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El campo se prepara para liquidar US$35.000 millones y se mantiene como el principal aportante de dólares

El campo continúa como uno de los pilares centrales del ingreso de dólares. La campaña agrícola del 2026 parece darle la gran satisfacción del año al país.

La agroexportación del agro ingresó dólares al fisco.

La agroexportación del agro ingresó dólares al fisco.

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Está todo preparado. Está la producción. Están los precios. No está el valor del dólar, pero su ausencia no es dramática, al menos por ahora. Algún día llegará la infraestructura adecuada, pero por ahora están los camiones y está el puerto. Y, fundamentalmente, están los compradores. La campaña agrícola del 2026 parece darle la gran satisfacción del año al país en cuanto al ingreso de dólares. En este ejercicio se podrían superar los US$35.000 millones; una cifra que ratifica que el campo es el gran aportante de dólares al país. Al menos hasta que Vaca Muerta se convierta en una realidad real y concreta, lo que podría llegar cerca en el tiempo. Aproximadamente, para el 2028. Mientras tanto, hay que mirar diariamente las imágenes de los camiones haciendo colas de seis horas para entrar al puerto de Rosario a desembarcar su mercadería valuada en divisas.

Liquidación de exportaciones y el repunte esperado de mayo

Según los datos publicados hoy por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que representan el 48% de las exportaciones argentinas, en abril las empresas del sector liquidaron unos US$2.495 millones; un 23% mayor en relación a marzo pasado y un 1% por debajo de abril de 2026. En el año, el acumulado llega a los 7.667 millones de dólares, que comparado a igual periodo del año 2025, significó un ingreso inferior del 11%.

La caída se recuperaría rápidamente desde mayo, y se aceleraría hasta junio y julio. Según ambas entidades, abril se caracterizó por un crecimiento de arribo de camiones de maíz y girasol y la llegada de los primeros camiones de soja para procesamiento industrial y posterior exportación.

Evolución y geografía de la producción de soja

La producción de soja y maíz en la Argentina atravesó en los últimos cinco años una etapa marcada por fuertes oscilaciones climáticas, cambios en el área sembrada y variaciones en los precios internacionales. La sequía histórica de la campaña 2022/23 provocó un derrumbe productivo, mientras que el ciclo siguiente mostró una recuperación impulsada por mejores lluvias y rendimientos.

En soja, la producción nacional se ubicó en torno de las 43 a 50 millones de toneladas entre 2020 y 2022, dependiendo de las condiciones climáticas de cada campaña. El ciclo 2022/23 representó el peor escenario en más de dos décadas por el impacto de tres años consecutivos de "La Niña": la cosecha cayó a alrededor de 20/25 millones de toneladas, con fuertes pérdidas en la región pampeana y particularmente en la zona núcleo. Para este ejercicio, la situación se normalizaría, y llegaría a los números de normales a superiores. Se afirma que será para el sector, un gran año.

La recuperación llegó en la campaña 2023/24, cuando la producción volvió a superar las 50 millones de toneladas. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó un volumen final de 50,5 millones de toneladas, con un rendimiento promedio de 29,9 quintales por hectárea, uno de los mejores de los últimos cinco años.

La principal región sojera sigue siendo la llamada "zona núcleo", integrada por el sur de Santa Fe, el norte de Buenos Aires y el sudeste de Córdoba. Allí se concentra la mayor productividad del país gracias a la calidad de los suelos y la infraestructura logística vinculada a los puertos del Gran Rosario. En la campaña 2023/24, la región núcleo produjo cerca de 18 a 20 millones de toneladas de soja, con rindes promedio superiores a los 40 quintales por hectárea.

Además de la zona núcleo, la soja se expandió en las últimas décadas hacia otras áreas agrícolas. Entre ellas sobresalen el oeste y centro de Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y regiones extrapampeanas como el NOA y el NEA. Estas últimas son más sensibles a los eventos climáticos extremos y suelen registrar mayores oscilaciones de rendimiento.

El crecimiento estructural del maíz y la competencia por superficie

La novedad más importante, y positiva de estos tiempos, es el maíz. La producción de este commodity muestra una tendencia de crecimiento estructural más marcada que la soja. El cereal ganó superficie por mejores márgenes relativos, mayor demanda internacional y avances tecnológicos. Antes de la sequía, la Argentina había alcanzado producciones cercanas o superiores a las 50 millones de toneladas anuales.

La campaña 2022/23 también afectó con fuerza al maíz, especialmente en el centro y norte del país. Sin embargo, el impacto relativo fue menor al observado en soja debido a la diversificación entre maíz temprano y tardío. Posteriormente, la producción volvió a niveles cercanos a 46-50 millones de toneladas. Para la campaña 2024/25, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyectó unas 49 millones de toneladas.

Las principales zonas maiceras se ubican en Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe. Córdoba se consolidó como la provincia con mayor producción de maíz del país, favorecida por la expansión del cultivo y la cercanía con la industria de bioetanol y alimentación animal. También crecieron áreas productivas en Santiago del Estero, Chaco y el NOA, aunque con mayores riesgos climáticos y sanitarios, como la reciente expansión de la chicharrita del maíz.

La dinámica de ambos cultivos también refleja una competencia por superficie. En los últimos años, muchos productores alternaron entre soja y maíz según los márgenes económicos, el costo de los insumos y las expectativas de exportación. En la campaña 2023/24, por ejemplo, la región núcleo redujo área sojera y aumentó la superficie maicera.

Lo importante de los datos, es que estos US$35.000 millones pueden corresponder al piso de exportaciones hacia delante. Si el clima ayuda, el campo se sostendrá con el tiempo como la principal locomotora de divisas del país. Al menos hasta que llegue Vaca Muerta, la minería, la economía del conocimiento y algún que otro sector que pueda acompañar.

En términos económicos, soja y maíz continúan siendo dos pilares centrales del ingreso de divisas de la Argentina. El complejo sojero mantiene el liderazgo global en exportaciones de harina y aceite, mientras que el país sigue entre los principales exportadores mundiales de maíz.