Guerra comercial: por qué Estados Unidos considera que Argentina es uno de los caballos de Troya chino
El documento ubica a Argentina entre los países de riesgo y advierte sobre el uso de terceros territorios para eludir aranceles y ocultar el verdadero origen de las mercaderías.
La imagen elegida por la Casa Blanca para ilustrar la tapa de su nuevo informe sobre la triangulación de mercancías chinas hacia Estados Unidos no parece casual: un Caballo de Troya funciona como una poderosa metáfora para describir una amenaza que, según Washington, puede ingresar de manera indirecta al mercado estadounidense bajo una identidad diferente.
El informe, titulado The Great Transshipment Scam, ubica a Argentina en el Nivel 3 de la denominada “Red de Triangulación en la Sombra”, una estructura que, de acuerdo con las autoridades estadounidenses, involucra a más de 40 países utilizados como puntos intermedios para que productos de origen chino lleguen a Estados Unidos y eviten los elevados aranceles aplicados a las importaciones directas desde China.

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La referencia al Caballo de Troya adquiere especial fuerza en este contexto. En el relato clásico, los griegos utilizaron un enorme caballo de madera para ingresar a Troya ocultando en su interior a sus soldados. La ciudad abrió sus puertas sin advertir que aquello que parecía una ofrenda escondía el verdadero objetivo.
La Casa Blanca utiliza ahora una imagen similar para representar lo que considera una amenaza comercial encubierta: mercaderías que tendrían origen chino, pero que podrían ingresar al circuito estadounidense después de pasar por terceros países y adquirir una nueva identidad comercial.
Argentina, dentro del mapa de riesgo
El documento estadounidense no acusa directamente a Argentina de participar de manera deliberada en un esquema ilegal. Sin embargo, la incorpora al mapa de países considerados “objetivos oportunistas”.
En esa categoría también aparecen Brasil, Chile, Colombia y Perú, dentro de los denominados “Corredores Latinoamericanos”.
Según el informe, estos países pueden ofrecer determinadas ventajas para las operaciones de triangulación: mano de obra de menor costo, zonas francas, infraestructura portuaria, depósitos fiscales y capacidades aduaneras limitadas.
La lógica planteada por Washington es que una mercadería sometida a fuertes aranceles al ingresar directamente desde China puede ser enviada primero a otro territorio. Allí podría ser almacenada, reempacada o recibir algún proceso de ensamblaje antes de continuar su recorrido hacia Estados Unidos.
De esta manera, el producto puede intentar ocultar su verdadero origen y reducir la carga arancelaria.
Una advertencia que excede al comercio
El mensaje de la Casa Blanca aparece además en un escenario de creciente disputa entre Estados Unidos y China por la influencia económica y estratégica en América Latina.
La presencia china en sectores considerados sensibles por Washington ya genera advertencias de funcionarios estadounidenses. En Argentina, el embajador Peter Lamelas cuestionó recientemente la participación de empresas chinas en áreas vinculadas con tecnología e infraestructura y apuntó particularmente contra Huawei.
La preocupación estadounidense no se limita, por lo tanto, a los aranceles. Washington advierte sobre una posible combinación entre comercio, infraestructura, logística, tecnología e influencia geopolítica.
En ese sentido, la metáfora del Caballo de Troya adquiere una segunda dimensión: no solo representa productos que podrían ingresar a Estados Unidos bajo una identidad diferente, sino también la posibilidad de que una creciente dependencia económica de China genere, según la mirada estadounidense, nuevas herramientas de influencia estratégica.
El verdadero mensaje detrás de la imagen
La elección de la ilustración busca sintetizar una idea central del informe: el riesgo no estaría únicamente en lo que ingresa directamente desde China, sino en aquello que puede llegar desde otro país después de atravesar una cadena comercial difícil de rastrear.
Para Washington, esa red permitiría sortear las barreras arancelarias y conservar el acceso al mercado estadounidense.
Para Argentina, la inclusión en el mapa representa una señal de alerta, aunque no una acusación formal de complicidad. El desafío será demostrar que sus puertos, aduanas, zonas francas y corredores logísticos no son utilizados para encubrir el origen de productos destinados al mercado estadounidense.
El Caballo de Troya de la tapa, en definitiva, resume la preocupación que atraviesa todo el documento: que detrás de una mercadería que parece provenir de un país latinoamericano pueda esconderse una operación cuyo verdadero origen está en China.



