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Guerra en Medio Oriente: el impacto directo que tendrá en Mendoza el conflicto

Más allá de que los bombardeos se desarrollan a miles de kilómetros, el perfil productivo de la provincia se ve afectado por la escalada de los ataques.

Pese a la distancia que existe con el foco del conflicto, Mendoza podría enfrentar consecuencias por la Guerra de Medio Oriente. 

Pese a la distancia que existe con el foco del conflicto, Mendoza podría enfrentar consecuencias por la Guerra de Medio Oriente. 

Bundesministerium der Verteidigung

La escalada del conflicto bélico en Medio Oriente, que incluye a Estados Unidos, Israel, Irán y una docena de países, comienza a sembrar un manto de dudas en la economía mundial. Más allá de los más 12.000 kilómetros que separan Argentina de la zona de enfrentamiento, el país no está exento de este impacto y provincias como Mendoza, por su matriz productiva, podrían verse directamente condicionadas.

El recrudecimiento del enfrentamiento bélico, con bombardeos cruzados y el cierre del estrecho de Ormuz, se transmiten en la afectación de tres ejes centrales a nivel mundial: energía, inflación y mercados financieros. A eso, por el perfil agroexportador mendocino, podrían sumarse consecuencias en las exportaciones e importaciones y complicaciones en las cadenas de suministros.

Aumento sostenido de precios del petróleo y energía

La primera y más obvia consecuencia de todo este conflicto es el impacto directo en los precios del petróleo y la energía a nivel mundial. El enfrentamiento en Medio Oriente ha empujado los precios del barril de petróleo Brent al alza, alcanzando niveles no vistos desde 2024 y con tendencia a seguir subiendo si se prolonga la guerra y hay interrupciones en el Estrecho de Ormuz.

Esta suba, en consecuencia, podría trasladarse a mayores costos de combustibles y logística en Argentina, presionando los costos empresariales y de transporte de bienes y servicios en Mendoza.

Para llevar tranquilidad sobre este punto, Horacio Marín, CEO de YPF, explicó que la compañía cuenta con una política de promedios móviles que haría que el aumento del petróleo no afecte en lo inmediato a la empresa nacional, aunque no descartó consecuencias si el conflicto se extiende en el tiempo.

"Si esto llega para quedarse y el precio del petróleo se mantiene muy alto, va a afectar el precio de los combustibles. Va a afectar de a poquito, pero tiene que ser de muy largo plazo, y esta guerra no tengo autoridad para decir cuánto va a durar", dijo en declaraciones radiales con La Red.

Inflación importada

En segundo orden, la provincia podría verse afectada por otra de las consecuencias globales: la inflación importada y la aceleración de precios internos. Es que el encarecimiento del petróleo tiende a incrementar la inflación a nivel global y doméstico.

Para una economía regional como la mendocina, con fuerte presencia de pymes y consumo interno sensible, este factor resulta especialmente relevante. En un contexto macroeconómico todavía frágil, cualquier presión adicional sobre los precios puede erosionar el poder adquisitivo y tensionar las negociaciones salariales.

Volatilidad financiera e inversiones

Como todo conflicto geopolítico, la Guerra de Medio Oriente podría provocar una aversión al riesgo financiero. Esto ya se ha visto en los últimos días, con abruptas caídas de acciones y refugio en activos “seguros”, como los metales. Para la economía mendocina, esto podría traducirse en mayores costos de financiamiento, menor acceso al crédito externo y presiones cambiarias.

Impacto exportador e importador

Las exportaciones y las importaciones de Mendoza también podrían afrontar serias consecuencias, dada la matriz local, fuertemente orientada a la agroindustria. Como mencionamos, las presiones sobre el precio del petróleo podrían empujar al alza los fletes y costos logísticos.

Este efecto no solo se ha visto en conflictos bélicos, también en otros sucesos como la pandemia de Covid-19. En consecuencia, productos clave para la economía mendocina, como el vino, el aceite de oliva o fruta en fresco, pierden competitividad en el exterior.

En contrapartida, la suba del crudo internacional podría mejorar los ingresos de exportación de hidrocarburos en Argentina, donde Mendoza, aunque ha perdido protagonismo, aún sigue siendo una provincia productora.

El riesgo en las cadenas de suministro

Otra consecuencia que podemos contar, es que si las rutas marítimas se vuelven inseguras o si los seguros logísticos se encarecen (como ocurrió con otros conflictos), el costo de importar insumos estratégicos (maquinaria, repuestos, fertilizantes) podría subir. Esto afectaría a industrias manufactureras, agricultura mecanizada, y servicios técnicos en la provincia.