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Efecto Milei en el mundo del petróleo: sigue el derrumbe de acciones de Rockhopper y Navitas

El anuncio de Javier Milei sigue impactando en el mercado. Acciones de Rockhopper y Navitas en la mira. Hasta donde pueden caer.

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El anuncio de Javier Milei por cadena nacional sobre las Islas Malvinas muestras efectos directos por ahora en uno de los terrenos que más importan para cualquier proyecto petrolero: el financiero. El foco está puesto sobre Sea Lion, el área ubicada unos 200 kilómetros al norte de las islas, donde avanzan los planes de exploración y futura explotación que Argentina quiere frenar.

Hasta ahora, el Gobierno consiguió dos resultados que apuntan en la dirección buscada. El primero aparece en la cadena de proveedores. Cada vez más empresas de servicios petroleros comunican que no participarán en Sea Lion. El segundo apunta al mercado: las acciones de Rockhopper y Navitas sufrieron una caída que el material disponible define como casi histórica.

La consecuencia es que la disputa dejó de limitarse al terreno diplomático. Pasó a tener impacto sobre empresas, proveedores y valor de mercado y ese era uno de los efectos buscados, es decir, que el potencial de negocios de Vaca Muerta actuará como seducción esencial frente a la mucho menor explotación en el área Malvinas.

Una de las muestras más acabadas de ese efecto es la cotización de las dos empresas principales hoy en el mercado: desde el anuncio presidencial ambas acumulan una caída de mas de 14 % en Wall Street.

La cotización corresponde a los precios del 2 de septiembre, es decir, la noche anterior al mensaje presidencial y el promedio de cotización de hoy para ambas empresas.

La pregunta del mercado es: ¿hasta dónde pueden caer? Y en esto no solo impacta el efecto directo de la amenaza argentina a las empresas sino la evaluación misma del proyecto Sea Lion. La caída de acciones de una empresa siempre alerta a analistas sobre los orígenes y consecuencias y ahora se comienzan a analizar las chances futuras de una operación de alto costo en el medio del mar, que puede justificarse con un valor del barril de petróleo actual con la crisis con Irán, pero que entraría en revisión en caso de una paz en Medio Oriente y que, además, depende de una concesión que esta internacionalmente cuestionada.

Otra señal relevante en ese último plano provino obviamente de los proveedores en Argentina. CASEPE, que reúne a los proveedores locales del mercado petrolero, también anunció que sus empresas no participan en Sea Lion. Ese pronunciamiento se suma a otras comunicaciones del sector y amplía el número de compañías que marcan distancia del proyecto.

Por si había alguna duda de la estrategia política de Javier Milei con el anuncio de Malvinas, basta revisar que hoy toda la agenda oficial de la Casa Rosada giró en torno a las medidas legales y operativas sobre las islas. Para Rockhopper y Navitas, ese movimiento tiene peso más allá de la discusión pública. Cada proveedor que decide no intervenir agrega una restricción potencial sobre la estructura necesaria para ejecutar el desarrollo.

Frente a esto, la denuncia contra Navitas, Navitas Petroleum Development & Production Ltd., Navitas Petroleum Atlantic United, Navitas Petroleum LP, JHI Associates Inc. y Eco Atlantic Oil & Gas Ltd, que el gobierno formalizó hoy pasa casi a un segundo plano por el efecto inmediato que puede tener.

El dato central, por ahora, está en otro lugar. El Gobierno logró trasladar una disputa de soberanía al balance de riesgos que enfrentan empresas vinculadas con Sea Lion.

La combinación tiene tres componentes claros: proveedores que se apartan, acciones que pierden valor y una Casa Rosada que eleva el tema dentro de su estructura política. Para Rockhopper y Navitas, el costo ya no queda circunscripto a una discusión diplomática. El conflicto aparece ahora en el precio de sus papeles y en la disponibilidad de compañías dispuestas a prestar servicios.