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Inversiones: la plata subió un 145% en 2025

Buen momento para hacer un balance del año de lo que pasó con las materias primas. Cuáles fueron las de mejor desempeño y cuáles peor. No todo lo que reluce es oro. Las perspectivas para 2026.

Inversiones: la plata subió un 145% en 2025. Foto: web

Inversiones: la plata subió un 145% en 2025. Foto: web

La performance de las principales materias primas (commodities) del año pasado dejó varios destacados, algunas sorpresas y otras decepciones. Pero en ese marco fue la plata la materia prima con mejor rendimiento, con un asombroso aumento del 145%. En general, los metales preciosos obtuvieron sólidos retornos.

El oro, la plata, el platino y el paladio respondieron positivamente a diversos factores, desde el aumento de las tensiones geopolíticas hasta los cambios en el comercio mundial y la acelerada transición energética.

Ahora bien, cuando se trata del oro, hay que remontarse a 1979 —cuando la revolución iraní y la Guerra Fría dominaban los titulares— para encontrar un año como 2025. El metal amarillo ganó más de 65%, cerrando el año por encima de los 4.300 dólares la onza después de alcanzar más de 50 nuevos máximos históricos.

¿Qué fue lo que impulsó al metal amarillo a tal nivel? Entre otros factores, los recortes de tasas de interés y un dólar más débil. Tras subir las tasas agresivamente en 2022-2023, la Reserva Federal (Fed) revirtió su postura ante la desaceleración de la contratación y la inflación persistentemente alta. Como muchos analistas saben, las tasas bajas han impulsado históricamente el oro.

Además, los bancos centrales —especialmente los de los mercados emergentes— continuaron acumulando el metal precioso en un intento por diversificar sus inversiones, alejándose del dólar estadounidense. Según el Consejo Mundial del Oro, los bancos centrales compraron 53 toneladas solo en octubre, la mayor adquisición mensual del año hasta la fecha.

Sin embargo, los expertos señalan que el oro sigue estando muy sub-invertido. Pese al impresionante repunte del metal, las acciones de empresas mineras de oro continúan muy infra-invertidas en comparación con el índice S&P 500.

Veamos un ejemplo, dicen los expertos de US Global Investors (USGI): “cuando el metal subió en la década del 2000, de unos 290 dólares en 2000 a un máximo de más de 1.900 dólares en septiembre de 2011, el índice NYSE Arca Gold Miners se disparó drásticamente en relación con el mercado. Pero cuando el oro empezó a ceder poco después, los inversores se deshicieron de las acciones mineras como si fueran una patata caliente y nunca volvieron, incluso cuando el oro superó los 4.000 dólares”.

“He escuchado de amigos que dicen que no participan porque se perdieron la última suba. Creo que es una forma incorrecta de verlo. Alcanzar 50 nuevos máximos históricos en un solo año es positivo, pero no es necesario para que el metal haga su trabajo. Como diversificador de cartera, históricamente ha compartido una correlación negativa con las acciones”, señala Frank Holmes, de USGI.

Pero sin lugar a dudas, el año pasado la plata se robó el espectáculo, a pesar del buen desempeño del oro. Los precios aumentaron más del doble, cerrando el año por encima de los 70 dólares por onza y registrando la mayor ganancia anual de la historia.

Cabe destacar que una onza de plata cuesta más que un barril de petróleo en la actualidad, una situación muy inusual para ambos activos. Según USGI, la relación plata-petróleo ha promediado alrededor de 0,27 en los últimos 30 años. Hoy, esa relación se ha disparado a 1,2.

“La única vez que vimos la plata tan cara en relación con el petróleo fue en 1980, cuando los hermanos Hunt intentaron acaparar el mercado. Algunos analistas ven indicios de una burbuja”, advierte Holmes.

Ahora bien, ¿cómo las restricciones a las exportaciones chinas podrían impulsar el precio de la plata aún más? Según los expertos, la plata tiene mucho más que ofrecer. Hoy es un metal tanto industrial como monetario: entre el 50% y el 60% de la demanda anual proviene de la tecnología y la manufactura.

Paneles solares, vehículos eléctricos, electrónica y dispositivos médicos dependen de la plata. Cada panel solar utiliza unos 20 gramos del metal, mientras que un vehículo eléctrico puede incorporar hasta 2 onzas en sensores y cableado.

A esto se suma la geopolítica. Desde el 1 de enero, China impuso nuevas restricciones a las exportaciones de plata. Solo grandes empresas estatales podrán exportar, marginando a miles de pequeñas firmas. Dado que China controla entre el 60% y el 70% del suministro mundial de plata refinada, incluso una desaceleración parcial podría sacudir los mercados.

Combine fuerte demanda industrial, bajos inventarios y controles a las exportaciones, y se obtiene lo que Holmes define como una “tormenta perfecta” para la plata.

Además, China controla el mercado mundial de tecnologías limpias. El año 2025 fue decisivo para las energías renovables: la eólica y la solar suministraron el 17,6% de la electricidad mundial en los primeros tres trimestres, elevando la generación baja en carbono al 43%. Por primera vez, las renovables produjeron más electricidad que el carbón.

China fue el principal motor de este cambio. El país añadió 380 gigavatios de energía eólica y solar, más del triple de la nueva capacidad de Estados Unidos y Europa juntos. Además, los vehículos eléctricos representan hoy cerca del 55% de las ventas de autos nuevos en China.

Al igual que con la plata refinada, China domina la cadena de suministro global de tecnología limpia: produce alrededor del 80% de las celdas solares, el 70% de las turbinas eólicas y el 70% de las baterías de litio.

En contraste, en Estados Unidos la segunda administración de Trump revirtió gran parte del apoyo federal a la energía limpia. Se frenaron proyectos eólicos marinos y se recortaron incentivos, lo que derivó en la cancelación o pausa de al menos 51 grandes proyectos, con una pérdida económica estimada en casi 32.000 millones de dólares y hasta 40.000 empleos.

Por último, está el caso del cobre, en el corazón del auge de la electrificación. Al cerrar el año cerca de los 12.600 dólares por tonelada, el metal rojo subió 45,6% en 2025, impulsado por temores a restricciones de suministro y una demanda creciente.

Goldman Sachs calificó al cobre como su metal industrial favorito a largo plazo, mientras que Fitch prevé que la demanda mundial aumente entre 2% y 2,5% en 2026. UBS, por su parte, anticipa un crecimiento cercano al 3% tanto en 2025 como en 2026.

Queda en manos de los inversores investigar las empresas mineras vinculadas a la electrificación y la transición energética. Jefferies cree que 2026 podría ser un año de fuerte crecimiento de ganancias impulsado por las materias primas, con compañías como Freeport-McMoRan, Glencore, Anglo American y Alcoa entre las posibles beneficiarias.