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Hay más empleo, pero avanzan la informalidad y el trabajo precario

Un informe del CETyD advierte que el mercado laboral se precariza. Crece el empleo informal o precario mientras retrocede el trabajo registrado.


Si bien el mercado laboral mostró en los últimos meses un aumento del empleo, esto no redundó en una mejora sustancial. Más bien lo contrario. Mientras que el empleo formal cae, lo que crece es el empleo informal y el trabajo precario.

Así lo señala el último Monitor Sociolaboral del Centro de Estudios y Trabajo para el Desarrollo (CETyD), de la Universidad de San Martín (UNSAM), que sostiene que la recomposición del empleo no compensa con la misma fuerza la pérdida de puestos registrados.

De acuerdo con el informe, entre principios de 2025 y el primer trimestre de 2026 se crearon puestos de trabajo, pero sólo en el mercado informal o en el de autónomos y monotribistas. Como consecuencia, la tasa de informalidad laboral alcanzó el 44,2% de la población ocupada durante el primer trimestre de este año.

El estudio vincula esta dinámica con la necesidad de más integrantes de los hogares de incorporarse al mercado laboral para complementar ingresos que permanecen en niveles reducidos. Esa situación llevó la tasa de actividad al 48,6%, uno de los valores más elevados de los últimos años. Según el CETyD, el sector informal absorbió buena parte de esa mayor oferta de trabajadores y evitó un incremento más pronunciado del desempleo.

Más trabajo, menos ingresos

Sin embargo, el informe advierte que conseguir un empleo no necesariamente se traduce en mejores ingresos. Más del 90% de quienes se incorporaron recientemente al mercado laboral necesitan trabajar más horas para incrementar sus ingresos, aunque no logran hacerlo debido al bajo nivel de actividad económica y al consumo retraído. Esta situación se refleja en un aumento de la subocupación y la precarización.

En ese contexto, el CETyD sostiene que el incremento de la ocupación responde más a una estrategia de los hogares para sostener sus ingresos que a una mejora de las condiciones laborales. Según el documento, cada vez más personas trabajan, pero en ocupaciones que no garantizan ingresos suficientes.

El análisis también muestra diferencias territoriales. Entre fines de 2023 y 2025, alrededor de dos tercios de las provincias registraron un aumento de la población desocupada o empleada en los denominados "empleos refugio", caracterizados por inserciones laborales de baja calificación, pocas horas trabajadas y menores ingresos, como los que ofrecen las empresas de servicios por aplicaciones.

Las mayores subas de desempleo y empleo refugio se observaron en Santa Cruz y Formosa, provincias afectadas por la reducción del empleo formal vinculada a la construcción y, en el caso de Santa Cruz, también por la caída de la actividad hidrocarburífera en la cuenca del Golfo San Jorge. Chaco registró una evolución similar, mientras que otras provincias del NEA y el NOA también mostraron incrementos de estas modalidades laborales.

En contraste, Río Negro, Neuquén y Tucumán presentaron una disminución del desempleo y del empleo refugio, en línea con un mejor desempeño del empleo formal privado. En el caso de las provincias patagónicas, el informe atribuye esa evolución al desarrollo de la actividad vinculada con Vaca Muerta.