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Inversores en alerta: tensión entre la inflación y el dólar, y dudas sobre dónde invertir en pesos

Promediando febrero los inversores empiezan a replantear estrategias sobre posicionamientos en la curva de pesos, es decir, dónde invertir apostando al peso.

Inflación, dólar y tasas de interés constituyen el combo que está a diario sobre el escritorio de los inversores. 

Inflación, dólar y tasas de interés constituyen el combo que está a diario sobre el escritorio de los inversores. 

Walter Moreno/Mdz

Pasó enero y ahora, mientras se aguarda el número final de la inflación del mes pasado, los inversores recalculan posiciones y apuestas. Es que, por lo visto en el primer mes del 2026, es evidente que el mercado de pesos mostró una dinámica que permite diferenciar claramente los activos a tasa fija (LECAP) de los bonos CER (indexados a la inflación).

Veamos cuál es el escenario. Por un lado, las tasas efectivas mensuales (TEM) de las LECAP se mantuvieron relativamente estables, ya que solo aumentaron entre 25 y 50 puntos básicos de TEM durante la primera quincena de enero, corrigiendo en la segunda y terminando punta a punta en 2,75% TEM (en el tramo corto) y 2,50% TEM (en el tramo largo). De modo que, comparando con la tasa de inflación reciente, la tasa real sería prácticamente nula.

Por el otro lado, en el período la tasa real de los bonos CER (YTM) experimentó una suba entre 100 a 200 puntos básicos en promedio. “Este desempeño dispar entre ambos tipos de activos estuvo por encima de lo esperado hacia fines del año pasado (2,3% mediana del REM del BCRA), y el mismo, se explica, en parte, por la suba de la tasa de inflación de diciembre último al 2,8%”, explica la consultora Quantum.

Un ojo en la inflación

De modo que hacia adelante la evolución de las tasas de interés de pesos dependerá en mayor medida de la expectativa de la tasa de inflación, además de la evolución esperada del tipo de cambio. En este sentido, para una estrategia de retorno total en pesos, se abren, al menos, dos alternativas posibles. ¿Cuáles son?

De las distintas combinaciones de precios de LECAP y de Bonos CER, surge que, en el mercado, se descuenta una inflación del 2% promedio mensual para el período 2026 al primer trimestre del 2027, de ahí se desprende que sería indiferente posicionarse en LECAP o BONCER para una inflación esperada en ese nivel.

“Sin embargo, el promedio anual refleja expectativas de inflación que no son iguales a lo largo de todo el año. Uno de los factores que influye en la comparación de rendimientos es que el índice CER de actualización de esos títulos ajustables toma la inflación con rezago de unos 45 días”, advierte la consultora.

Rendimientos en pesos

Al día de hoy, el índice incorpora la inflación del 2,8% de diciembre en su cálculo para estos días entre mediados de enero y febrero. Pero si encima se supone que el IPC de enero (inflación minorista) se ubicará en torno al 2,5%, la inflación implícita que deja en igualdad de rendimientos a las LECAP y los BONCER debería ser necesariamente menor para los meses siguientes.

Por ejemplo, para los bonos en pesos con vencimiento en mayo 2026 (Letra del Tesoro ajustada X29Y6 y Letra del Tesoro capitalizable S29Y6), la tasa de inflación implícita es 2,3%. Entonces, tomando en consideración los índices de precios de diciembre y proyectando el de enero (2,5% estimado), se tiene que el IPC de febrero y marzo necesarios para igualar los rendimientos del mencionado bono CER y la LECAP tendría que ser del 2% mensual; esto es una tasa menor al 2,3% promedio.

Escalonamiento en baja

Al respecto, los analistas de la consultora explican que este efecto de “escalonamiento a la baja”, se diluye a medida que se extiende el vencimiento de los bonos ajustables por CER. Por ello, y suponiendo una inflación en torno al 2,5% en enero, la inflación implícita en el rendimiento de la LECAP con vencimiento el 29 de mayo de 2026 (X29Y6-S29Y6) queda algo exigida en comparación con el bono CER más corto.

En cambio, en los tramos más largos, el efecto rezago de incorporación de la inflación, y subsecuente reducción necesaria de la misma, tiene menor impacto (por ejemplo, octubre 2026) y es casi neutro luego (para abril 2027).

Entonces, la cuestión ya es más pura de visiones de evolución del índice de precios y tasas de interés. “En una estrategia de retorno total en pesos y por el efecto 'escalonamiento a la baja', los bonos ajustables por CER del tramo corto-medio (segundo y tercer trimestre del 2026) resultan atractivos. Y si estos se combinan, con LECAP del tramo largo (cuarto trimestre 2026 y primer trimestre 2027), bajo la premisa de un sendero de desinflación a mediano-largo plazo, se podría armar una estrategia que administra la 'duration' (corta en CER y larga en LECAP) y maximizar el efecto de la tasa real”, aconsejan desde Quantum.