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La actividad económica enfrenta obstáculos: fuerte caída en julio y escenario abierto

El EMAE cayó 2,9% mensual en julio y 1,4% interanual, mientras la pobreza llegó al 32,3% y la recuperación sigue siendo desigual.

Los indicadores preliminares apuntan a un crecimiento económico prácticamente nulo en agosto, con lo que crecen las chances de entrar en recesión técnica.

Los indicadores preliminares apuntan a un crecimiento económico prácticamente nulo en agosto, con lo que crecen las chances de entrar en recesión técnica.

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La actividad económica se debilitó fuertemente en julio, con el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) cayendo 2,9% desestacionalizado en el mes contra el mes anterior y 1,4% interanual, lo que refuerza la visión de que la recuperación continúa siendo frágil y muy desigual.

Después de que el PBI se contrajera 0,6% en el segundo trimestre del año versus el trimestre anterior, la economía enfrenta ahora un riesgo significativo de entrar en una recesión técnica: agosto y septiembre deberían crecer alrededor de 3,0% mes contra mes cada uno, o aproximadamente 6,1% de manera acumulada, para evitar una segunda contracción trimestral consecutiva y por tanto caer en recesión, técnicamente hablando.

Al mismo tiempo, la pobreza aumentó al 32,3% de las personas en el primer semestre de 2026, desde el 28,2% en el 2S25, mientras que la indigencia subió al 7,5%. De cara a los próximos meses, sin embargo, vemos margen para una mejora en la situación de los hogares, dado que el proceso de desinflación ya se ha normalizado en gran medida, lo que debería respaldar una recuperación gradual de los ingresos reales.

El riesgo de una recesión técnica

La actividad cayó con fuerza en julio, con el EMAE contrayéndose 2,9% m/m desestacionalizado y 1,4% interanual. La debilidad se concentró en los sectores vinculados a la demanda interna, particularmente comercio (-5,1% interanual) e industria manufacturera (-4,6%), que en conjunto restaron 1,3 puntos porcentuales al crecimiento interanual. La construcción (-3,3%), la intermediación financiera (-3,0%) y el transporte (-1,5%) también registraron caídas, mientras que minería (+8,4%) y agricultura (+0,7%) continuaron brindando soporte.

Composición muy desigual

El comercio y la industria manufacturera representan en conjunto cerca del 40% del empleo, mientras que la minería representa apenas alrededor del 1%, lo que refuerza la visión de que los sectores que impulsan el crecimiento tienen una incidencia relativamente limitada en el mercado laboral. El dato de julio aumenta significativamente el riesgo de una recesión técnica.

Después de que el PBI se contrajera 0,6% en la comparación trimestral en el segundo trimestre de 2026, la actividad debería crecer aproximadamente 3,0% mensual tanto en agosto como en septiembre para evitar una segunda caída trimestral consecutiva.

Los indicadores preliminares apuntan a un crecimiento prácticamente nulo en agosto, lo que sugiere cierta estabilización, aunque todavía muy por debajo del rebote necesario para compensar la caída de julio. Las revisiones recientes del EMAE también son relevantes para la dinámica del tercer trimestre.

Las últimas estimaciones han tendido, en general, a revisar a la baja la trayectoria de la tendencia-ciclo, reduciendo el punto de partida para el trimestre actual. Dado que posteriormente el EMAE se ajusta a los datos trimestrales del PBI, estas revisiones pueden modificar el arrastre estadístico hacia el tercer trimestre.

Una base más baja en junio haría que el rebote necesario fuera algo menos exigente, aunque la caída de julio todavía deja un desafío considerable para evitar una recesión técnica.

El impacto del Mundial

El Gobierno mantiene una visión más optimista sobre la actividad: el presidente Milei minimizó las preocupaciones sobre una recesión, mientras que el ministro Luis Caputo atribuyó la debilidad de julio principalmente a factores transitorios, entre ellos la escasez de gas, las condiciones climáticas adversas y una menor cantidad de horas trabajadas durante el Mundial.

La pobreza aumentó al 32,3% en el primer semestre, desde el 28,2% en el segundo semestre de 2025, mientras que la indigencia subió al 7,5%. Aun así, mantenemos una visión más constructiva hacia adelante: con el proceso de desinflación ahora más avanzado, una menor inflación debería respaldar una recuperación gradual de los ingresos reales de los hogares, siempre que las condiciones del mercado laboral no se deterioren aún más.

* Federico Filipini, economista jefe de Adcap Grupo Financiero