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Inteligencia Artificial, robots y talento: así será la fábrica competitiva del futuro

Un estudio de Accenture señala que la competitividad futura dependerá de IA, automatización, talento y digitalización.


¿Cómo serán las fábricas más competitivas en 2040? Según un estudio reciente de Accenture, la respuesta ya no pasa solo por producir más barato o con mejor calidad. Para entonces, esos atributos serán apenas un punto de partida. Los verdaderos diferenciales serán otros: flexibilidad, sostenibilidad e inteligencia.

En ese escenario, la manufactura avanzará hacia un modelo de hiperautomatización, en el que la inteligencia artificial, la robótica, los gemelos digitales y la supervisión humana convivirán en ecosistemas de producción altamente integrados.

Si las empresas logran recorrer ese camino, las fábricas de 2040 serán muy distintas a las actuales. Se tratará de plantas autooptimizadas, impulsadas por inteligencia artificial, capaces de anticipar disrupciones, adaptarse con rapidez y optimizar la producción en tiempo real.

No solo ejecutarán procesos a gran escala, sino que también tomarán decisiones con un nivel de autonomía cada vez mayor. En la industria manufacturera argentina, este cambio ya empieza a insinuarse: el 34% de las horas de trabajo podrían ser transformadas y potenciadas por IA, un porcentaje que trepa al 38% si se considera toda la cadena de valor.

Sin embargo, el nivel de adopción todavía es bajo. Un relevamiento preliminar realizado por Accenture junto con la UIA muestra que menos del 30% de las empresas industriales argentinas utilizan IA para apoyar la toma de decisiones, acelerar procesos de investigación, desarrollo e innovación, o implementar automatización inteligente.

La barrera principal no es tecnológica, sino cultural y estratégica: muchas compañías todavía no tienen una visión clara sobre las oportunidades concretas que ofrece la inteligencia artificial. Por eso, el desafío ya no pasa solo por reducir costos, sino por entender a la IA como motor de competitividad. Para lograrlo, Accenture identifica cuatro ejes clave: talento, automatización, optimización mediante IA y digitalización.

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La inteligencia artificial, la robótica, los gemelos digitales y la supervisión humana convivirán en ecosistemas.

Talento

La transformación del trabajo aparece como un factor decisivo. A nivel global, el 70% de los gerentes de planta consultados por Accenture considera que la evolución de la fuerza laboral será determinante para el éxito. En Argentina, casi la mitad de las empresas industriales que buscaron personal especializado para iniciativas de IA encontró dificultades para conseguirlo.

Esto obliga a repensar el rol de las personas dentro de la fábrica. En el futuro, gran parte de la fuerza laboral dejará de trabajar directamente en la producción para pasar a trabajar para la producción. Es decir, habrá menos tareas manuales y repetitivas y más funciones vinculadas con la supervisión de procesos, la resolución de excepciones, la optimización operativa y la toma de decisiones con apoyo de sistemas inteligentes.

En ese contexto, la formación continua dejará de ser un complemento para convertirse en una condición de competitividad. Las fábricas del futuro necesitarán perfiles con habilidades digitales, analíticas y cognitivas, capaces de interpretar datos en tiempo real y colaborar con sistemas autónomos.

También será fundamental el compromiso de las personas con su tarea. En ambientes altamente automatizados, el sentido de propósito, la confianza en la tecnología y la disposición a aprender serán factores que impactarán directamente en la seguridad, la productividad y la calidad.

Las personas deberán integrarse en un ciclo continuo en el que aprenden de la inteligencia artificial y junto a ella, mientras también la entrenan a medida que evoluciona la naturaleza del trabajo. El talento humano no desaparecerá: será más estratégico que nunca.

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Las fábricas del futuro necesitarán perfiles con habilidades digitales.

Automatización

El segundo eje es la automatización. El 63% de los gerentes de planta afirma estar priorizándola en el mediano plazo, impulsados por su capacidad de mejorar la eficiencia y bajar costos. Sin embargo, el problema es que muchas empresas se quedan a mitad de camino.

Solo cerca del 60% está dando prioridad a innovaciones como los vehículos guiados autónomos (AGV), la transformación de la intralogística, la manipulación automatizada de materiales o los robots móviles autónomos (AMR), todas herramientas necesarias para avanzar hacia modelos fabriles más sofisticados. Aun con una mirada de largo plazo, apenas el 38% apunta verdaderamente a una fábrica hiperautomatizada.

En muchos casos, además, no será necesario empezar desde cero. Accenture plantea que podría resultar más rentable reacondicionar infraestructuras existentes mediante inteligencia artificial y robots humanoides que construir líneas de producción completamente nuevas. De hecho, algunas empresas automotrices ya comenzaron a experimentar con este tipo de soluciones.

Optimización mediante IA

El tercer factor es la optimización a través de inteligencia artificial. Un 62% de los gerentes de planta reconoce que la IA será un habilitador clave en las operaciones fabriles. En el corto plazo, las prioridades están puestas en mantenimiento, reparación, logística y eficiencia productiva.

Son aplicaciones relevantes, pero insuficientes si la meta es construir la fábrica de 2040. En los próximos años, las plantas deberán ser no solo eficientes, sino también ágiles, flexibles y capaces de adaptarse rápidamente a cambios en la demanda o a imprevistos.

Para eso, la IA tendrá que conectar máquinas de forma autónoma, asignar prioridades, distribuir cargas de trabajo y definir secuencias óptimas de operación. A su vez, la analítica predictiva basada en datos de sensores y visión artificial permitirá automatizar controles de calidad y anticipar fallas de equipos o defectos en los productos.

El principal obstáculo sigue siendo la calidad de los datos. Un 38% de los gerentes aún se muestra reticente al uso de IA generativa en las fábricas, y la razón principal es la falta de información consistente y confiable. Sin una base sólida de datos, no es posible obtener análisis en tiempo real ni insights de valor. Por eso, si las empresas quieren construir hoy la fábrica del futuro, deben empezar por ordenar, integrar y jerarquizar sus datos.

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El problema es que muchas empresas se quedan a mitad de camino.

Digitalización

La digitalización es la base de todo el proceso. Sin embargo, el estudio muestra que buena parte del sector manufacturero todavía está enfocada en aspectos que ya deberían estar resueltos. Las prioridades declaradas por los gerentes de planta siguen siendo la ciberseguridad, los sistemas de ejecución de manufactura (MES) y las plataformas en la nube, lo que revela un nivel todavía bajo de madurez digital.

Lo más preocupante es que tecnologías centrales para la fábrica del futuro, como los gemelos digitales, el Internet Industrial de las Cosas (IIoT) o la computación en el borde, no son prioritarias para casi la mitad de los encuestados. Sin estas herramientas, persisten los silos entre diseño y producción, se limita la simulación de escenarios y se reduce la capacidad de reaccionar con agilidad.

Para 2040, las fábricas más avanzadas no serán simplemente gestionadas: serán orquestadas. La inteligencia artificial regulará la producción en tiempo real, los gemelos digitales simularán cada decisión antes de ejecutarla y los robots humanoides se integrarán a ese entramado.

En ese modelo, el papel humano será el de decidir, supervisar y agregar valor. El futuro ya empezó a tomar forma. La pregunta ya no es si llegará, sino quién estará preparado para diseñarlo y quién solo intentará alcanzarlo cuando ya sea demasiado tarde.

* Sebastián Feldberg, director ejecutivo de Industry X de Accenture Argentina.