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La calificadora de riesgo Standard & Poor's subió la nota de Argentina a B-: qué implica

La agencia calificadora elevó la deuda soberana de largo plazo en moneda extranjera desde CCC+ hasta B-, con perspectiva estable. Es el segundo upgrade internacional en poco más de un mes y consolida una lectura más optimista sobre la economía local.

La calificadora de riesgo Standard & Poors.

La calificadora de riesgo Standard & Poors.

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Standard & Poor's subió la nota crediticia: la deuda soberana argentina pasó de CCC+ a B-, una escala hacia arriba que, aunque modesta en términos absolutos, tiene un peso simbólico. La decisión llegó con perspectiva estable, lo que indica que la agencia no anticipa retrocesos en el corto plazo.

Poco más de un mes antes, Fitch Ratings había adoptado una medida en la misma dirección. Dos grandes agencias internacionales confluyendo en una lectura positiva sobre la Argentina es una señal que los mercados difícilmente ignoran.

Según S&P, la decisión refleja una menor percepción de riesgo respecto de la capacidad de pago del país. En términos concretos, la agencia interpretó que el programa económico que llevan adelante Javier Milei y el ministro Luis Caputo —anclado en el equilibrio fiscal, la desaceleración de la inflación y la normalización del mercado cambiario— muestra resultados lo suficientemente sólidos como para justificar el cambio.

Caputo recibió la noticia y la calificó públicamente como una "nueva mejora", en línea con el relato oficial que presenta cada avance de este tipo como validación externa de la estrategia económica.

Qué implica la mejora en la práctica

Vale la aclaración: B- sigue siendo territorio especulativo. No es grado de inversión, y quienes prestan dinero a la Argentina todavía lo hacen asumiendo un riesgo elevado. Sin embargo, la diferencia entre CCC y B no es solo semántica.

Una calificación más alta tiende a reducir gradualmente el costo de financiamiento tanto para el sector público como para el privado. Significa que el país puede aspirar a emisiones de deuda en mejores condiciones, y que algunas instituciones inversoras que tienen restricciones para operar con calificaciones muy bajas pueden comenzar a incorporar activos argentinos en sus carteras.