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El giro de la UNCuyo hacia la minería y la dura tarea para posicionar a sus profesionales en el sector

La UNCuyo, históricamente distante del debate minero, se abre a la investigación y la formación de profesionales para la industria.

Imagen de referencia.

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Imagen generada con IA.

Durante dos décadas, la inactividad de la industria minera metalífera en Mendoza generó una situación sorprendente en diversos sectores científicos y académicos. Muchos se mantuvieron indiferentes y sin reacción a las restricciones legales, e incluso adoptaron una postura antiminería, dejando de lado la innegable importancia de esta actividad para el desarrollo humano, un hecho que desde una perspectiva científica no puede negarse.

El caso más notorio es el de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), la institución educativa más importante de Mendoza y una entidad con una considerable presencia de activistas antiminería entre sus docentes e investigadores. Por ello, causó sorpresa la noticia hace algunas semanas de que la UNCuyo respaldara un convenio entre el Gobierno de Mendoza y la Escuela de Minas de la Curtin University de Australia (además, firmó su propio acuerdo con la misma institución), lo que pareció un claro cambio de postura ante la minería.

Sumando otro argumento contundente a este cambio de postura, el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Cuyo aprobó una nueva carrera de pregrado orientada a la formación de profesionales para la actividad minera. Esta tecnicatura se dictará en la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria, ubicada en San Rafael, y se espera que el dictado comience en 2026.

De este modo, la universidad mendocina, que durante años pareció ajena o incluso opuesta a la actividad, ahora pareciera que apuesta a posicionarse como un actor clave en el desarrollo productivo de la provincia, reconociendo la necesidad de aportar conocimiento y formación para una minería concebida desde la sustentabilidad y la responsabilidad social. A priori, este cambio recalibra el rol de la entidad educativa más relevante de Mendoza en el esquema de desarrollo propuesto por el Estado provincial.

Lejos en el ranking de empleo minero

Este acuerdo con una universidad australiana para la investigación minera y, especialmente, la creación de una nueva carrera, puede interpretarse como una señal de que la universidad más importante de Mendoza ya no dará la espalda a esta industria. Este cambio de perspectiva también está impulsado por el contexto actual, tanto a nivel nacional como provincial, donde la minería se posiciona como uno de los pilares para el desarrollo futuro del país.

Este paso representa un cambio de rumbo, en un claro intento de ser parte activa del desarrollo minero de Mendoza y del país. Actualmente, la UNCuyo se encuentra rezagada en varias métricas en comparación con otras universidades del país en materia minera. Si analizamos el ranking de empleo minero según la universidad de origen de los profesionales, la UNCuyo está lejos, aportando poco más del 1% del total de trabajadores del sector.

Según datos de la Secretaría de Minería de 2021 (la última vez que se midió el origen universitario de los profesionales del sector), la UNCuyo ocupaba el puesto 17 con solo el 1,2% del total. El primer lugar lo ocupaba la Universidad Nacional de San Juan (15,5%), seguida por la Universidad Nacional de Salta (15,1%), la Universidad Católica de Salta (11,4%), la Universidad Nacional de Catamarca (8,4%), y cerrando el top cinco, la Universidad Tecnológica Nacional (8,3%).

Cuatro años después, probablemente los resultados no difieran mucho de ese ranking, dado que se mantiene y se intensificó la fuerte vocación minera de provincias como Salta o San Juan (que lideraban el posicionamiento de profesionales), que han implementado políticas claras y ya están cosechando importantes resultados con proyectos de cobre de talla mundial en sus territorios.

Con carreras como la Licenciatura en Geología y otras afines, sumado a la nueva tecnicatura, la principal universidad mendocina podría aspirar a un rol mucho más significativo en el impulso minero, no solo por el desarrollo local, sino también por la apuesta del país y las oportunidades económicas que esto podría generar para las universidades argentinas.

Investigación para el desarrollo

Al momento de firmar su convenio con la universidad australiana, el vicerrector de la UNCuyo Gabriel Fidel dijo que delinearán un trabajo de intercambio y programas educativos y de investigación en conjunto con Curtin University. Justamente es eso lo que por momentos se reclamó y que no ocurrió. Que desde las universidades surgieran alternativas para hacer minería aún con las restricciones vigentes, apelando al desarrollo de investigaciones en materias como la biolixiviación u otros procesos que se estudian y avanzan permanentemente alrededor del mundo. Australia es un ejemplo de desarrollo de métodos de producción, procesos y tecnología, los cuales dejan al país tantas o más divisas que la misma producción minera.

El mismo Plan Pilares, adoptado por el Estado mendocino como una guía para el impulso minero, considera como uno de sus puntos más relevantes el desarrollo de valor agregado a través de investigación o desarrollo de tecnología que permita ampliar el impacto positivo de la actividad minera en materia económica. Esta nueva postura de la UNCuyo parece apuntar en ese camino, considerando también que el desarrollo de proyectos mineros de clase mundial, principalmente en la región de Cuyo, pueden poner a la actividad minera como el motor fundamental de desarrollo de la argentina.