El árbol resistente que se puede cultivar en el jardín o en una maceta
La higuera puede plantarse al comenzar la primavera si ya pasó el riesgo de heladas. Necesita sol, buen drenaje y riego regular al principio.
Este árbol puede adaptarse a jardines domésticos y también al cultivo en recipientes amplios.
Con la llegada de septiembre, los jardines comienzan a recuperar movimiento y aparece una buena oportunidad para incorporar nuevos frutales. Entre las especies que pueden adaptarse al espacio doméstico está la higuera, un árbol de crecimiento vigoroso que produce frutos dulces y, una vez establecido, no exige una atención permanente.
El 21 de septiembre puede funcionar como una fecha de referencia, aunque el calendario no alcanza por sí solo para decidir la plantación. Antes de trasladar el ejemplar a la tierra, hay que observar el clima de cada zona. Si todavía se esperan heladas fuertes, conviene postergar el trabajo. En regiones templadas, el comienzo de la primavera resulta favorable porque la planta dispone de varios meses cálidos para desarrollar sus raíces antes del invierno siguiente.
Dónde conviene plantar una higuera
La elección del lugar será decisiva para su desarrollo. La higuera necesita una zona soleada y un suelo que permita evacuar el agua con rapidez. Lo recomendable es que reciba al menos ocho horas de luz durante la etapa de crecimiento, según las indicaciones de la Extensión Cooperativa de la Universidad de Georgia. También resulta conveniente resguardarla de vientos intensos y dejar suficiente distancia respecto de paredes, cañerías o construcciones, ya que puede formar una copa amplia y un sistema de raíces extendido.
Quienes no tengan jardín pueden cultivarla en un recipiente grande, aunque esa opción requiere más control. La maceta debe contar con orificios de drenaje y ofrecer espacio para el crecimiento de las raíces. Además, el sustrato pierde humedad con mayor rapidez que el suelo, por lo que habrá que revisar el riego con frecuencia durante los meses calurosos. La poda permite conservar un tamaño manejable, pero debe realizarse en el momento adecuado y sin eliminar las ramas que sostendrán la producción.
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Cómo hacer la plantación paso a paso
El pozo debe ser suficientemente ancho para acomodar las raíces sin doblarlas. Si el ejemplar fue comprado en maceta, hay que retirarlo con cuidado, soltar las raíces que hayan crecido en círculos y colocarlo sin enterrar excesivamente el cuello de la planta. Después se completa con la misma tierra extraída y se realiza un riego abundante para eliminar bolsas de aire y asentar el suelo. No es recomendable colocar fertilizante concentrado dentro del hoyo, porque podría dañar las raíces jóvenes.
Durante las primeras semanas, la tierra debe conservar cierta humedad sin permanecer encharcada. La higuera adulta puede tolerar períodos secos, pero eso no significa que pueda prescindir por completo del agua. Los ejemplares jóvenes requieren riegos regulares hasta afirmarse y los árboles ya desarrollados también pueden necesitar un aporte adicional durante jornadas de calor o falta prolongada de lluvias. Una cobertura de hojas secas, paja o corteza ayuda a retener humedad, siempre que no quede pegada al tronco.
Cuánto tarda en dar frutos y qué cuidados necesita
La higuera común, cuyo nombre científico es Ficus carica, puede producir una o dos cosechas por temporada, según la variedad y las condiciones ambientales. Algunos ejemplares jóvenes tardan varios años en ofrecer frutos maduros. También existen diferencias entre cultivares: no todos responden igual al frío ni poseen los mismos requisitos de polinización. Por eso, antes de comprar una planta, conviene consultar en un vivero de la zona cuál se adapta mejor al clima local.
La poda suele concentrarse durante el invierno, cuando el árbol se encuentra en reposo. Allí se eliminan ramas secas, enfermas o cruzadas y se controla el tamaño de la copa. Tampoco conviene abusar de los fertilizantes: un exceso puede impulsar mucho follaje y perjudicar la fructificación. El INTA cuenta con material técnico específico sobre este cultivo y recomienda ajustar las prácticas a cada región productiva.
Más que una especie sin cuidados, la higuera es un frutal capaz de volverse relativamente autónomo cuando encuentra el sitio correcto. Sol directo, drenaje eficiente y agua durante la etapa inicial son las condiciones básicas. Plantarla cerca del comienzo de la primavera puede ser una buena decisión, siempre que las heladas hayan quedado atrás y el ejemplar tenga tiempo suficiente para afirmarse antes del próximo período frío.


