Rincón de los Sauces, en Neuquén, y a más de 400 kilómetros de Malargüe, con una ruta que además está sin asfaltar. Queremos darle prioridad a los proveedores locales, pero se encuentran con esa imposibilidad de llegar hasta nuestro yacimiento. El gobierno nacional tiene que atender esa necesidad para que Malargüe y su clúster de proveedores se puedan desarrollar. Volvemos a lo mismo, la infraestructura es necesaria.
Lo que estamos planteando es lo mismo que pasaba en Neuquén cuando ahí no había nada y hubo que construir la infraestructura. Acá pasa igual, tenemos que adecuarla para poder ser competitivos. Un pozo en Mendoza no nos puede costar un 50% más que un pozo en Neuquén.
-Según esa experiencia de Neuquén, ¿qué errores no debería repetir Mendoza y qué debería sostener para lograr esa sustentabilidad económica?
-Creo que tiene que seguir haciendo lo que está haciendo Mendoza, que es dar todas las facilidades para que las empresas inviertan.