El endeudamiento se dispara y pone contra las cuerdas a familias y usuarios de billeteras virtuales
El aumento del endeudamiento pone bajo la lupa el uso de tarjetas, créditos personales y billeteras virtuales, con tasas que pueden superar el 1.200%.
La morosidad sigue en aumento.
ShutterstockLa mora derivada de un endeudamiento en pesos a tasas exorbitantes es hoy un problema estructural en Argentina. Y que excede, por lejos, al sistema bancario. Fuentes del sistema financiero local aseguran incluso que las negociaciones con las entidades más importantes del país (las primeras 15, al menos, del ranking general) están dando resultados y que la situación de mora en los clientes habría caído un 25% entre julio y la primera quincena de agosto. Especialmente en los casos de las familias y particulares, en los que la fórmula de cambiar deuda de tarjetas por créditos personales, reduciendo o suspendiendo el uso de plásticos, sería lo más aceptado por el público. En este sentido, la mora en estos sectores estaría a punto de perforar hacia abajo la frontera del 10%.
La situación es diferente en las entidades no bancarias, incluyendo las billeteras virtuales. En este caso, el incumplimiento superaría el 30% y en algunos plásticos navegaría con marea alta, por arriba del 50%. Esto derivaría en tasas de interés de 700% de piso y con límites por arriba del 1.200%. Por ahora, en este terreno, los problemas parecen agravarse y no encontrar piso en el nivel de mora.
La situación es analizada en el último informe de la consultora Criteria, donde se exponen, a modo de educación financiera, las condicionalidades que se deben tener en cuenta al momento de tomar una deuda.
Los puntos principales del trabajo
- La expansión de las billeteras digitales hizo que acceder a un préstamo sea cada vez más sencillo. Millones de personas que antes tenían un acceso limitado al sistema financiero hoy pueden obtener financiamiento en pocos minutos desde el celular. El problema aparece cuando la facilidad de acceso se combina con una escasa comprensión del costo financiero.
- El crédito no es necesariamente malo y puede ser una herramienta útil para atravesar una necesidad puntual, financiar una compra o incluso ordenar pasivos. El problema surge cuando se utiliza para financiar gastos recurrentes o para cancelar otra deuda. En ese caso, la deuda deja de ser una herramienta financiera y comienza a convertirse en una forma de financiar un nivel de consumo que los ingresos corrientes no permiten sostener.
- La primera recomendación es no mirar solamente la cuota ni la tasa nominal anunciada. Antes de tomar un crédito es fundamental conocer el Costo Financiero Total, que incorpora intereses, comisiones, seguros y otros cargos, y permite comparar alternativas de manera homogénea. También es importante entender la diferencia entre una tasa mensual y una tasa anual efectiva. Una tasa de 10% mensual, por ejemplo, no equivale a 120% anual, sino que implica un costo considerablemente mayor cuando se incorpora el efecto de la capitalización. Por eso, la pregunta que debería hacerse una persona antes de aceptar un préstamo no es solamente cuánto tengo que pagar por mes, sino cuánto voy a devolver en total por cada peso que estoy tomando prestado. La facilidad con la que hoy se puede obtener un crédito puede hacer que esta diferencia pase inadvertida.
- La segunda recomendación es establecer un límite de endeudamiento antes de solicitar el crédito. Una forma sencilla de hacerlo es calcular qué porcentaje del ingreso mensual ya está comprometido con cuotas y obligaciones financieras y evaluar cuánto margen queda disponible para asumir una nueva deuda. Pero incluso más importante que el porcentaje es identificar para qué se está tomando el crédito. No es lo mismo financiar una compra puntual que utilizar préstamos todos los meses para cubrir gastos habituales. Si todos los meses es necesario recurrir a un nuevo préstamo, utilizar el descubierto o refinanciar el saldo de la tarjeta para llegar a fin de mes, el problema ya no está en la tasa de interés de una deuda determinada. El problema es que el nivel de gasto está por encima del ingreso disponible. En ese escenario, un nuevo crédito puede postergar el problema, pero difícilmente pueda resolverlo.
- Antes de endeudarse conviene incorporar tres hábitos muy simples: comparar distintas alternativas y hacerlo siempre mirando el costo total del financiamiento; esperar antes de aceptar un préstamo ofrecido de manera instantánea cuando no existe una verdadera urgencia; y ordenar todas las deudas existentes en un único lugar, identificando saldo, tasa, cuota y vencimiento. Cuando ya existen varios préstamos, puede ser conveniente evaluar una alternativa de menor costo que permita consolidar las obligaciones y evitar la acumulación de pequeños créditos. El objetivo no debería ser evitar el crédito, sino utilizarlo como una herramienta y no como una extensión del ingreso. En un contexto en el que acceder al financiamiento es cada vez más sencillo, aprender a decir “no necesito este crédito” puede ser tan importante como conseguir una tasa más baja.

