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Franquicias: propuesta llave en mano de la cadena de pastas premium Allora

Allora Pastas lanzó sus sistema de fanquicias llave en mano. La propuesta parte de una inversión de US$ 33.000 y un recupero de entre 12 y 18 meses.


La cadena gastronómica Allora Pastas, especializada en pastas artesanales premium, anunció el lanzamiento de su sistema de franquicias con un modelo "llave en mano". La propuesta propone una inversión inicial de US$ 33.000 y apunta a inversores interesados en un formato de operación simplificado. Proyectan abrir tres locales por año en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, con el objetivo de alcanzar una facturación consolidada de entre $200 millones y $250 millones mensuales en un plazo de tres años.

La marca fue creada por el chef Martín "Bizzo" Bizzozero junto con Mario Federico Álvarez y nació en el barrio porteño de Parque Chas. Tras consolidar su operación con un volumen de ventas de entre 2.000 y 2.500 cajas de pastas por mes y registrar un crecimiento interanual del 35%, la compañía decidió iniciar una etapa de expansión mediante franquicias.

"Alcanzamos un nivel de producción y elaboración estable y constante. El formato de franquicias nos permite expandir la marca y la propuesta más rápido", señaló Bizzozero.

El esquema elegido se diferencia del modelo tradicional de muchas franquicias gastronómicas porque no contempla la elaboración de los productos dentro de cada local. Toda la producción se concentra en la planta de Parque Chas, desde donde se abastece a las sucursales con el producto terminado. De esta manera, los franquiciados se dedican exclusivamente a la comercialización.

Según la empresa, esta centralización permite reducir significativamente la complejidad operativa y los costos laborales. Cada local requiere entre uno y dos empleados para funcionar, ya que no cuenta con cocina de producción.

El formato contempla locales de aproximadamente 40 metros cuadrados ubicados en zonas de alto tránsito peatonal de CABA y el Gran Buenos Aires, con foco en consumidores de ingresos medios y medio-altos. La inversión inicial de US$ 33.000 incluye la obra, el equipamiento y la puesta en marcha del negocio bajo la modalidad "llave en mano".

La compañía estima que un local franquiciado puede alcanzar un margen operativo de entre 15% y 20%, mientras que el franquiciado obtiene un margen comercial del 50% sobre los productos adquiridos a la casa matriz.

Las proyecciones económicas elaboradas por la empresa indican que el punto de equilibrio se ubica entre $18 millones y $20 millones de facturación mensual. Para el primer año de operación, la expectativa es que cada franquicia genere ventas de entre $25 millones y $30 millones por mes, con un crecimiento anual proyectado de entre 25% y 30%.

Recupero de la inversión

El ticket promedio de compra se ubica actualmente entre $40.000 y $45.000. La propuesta comercial está basada en una oferta de pastas artesanales elaboradas con materias primas premium, entre ellas sémola rimacinata y rellenos desarrollados con técnicas de alta cocina.

Uno de los productos más vendidos de la marca son los ravioles de osobuco, cuyo relleno se prepara mediante un proceso de cocción de cinco horas en horno de barro, una elaboración que se realiza exclusivamente en la planta central.

"Desde que inicié este proyecto busqué que cada pasta tuviera una identidad propia, tanto en su forma como en sus colores, texturas y rellenos", explicó Bizzozero.

La empresa sostiene que el modelo fue diseñado para que los franquiciados no necesiten experiencia previa en gastronomía. Antes de la apertura reciben una capacitación de 15 días en la casa matriz y luego administran un punto de venta estandarizado que también puede desarrollar sus propios canales de venta online y de delivery.

En una primera etapa, la expansión estará concentrada en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. Una vez consolidada esa red, el plan contempla avanzar hacia otras ciudades del país.

Con este esquema, Allora Pastas busca combinar una producción centralizada que preserve la calidad de sus productos con una red de comercialización de baja complejidad operativa, un modelo cada vez más utilizado por cadenas gastronómicas que buscan escalar su negocio sin replicar procesos de elaboración en cada uno de sus locales.