Floristería: una profesión que se reinventa en Mendoza con un formato innovador
Como un clásico que no pasa de moda, las flores siguen presentes en la vida cotidiana de los argentinos. La personalización, una de las claves para diferenciarse.
La floristería, lejos de pasar de moda, es un negocio que se reinventa en Mendoza de la mano de la calidad.
Milagros Lostes - MDZEn Argentina, el sector de la floricultura constituye una actividad productiva presente en todo el país y con fuerte arraigo en economías regionales, aunque con concentraciones más altas en el Área Metropolitana de Buenos Aires y la región Pampeana. Según un relevamiento del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), existen cerca de 2.800 puntos de venta de flores y plantas en todo el país, y el 82 % de esta actividad se concentra en la región Pampeana, siendo Mendoza una de las pocas provincias extra pampeanas con más de 100 comercios del rubro.
En un mercado altamente competitivo, diferenciarse en la floristería es una de las claves para captar a esos “románticos” que todavía apuestan por las flores como un elemento clave para resignificar cada momento. En ese juego aparece Ramitos de Amor, un proyecto que Karina Larrosa creó hace tres años movida por la pasión y que ha encontrado su lugar a partir de un formato innovador y la personalización.
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La oferta combina flores de estación de Mendoza y Buenos Aires con variedades importadas de Ecuador y Colombia. Todo presentado en ramitos que se venden en dos puestos móviles o más conocidos como “carritos” y también en trabajos personalizados para empresas de hotelería y gastronomía y eventos.
Lejos de ser un regalo en desuso, la flor ha encontrado nuevos sentidos y todavía sigue siendo muy demandada. En la previa del Día de los Enamorados, una de las fechas “pico” de ventas para el sector, Karina Larrosa charló en una entrevista con MDZ Online sobre su negocio, el público que las consume y las proyecciones que tiene en Mendoza.
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-¿Cómo nació Ramitos de Amor?
-Nació a partir del amor por las flores y de estar presente en momentos importantes de las personas. Hace un par de años que arranqué. Ramitos tiene distintas unidades de negocio: por un lado están los ramos en carrito en Vista Pueblo, y después también hago eventos, ramos de novia y atiendo a hoteles y bodegas.
-¿Cómo es dedicarte hoy en día a la floristería?
-Detrás de todo esto que se ve hay un gran trabajo. En principio, algo que disfruto un montón es ir a la finca. Ir a los dos mercados, tanto el de Ciudad como el de Rodeo del Medio, comprar las flores, elegirlas y, por supuesto, limpiarlas. Requiere de mucho trabajo. Se ve el trabajo final, pero no todo lo que hay detrás de todo esto.
-¿Qué tipo de flores son las más comunes y cuáles son más difíciles de conseguir?
-Están las flores de estación y después tenemos proveedores que también traen flores importadas. Hay flores que vienen de Ecuador, flores que vienen de Colombia y también flores que vienen de Buenos Aires. Acá en Mendoza tenemos cantidad y variedad de flores.
-¿En qué zonas se concentra la producción de flores en Mendoza?
-La zona es todo lo que es Rodeo del Medio, Beltrán, que pertenece a Maipú, básicamente. Tenemos astromelias, lisianthus, nardos, statice, rosas. No me quiero olvidar, hay girasoles, marimoñas. Hay flores bellísimas, muchísima cantidad de flores y muchos proveedores.
-Existe el prejuicio de que regalar flores quedó como algo antiguo. ¿Es así?
-Por suerte no, no es así. No es que las personas esperan un día especial para regalar flores, gracias a Dios. Ramitos lo que quiere es naturalizar -y lo que ya está naturalizando- que la flor se autorregale. Las flores transmiten cantidad de emociones: te pueden sacar de un momento de angustia, te pueden dar alegría, te dan frescura, te transmiten infinidad de cosas. Te cambian el ánimo y además demuestran amor, obviamente.
-¿Qué tipo de público tenés?
-El público es muy variado, por suerte. Trabajo con clientes particulares y también con hoteles, como el hotel de acá de Chacras, entre otros.
-¿Cómo fue para vos decir “me meto en este rubro y arranco”?
-Ramitos nació porque siempre me gustaron las flores, desde chica. Hace ya casi tres años decidí emprender desde el amor por las flores y desde acompañar momentos importantes de las personas. Arranqué a emprender con miedo, con inseguridades, con un montón de sueños y proyectos, y acá estoy, feliz.
-Más allá de lo romántico, ¿cómo es el negocio?
-Lo más difícil, y lo que busco como emprendedora y como creadora de Ramitos, es ser diferente. Desde el servicio que brindo, la inmediatez, la respuesta inmediata. Vivimos muy alocadamente, entonces creo que el valor agregado de Ramitos es el servicio personalizado. El mercado busca cosas diferentes, no busca lo estándar, y apuntamos a eso.
-¿Qué proyección le ves a Ramitos a futuro?
-Tuvo un crecimiento y estoy feliz con ese crecimiento. Es difícil lograr un equilibrio entre calidad, gestión comercial y crecimiento. Hay todo un trabajo de planificación. Lo veo muy bien, estoy en pleno crecimiento y Ramitos es un proyecto a largo plazo. La idea es tener franquicias de los carritos. Hoy tengo dos carritos, pero la idea a futuro es seguir creciendo.




