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Es mendocino y "levantó" más de US$ 1 millón para crear una zona franca digital de Latinoamérica

Simón Puebla, emprendedor tecnológico, está al frente de Andén, una empresa que diseña y opera zonas digitales orientadas a la economía del conocimiento.


Con apenas 28 años, Simón Puebla construyó un recorrido internacional sólido: vivió entre Europa y Asia, se formó en Negocios Internacionales y Economía, y se metió temprano en el mundo blockchain, donde comenzó a desarrollar proyectos y a tejer una red global en tecnología. Hoy, con una vida marcada por el movimiento y los ecosistemas digitales, busca cerrar un círculo y volcar en Mendoza, de donde se fue a los 6 años, todo lo que ha aprendido.

Así, junto con otra mendocina, Milagros Santa María, le dio vida a Andén, compañía argentina que diseña y opera zonas digitales orientadas a la economía del conocimiento y a industrias de alto valor agregado y que ya “levantó” una inversión que supera el millón de dólares para crear en Mendoza la primera zona franca digital de Latinoamérica.

Su premisa es clara: generar en Argentina las condiciones que hoy llevan a muchas startups a radicarse en el exterior. En ese esquema, la provincia aparece como un punto de partida posible. Así lo expresó durante su entrevista con MDZ Online, donde habló de cómo Mendoza es un espacio ideal para combinar dos legislaciones vigentes: por un lado, la Ley de Economía del Conocimiento y, por el otro, el régimen de zonas francas.

Entre la ambición de crear nuevas condiciones para el desarrollo tecnológico y la convicción de que Argentina puede retener talento, su proyecto apunta a posicionar al país -y a Mendoza en particular- como una alternativa real en el mapa global de la innovación. Es que para Puebla, la provincia reúne factores clave: talento, calidad de vida y un ecosistema en crecimiento que podría escalar con el impulso adecuado.

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Entrevista Simón Puebla

-¿Qué es Anden?

-Es una empresa argentina de infraestructura tecnológica para zonas económicas digitales. Dicho así es un quilombo, y es verdad. Pero lo que buscamos es generar ecosistemas tecnológicos atacando desde el área regulatoria, para crear esos espacios que hoy las startups argentinas no tienen y se terminan yendo a otros lugares del mundo a radicarse. Nosotros somos conscientes de que está todo el potencial para hacerlo acá, y lo que hacemos es esa infraestructura digital para que Argentina se convierta en una jurisdicción competitiva para empresas de tecnología en el mundo.

-Una de las propuestas que tienen está relacionada con zonas francas y apunta a Mendoza. ¿De qué se trata?

-La verdad que Mendoza, además de que está en un momento fascinante por todo lo que está pasando -desde la vitivinicultura hasta las inversiones, y lo bonita que está la ciudad-, cuando hacíamos el análisis de cómo podíamos construir una jurisdicción competitiva en Argentina, siendo Argentina un país que ya sentó las bases para ser competitivo pero que no terminó de unirlas, nos dimos cuenta de dos cosas.

Por un lado, la Ley de Economía del Conocimiento y cómo se está promoviendo ese régimen; y por otro, un régimen más olvidado, que es el de zonas francas. Si trabajás en conjunto con los dos, podés construir una jurisdicción competitiva. Entonces miramos dónde estaban las zonas francas y vimos que Mendoza tenía una que hoy está un poco subutilizada. Y fue como: “Pará, qué interesante sería”.

Ahí, tanto yo como Milagros Santa María, mi cofundadora, que también es mendocina, dijimos: “Vamos a ver qué se puede hacer”. Empezamos conversaciones y, aunque estamos muy al principio, la recepción fue con mucho cariño. Es una oportunidad tangible, no solo por la zona franca y la economía del conocimiento, sino porque Mendoza tiene una capa educativa tremenda, mucho talento tecnológico, proyectos que están acelerando e incubando, y una calidad de vida muy alta. Junta muchas condiciones para posicionarse como una zona económica de crecimiento muy fuerte.

Y ya a nivel personal, me hace ilusión que sea acá. Después de tantos años afuera, poder devolver algo de lo que yo pude tener y traerlo para que más gente lo pueda aprovechar.

Simón Puebla, creador de Andén-6

-¿Qué beneficios ven para las empresas que se instalen ahí?

-Hoy es algo que todavía estamos conversando, viendo hasta dónde se puede llegar. Pero ya hay una base muy positiva. La Ley de Economía del Conocimiento te da beneficios para contratar talento local y beneficios impositivos para empresas tecnológicas. Y, al mismo tiempo, si sos una empresa que exporta servicios digitales, la zona franca te puede ayudar a ser aún más competitivo.

Ese es el punto lindo de todo esto: usar lo que ya existe. Obviamente uno sueña con una zona nacional con beneficios mucho más grandes, pero el primer paso es agarrar lo que ya está, juntarlo y ver qué pasa. El resultado debería ser positivo.

-¿Cómo vienen los plazos?

-Estamos muy al principio del proceso. La idea es diseñar, lanzar y operar zonas económicas digitales, idealmente empezando en Mendoza, pero esto tiene que ser un movimiento nacional, un cambio grande.

-Me gustaría meterme en tu historia personal. Tenés 28 años, ¿cómo fue tu recorrido?

-Yo me fui de Argentina a los 6 años. Viví en Madrid con mi mamá y en Lisboa con mi papá. Toda mi vida la hice afuera, pero siempre con una conciencia muy fuerte del origen. Mi viejo, Horacio “Chacho” Puebla siempre me marcó eso de no olvidarse de la raíz.

Estudié Negocios Internacionales y Economía entre Inglaterra y China. Y en ese camino, cuando estaba en Londres, mi viejo me mandó un PDF que se llamaba “Blockchain para tontos”. Lo empecé a leer y dije: “Qué raro esto, qué copado”. Y ahí me metí en ese mundo, en 2017.

Después empecé distintos proyectos, fui conociendo gente en Mendoza, en Madrid y en otros lugares, y terminé teniendo una vida bastante nómada, buscando esos lugares donde estaban pasando cosas interesantes en tecnología. Eso me llevó a viajar mucho: Estados Unidos, China, Japón.

Siempre con ese vínculo con Argentina. Y hoy, con Anden, de alguna manera todo ese aprendizaje, ese network, lo intento traer para construir algo acá. Como una devolución.

Simón Puebla, creador de Andén-1

-¿Cómo es ser emprendedor en tecnología?

-Es un lindo quilombo. Es un balance entre el enamoramiento y la incertidumbre. Estás constantemente en la frontera de lo nuevo. Y al mismo tiempo decís: “¿Quién es mi referencia? ¿Cómo sé que lo estoy haciendo bien?”.

Hay días en los que te levantás y sentís que podés con todo, y otros en los que dudás de todo. Pero también hay algo más profundo: yo tuve una educación privilegiada, un contexto que me permite arriesgar más que mucha otra gente. Entonces siento que, si no lo intento, me estoy fallando a mí mismo.

Hay muy poca gente que tiene la posibilidad de intentar cambiar algo. Entonces, al menos, hay que poner un granito de arena.

-¿Y el financiamiento?

-No es menor. Nosotros conseguimos apoyo de Protocol Labs, que es una red global muy grande, y también de inversores ángeles y otros actores del ecosistema tecnológico. Levantamos entre 1,2 y 1,3 millones de dólares.

Fue un proceso difícil, porque estamos en un momento de mucha incertidumbre tecnológica, con todo lo que está pasando con la inteligencia artificial. Pero lo logramos y ahora el objetivo es empujar esta primera zona digital y atraer entre 100 y 400 empresas.

Simón Puebla, creador de Andén-4

-¿Cómo ves el ecosistema de Mendoza hoy?

-Es muy emocionante. Hay un caldo de cultivo muy fuerte, lo vimos en el Foro de Inversiones & Negocios del CEM, con el trabajo del Polo TIC. Hay empresas que están creciendo, talento. Si a eso le das un empujón, pueden surgir empresas bandera.

Y ahí pasa algo interesante: cuando una empresa crece mucho, después sus primeros empleados salen a crear nuevas empresas. En tecnología a eso se le dice “mafias”. Y queremos que pase eso.

Además, hay una oportunidad regional enorme: en Latinoamérica hay entre 600 y 800 zonas francas que se podrían digitalizar. Si logramos un caso de éxito en Mendoza, puede ser una referencia.

Queremos que los emprendedores no tengan que irse a Delaware, Dubái o Singapur para crecer. Que digan: “No me tengo que ir a ningún lado, me quedo acá”. Porque es igual de competitivo… y además, se vive bien.