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IPC actualizado: cuánto habrían caído los salarios desde que asumió Javier Milei con la nueva medición

La modificación del IPC habría implicado estimar una inflación mayor y, en consecuencia, una caída del poder adquisitivo de los salarios.

Los servicios tienen más peso en la nueva canasta del IPC

Los servicios tienen más peso en la nueva canasta del IPC

NA

Tras la polémica salida de Marco Lavagna como titular del Indec y las postergación por parte del Gobierno de la actualización que mide el IPC, el debate acerca de la inflación volvió a colocarse sobre la mesa. La modificación habría implicado estimar una caída del poder adquisitivo de los salarios.

La actualización de los ponderadores del IPC implicaba reconocer una inflación más alta desde que asumió la presidencia Javier Milei, debido a que la nueva canasta pondera con mayor peso el rubro de servicios y, considerando los fuertes aumentos en las tarifas principalmente durante 2024, el dato hubiera sido más alto.

En concreto, según LCG, desde diciembre 2023 hasta diciembre 2025, la inflación minorista medida con los ponderadores actualizados sería 14 puntos porcentuales superior: 200% contra 186%.

Mientras que en 2024 la inflación publicada por Indec fue del 118% medida a diciembre, en la versión corregida habría ascendido a 126%, según estimaciones de la consultora. El año pasado, la brecha se acotó sensiblemente con registros de 31,5% y 32,7% anual, en cada caso.

Es decir, casi 9 puntos de esta brecha se generaron en 2024, cuando los servicios, traccionados por la recomposición de tarifa, crecieron muy por encima del resto, un 189% contra 118% del nivel general. Los otros 5 puntos de la brecha se generaron en 2025.

Cuánto habrían caídos los salarios

De esta manera, un inflación más alta impactaría en el poder adquisitivo al medir la evolución en términos reales.

"Corregidos por el índice de inflación con ponderadores actualizados, los salarios del SIPA mostrarían todavía una caída de 1,6% desde noviembre 2023 en lugar de una suba de 2,6% medida en términos reales", señaló LCG.

"Podría pensarse que, de cara a las negociaciones por la reforma laboral, la necesidad de no reconocer un deterioro más pronunciado en el poder adquisitivo de los salarios pudo haber sido un motivo de la suspensión", apuntó la consultora.