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El crédito en pesos avanza por las empresas, mientras el consumo y los prendarios profundizan su caída

Los préstamos comerciales impulsaron el financiamiento, mientras cayeron el crédito al consumo y los prendarios, según el BCRA.

Las tasas continuaron elevadas: según el BCRA, la de préstamos personales promedió 66,6% nominal anual en junio, y la de tarjetas de crédito se ubicó en 85,2% nominal anual.

Las tasas continuaron elevadas: según el BCRA, la de préstamos personales promedió 66,6% nominal anual en junio, y la de tarjetas de crédito se ubicó en 85,2% nominal anual.

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Los préstamos comerciales impulsaron una leve suba del crédito privado en junio, en tanto el consumo y los créditos prendarios volvieron a retroceder. Los medios de pago moderaron su expansión estacional y el M3 privado registró una leve contracción real.

Según el último Informe Monetario Mensual del Banco Central (BCRA), correspondiente a junio, los medios de pago tradicionales se expandieron 3,2% en términos reales durante el mes por la demanda estacional de dinero. Ajustado por estacionalidad, el crecimiento fue de apenas 0,2%, con el circulante en poder del público expandiéndose por segundo mes, mientras los depósitos a la vista no remunerados se contrajeron (-0,6% real sin estacionalidad).

En tanto, los depósitos a plazo fijo del sector privado cayeron 1,9% real s.e., concentrados en tenencias corporativas (con una contracción de 7,8% real s.e. en las empresas), llevando al M3 privado a una contracción de 0,3% real s.e.

Los medios de pago moderaron su expansión

La Base Monetaria se contrajo 1,2% s.e. real en junio, acumulando diez meses consecutivos de caída (registrando una baja de 9,5% real s.e. en lo que va del año). En este contexto, los préstamos en pesos al sector privado mostraron una leve expansión de 0,3% real s.e., traccionados por las líneas comerciales (+1,5% s.e.) —especialmente documentos a sola firma (+2,5% s.e.)—, mientras los adelantos se contrajeron (-1,5% s.e.).

Interanualmente, el financiamiento al sector privado crece 3,0% real, representando un 9,2% del PBI (12,3% sumando moneda extranjera). La contracción de la Base Monetaria refleja una política monetaria más restrictiva, aunque sin implicar un alza permanente de tasas.

De hecho, en junio se observó un incremento transitorio de las tasas de corto plazo a fin de mes que luego se normalizó al restablecerse la liquidez del sistema.

Los préstamos comerciales impulsaron una leve suba del crédito privado en junio.

Los préstamos comerciales impulsaron una leve suba del crédito privado en junio.

A futuro, el fondeo seguirá disponible con mayor selectividad de los bancos. Dependerá no solo de la cantidad de dinero sino de la inflación, la demanda de pesos, los encajes y la captación de depósitos. Con la desinflación y la estabilización macroeconómica, es razonable esperar una gradual reducción del costo del financiamiento y una recuperación más sostenida del crédito privado.

Préstamos al consumo e hipotecarios

Los préstamos al consumo se contrajeron 0,8% mensual real s.e., con caídas de igual magnitud en tarjetas de crédito y préstamos personales. Interanualmente, ambas líneas siguen en terreno negativo, con reducciones de 4,2% real s.e. en las financiaciones con tarjeta y de 1,1% real s.e. en los préstamos personales.

En tanto, las tasas continuaron elevadas: según el BCRA, la de préstamos personales promedió 66,6% nominal anual en junio, y la de tarjetas de crédito se ubicó en 85,2% nominal anual. La desaceleración del consumo responde a una combinación de factores.

Si bien las tasas nominales descendieron respecto de los máximos del año pasado, siguen siendo elevadas para muchos hogares, a lo que se suma una mayor prudencia de consumidores y entidades en un contexto en los que los ingresos reales aún se recuperan.

No obstante, prevé una reactivación paulatina, la recuperación llegará de forma gradual, acompañando una mayor estabilidad macroeconómica, una baja adicional de tasas y una mejora del poder adquisitivo.

Los créditos hipotecarios mostraron una expansión mensual de 1,2% s.e. real en junio. En la comparación interanual, acumulan un incremento de 63,1% real, impulsado por las líneas ajustables por UVA. Este avance es una muy buena señal, demuestra que, cuando existen instrumentos de largo plazo y previsibilidad, la demanda responde.

El aumento interanual debe leerse considerando que el mercado parte de una base reducida. El ejecutivo cree que este segmento puede traccionar actividades como la construcción, aunque advierte que el consumo masivo corre por carriles distintos. El crédito al consumo depende más del ingreso disponible, las tasas y la confianza. Ambos segmentos están relacionados, pero su recuperación no ocurre al mismo ritmo.

Por otra parte, los préstamos prendarios cayeron 0,4% s.e. mensual en términos reales, profundizando su retroceso desde finales del año pasado. De esta forma, la variación interanual pasó a terreno negativo (-0,6% real s.e.), esta dinámica se debe a la suba en el valor de los vehículos, la necesidad de realizar anticipos importantes y una mayor cautela de los consumidores frente a inversiones grandes.

El segmento volvió a caer reflejando que la recuperación no logra consolidarse. Nuestro foco continúa estando en préstamos personales, tarjetas de crédito y cuentas bancarias.

Los préstamos al consumo se contrajeron 0,8% mensual real s.e., con caídas de igual magnitud en tarjetas de crédito y préstamos personales.

Los préstamos al consumo se contrajeron 0,8% mensual real s.e., con caídas de igual magnitud en tarjetas de crédito y préstamos personales.

Respecto del tipo de cambio, los movimientos cambiarios deben verse en perspectiva. En los últimos 12 meses, la corrección cambiaria fue consistente con la fuerte desaceleración de la inflación y la baja de tasas en pesos, no observamos que una variación puntual del tipo de cambio modifique por sí sola la demanda de crédito. Lo que realmente determina el comportamiento de los usuarios es la combinación entre inflación, ingresos reales, tasas y expectativas.

Se visualiza un consumidor financiero cada vez más informado y digital.

* Pablo Blanco, CFO de Alprestamo.