El plan del Gobierno para "blindar" el dólar antes de las elecciones

Evitar una corrida cambiaria producto de la incertidumbre electoral será el principal objetivo del Banco Central en los meses previos a las elecciones. Para lograrlo serán fundamentales los dólares provenientes de la cosecha y de los préstamos del FMI.

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Sorpresivo salto del dólar sobre el cierre de la jornada

El Gobierno sabe que será un año mediocre para la economía argentina. La economía habría llegado a su piso, pero la recuperación será muy lenta. Por eso, la mayor apuesta del Gobierno es evitar que el dólar se descontrole en los meses previos a las elecciones.

Varios factores jugarían a favor para que esto ocurra. La cosecha hará repuntar de manera significativa el PBI agropecuario en el segundo trimestre y además aportará una buena cantidad de dólares. Además, el escenario internacional cambió positivamente y ahora no se esperan nuevas subas de las tasas de interés en Estados Unidos, al menos durante 2019. Esto aumenta el apetito por activos emergentes y la Argentina puede sacar provecho de ese mayor flujo financiero.

Habrá dos grandes fuentes de oferta de dólares en los próximos meses. Unos 10.000 millones del Tesoro, que contará con excedentes de los préstamos del FMI. Y otro tanto proveniente del superávit comercial, tras la devaluación. Sin embargo, la incertidumbre electoral también se hará sentir en los próximos meses.

En el Gobierno tienen claro que la inversión será ínfima a lo largo de 2019, como así también será pobre la generación de empleo. El salario real irá repuntando a medida que baje la inflación, pero será una mejora muy lenta. También el crédito puede despertarse a partir de la baja de las tasas de interés de referencia, pero los bancos también serán extremadamente cautelosos a la hora de ponerse a prestar a pocos meses de las elecciones.

Con un escenario más bien mediocre por delante, la prioridad en el Gobierno es una sola: evitar que se produzca otra crisis cambiaria y blindar el dólar antes de las elecciones.

El monitoreo diario está relacionado con el comportamiento del tipo de cambio, la demanda de Leliq y las tasas de interés. El dólar no se debe atrasar, pero los movimientos deberán ser necesariamente en cámara lenta. 

Hasta ahora el plan del Central viene funcionando mejor de lo esperado. La tasa de interés cayó 13 puntos porcentuales desde principios de año y ya se ubica para las Leliq en 46,2% anual. La disminución fue mucho más rápida que la esperada, ya que las consultoras económicas esperaban estos niveles de tasas recién para abril.

La estabilidad cambiaria y la compra de divisas que viene llevando adelante el Central (son unos USD 850 millones en un mes), con la consiguiente emisión de pesos, aceleraron el proceso de reducción de tasas. El valor del dólar casi no se inmutó y si bien se verificó un incremento en la última semana, continúa por debajo del piso de la "zona de no intervención".

El titular del Central, Guido Sandleris, continuará actuando con "cautela". En el BCRA saben que el aumento de la demanda de dólares se desatará de un momento a otro. La dolarización de portafolios es un clásico preelectoral en la Argentina y esta vez no será la excepción. 

En los cálculos previos, la situación luce bastante equilibrada. La demanda de dólares puede provenir, por ejemplo, de quienes suscribieron plazos fijos por $300.000 millones desde octubre, atraídos por altas tasas de interés. También deben sumarse a quienes compraron Lecap (letras en pesos) emitidas por Hacienda y que tienen vencimientos en los próximos meses. Este año vencen títulos en pesos por el equivalente a USD 7.000 millones.

Es probable que una porción relevante de esas colocaciones en moneda local a tasas altas de interés termine yéndose al dólar faltando máximos cinco o seis meses para las elecciones. A eso debe sumarse algo de demanda para atesoramiento y de la balanza turística, aunque en ambos casos la caída fue sustancial luego de la megadevaluación de 2018.

Según explica el periodista Pablo Wende en Infobae, para contrarrestar esa demanda hay básicamente dos "canillas". Por un lado están los dólares de una balanza comercial que se volvió superavitaria, a un promedio de USD 1.000 millones mensuales. Esto implica que todos los días entran unos USD 50 millones netos que antes no existían y que resultan claves para mantener al dólar calmo. Esta tendencia se acentúa estacionalmente a partir de abril, porque se empieza a liquidar la cosecha gruesa.

La otra fuente son los dólares del Tesoro, que tendrá un importante excedente por los préstamos que está desembolsando el FMI. El monto disponible estará en un nivel de USD 6.000 a USD 11.000 millones. Todo dependerá de cómo venga la refinanciación de vencimientos a lo largo de 2019. Esos dólares serán vendidos en el mercado para enfrentar las obligaciones en pesos.

Entre el superávit comercial y la disponibilidad del Tesoro, el Gobierno contaría en los próximos ocho meses con una cifra superior a los USD 15.000 millones para enfrentar un predecible aumento de la demanda de dólares.

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