El riesgo político y la ilusión del soft landing después de octubre
Los problemas políticos del Gobierno multiplican los riesgos de la economía. Riesgo país en alza y tasas de miedo. El Gobierno enredado en sus problemas y la oposición decidida a complicarlo mas.

"Este nivel de riesgo país le cierra las puertas al Gobierno para acceder al financiamiento voluntario en el mercado internacional"
ArchivoAl momento de redactar esta nota, el riesgo país se ubica en torno a los 850 puntos básicos. Al mismo tiempo, las tasas de interés pasivas por depósitos a plazo fijo se ubican en niveles cercanos al 60% anual.
En mi opinión, hay dos factores que están influyendo para este mal clima económico. Por un lado, factores políticos y por otro lado factores económicos.
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Los factores políticos son varios. Por un lado, la oposición le complica la vida a Milei votándole aumentos del gasto público sin tener financiamiento.
Por otro lado, el Gobierno está enredado en problemas de sospechas de corrupción que generan incertidumbre hacia el futuro. Recordemos que primero surgió el tema $LIBRA y ahora la supuesta corrupción en el caso de la Agencia Nacional de Discapacidad.
El argumento del Gobierno para que la gente soportara el ajuste consistía en decir que iba a terminar con la corrupción de la casta. Si el tema Spagnuolo deriva en pruebas que comprometan al Gobierno, eso podría influir negativamente en las elecciones de octubre y, por lo tanto, impactar en la economía.
Recordemos que, en agosto, el Índice de Confianza en el Gobierno que publica la UTDT tuvo una caída del 13,6% respecto del mes anterior, y del 16,5% respecto del mismo mes del año pasado. Ya el índice de confianza del consumidor, publicado la semana anterior, tuvo caídas similares a las de la confianza en el consumidor.
El factor económico del mal clima
Por el lado económico, las tasas de interés que paga el Gobierno por la renovación de las LECAPs y el regreso de los pasivos remunerados en los bancos obligándolos a constituir encajes con LECAPs, muestran la desconfianza del mercado en la política monetaria y cambiaria del gobierno.
En la licitación del miércoles 27 de agosto, la secretaría de Finanzas logró hacer el rollover de los vencimientos, pero con tasas cada vez más altas, pagando el 76% en los plazos más cortos mientras que en la anterior licitación pagó el 69%.
Claramente estas tasas son tasas de miedo. Es más, hasta el mismo ministro Luis Caputo dijo que estas tasas eran insostenibles y que eran transitorias. Incluso hay analistas económicos y políticos que creen que esto es transitorio hasta octubre. La idea sería mantener tranquilo el mercado de cambios subiendo la tasa de interés, el BCRA interviniendo en el mercado de futuro del dólar para hacer bajar el tipo de cambio de contado y aumentando los encajes.
Con este combo de medidas y otras más de carácter intervencionista que toma el Gobierno, esperan llegar a octubre con un dólar tranquilo y un IPC sin saltos importantes. Así, con un clima financiero tranquilo, ganarían las elecciones de octubre y a partir de diciembre tendrían más legisladores en el Congreso Nacional para aprobar reformas estructurales.
Qué podría pasar con las tasas de interés
Con las reformas estructurales en marcha, según estos analistas, el Gobierno podría acomodar suavemente el tipo de cambio bajando la tasa de interés luego de octubre.
En primer lugar, por mejor que le vaya al gobierno en las elecciones de octubre, no va a tener mayoría propia en diputados y en senadores. Esto quiere decir que, sin aliados políticos, le va a seguir costando que el Congreso le apruebe leyes claves como la reforma laboral, la impositiva y la previsional por citar algunas de las importantes.
Otra ley importante que debería sancionarse, es una nueva ley de Carta Orgánica del Banco Central para que realmente sea independiente del poder político. Hoy día es el BCRA que actúa casi como una secretaría de la presidencia o del ministerio de Economía.
Pero esta ilusión de pensar que, porque se gana una elección de medio término, en diciembre se solucionan los problemas, es una ficción.
Al respecto cabe recordar que, luego de que Juntos por el Cambio ganara las elecciones de medio termino de 2017, pintando el país de amarillo, se envalentaron y en una conferencia de prensa del 28 de diciembre de 2017, se anunció un cambio de las metas oficiales de inflación para 2018, de un objetivo del 10% anual se pasó a 15%, una señal interpretada por los mercados como intervencionista y como una especie de “apriete” al Banco Central para permitir una política monetaria más laxa, es decir tasas de interés más bajas.
Aunque lo que se expresó fue más bien la intención de aflojar la consistencia de la política monetaria (por medio de la flexibilización de metas de inflación), los mercados lo interpretaron como una presión para que las tasas de interés bajaran.
El resultado de este anuncio derivó en la crisis de abril de 2018, con el dólar volando, todos desarmando carry trade y llevando la economía a una crisis que derivó en un resultado electoral totalmente adverso para Macri en 2019.
Por eso, creer que luego de haber atrasado el tipo de cambio oficial a fuerza de intervencionismo de todo tipo y suba de tasas se puede lograr un soft landing, es un discurso que desmiente la política económica más reciente. Es un discurso que ni la teoría económica, ni la evidencia empírica confirman que pueda ocurrir.
¿Y el riesgo país?
Argentina es la tercera nación con más riesgo país luego de Venezuela y de Bolivia. Por otro lado, este nivel de riesgo país le cierra las puertas al Gobierno para acceder al financiamiento voluntario en el mercado internacional.
Esta historia de hacer el rollover de la deuda y de los intereses ya lo vivimos en el segundo mandato de Menem. Esa estrategia financiera hizo que los intereses comenzaran a pesar cada vez más sobre el total del gasto público y por eso se produjo la crisis del 2001.
El déficit fiscal de ese momento no era tan importante. El déficit primario era 1,96% del PBI, pero el financiero era del 7% del PBI.
Mi visión es que aquí se está armando una bola de nieve, al igual que en los noventa, cuando no existía déficit cuasifiscal, donde el déficit financiero va creciendo y llega un momento en que el mercado no quiera hacer más rollover de la deuda del gobierno sumando capital e intereses.
Para terminar, insisto, ni el mismo ministro de Economía, Caputo, considera que estas tasas de interés sean sostenibles en el mediano plazo.