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El petróleo vuelve a superar los US$100 tras el rechazo de Trump a la contrapropuesta de Irán

El fracaso en las negociaciones entre Estados Unidos y el régimen de Irán disparó el precio del petróleo.


La volatilidad ha vuelto a apoderarse de los mercados energéticos globales. Tras semanas de una tensa calma, el precio del petróleo registró una escalada abrupta este lunes, superando la barrera psicológica de los 100 dólares por barril. El detonante principal fue el estancamiento de las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, luego de que el expresidente Donald Trump calificara de "totalmente inaceptable" la última respuesta del régimen iraní.

A pesar de que Irán había manifestado estar analizando el pacto e incluso propuesto modificaciones para destrabar el conflicto, la contundente negativa de la principal fuerza opositora estadounidense ha enfriado las expectativas de un final inminente de la guerra. Esta situación proyecta un escenario de mayor inestabilidad en Medio Oriente, retrasando una resolución que parecía estar a solo días de concretarse.

Los mercados reaccionan al alza

La apertura de las bolsas internacionales reflejó de inmediato la incertidumbre. El crudo de referencia en Europa y el que más impacto tiene en los mercados globales mostró el salto más significativo:

  • Petróleo Brent: Se ubica actualmente en los 105 dólares, con una marcada tendencia al alza que preocupa a las economías importadoras.

  • Petróleo WTI (Texas): Aunque todavía se posiciona por debajo del Brent, cotiza en los 99 dólares y los analistas estiman que superará la línea de los 100 en las próximas horas.

Negociaciones estancadas y "final aplazado"

El ruido político generado por las declaraciones de Trump ha sido interpretado por los operadores como una señal de que el acuerdo, que se gestaba en Pakistán, no será tan sencillo de ratificar. La contrapropuesta iraní, que buscaba flexibilizar ciertos puntos del borrador original, fue recibida con hostilidad, lo que devuelve la discusión a un punto muerto.

"Acabo de leer la respuesta de los supuestos representantes de Irán. No me gusta nada", había sentenciado el exmandatario, una frase que bastó para que el mercado del "oro negro" reaccionara con nerviosismo.