Presenta:

"El vino sin alcohol es como bailar con la hermana", la polémica declaración de Vargas Arizu

El Ministro de Producción de Mendoza se refirió a la desalcoholización y aseguró que “es difícil que prenda”.

Rodolfo Vargas Arizu cuestinó la posibilidades del vino sin alcohol de penetrar en el mercado masivo. 

Rodolfo Vargas Arizu cuestinó la posibilidades del vino sin alcohol de penetrar en el mercado masivo. 

Alf Ponce Mercado / MDZ

En un contexto desafiante para la vitivinicultura, donde las bodegas han buscado reinventarse para hacerle frente al menor consumo de vino en el mundo, el ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu aseguró que “el vino sin alcohol es como bailar con la hermana” y puso en duda su capacidad de consolidarse como una tendencia en el mercado.

En una entrevista con Infocampo, el funcionario y productor vitivinícola remarcó las diferencias estructurales que enfrenta el sector frente a otras industrias como la cervecera. Según señaló, “la cerveza tiene un poder de reacción más grande”, al comparar la dinámica de ambos mercados.

Según explicó, mientras el negocio cervecero está concentrado en “cinco cerveceras importantes en el mundo”, la vitivinicultura presenta una fuerte atomización: “solamente en esta provincia hay 700 bodegas” y entre “8000 o 9000 marcas”, lo que dificulta la adopción rápida de nuevas tendencias como la desalcoholización.

La polémica frase de Rodolfo Vargas Arizu

En ese contexto, Vargas Arizu reconoció que el vino sin alcohol “es una alternativa”, pero relativizó su potencial: “Es difícil que eso prenda mucho”. Para graficarlo, utilizó una metáfora contundente: “Yo siempre lo asemejo como bailar con la hermana el tomar un vino sin alcohol”, en alusión a la falta de atractivo que, a su juicio, presenta frente al consumo tradicional.

El ministro también vinculó esta dificultad con la naturaleza del vino como producto cultural. “No es una bebida que se tome en cantidad, sino que vos te sentás y es una bebida que es parte de la ‘slow food’, de la comida lenta y relajarse”, explicó. En contraste, destacó que la cerveza tiene una lógica de consumo más flexible: “la podés tomar en una cancha de fútbol”, algo que -según remarcó- no ocurre con el vino.

Finalmente, sostuvo que cualquier avance en este segmento será gradual y fragmentado. “Va a tener una reacción, pero por partes”, concluyó, al subrayar que la estructura del sector vitivinícola condiciona la velocidad de adopción de innovaciones, incluso en un contexto donde el consumo de alcohol muestra cambios asociados a nuevas preferencias y estilos de vida.