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Dos empresas textiles presentaron concurso de acreedores por la "competencia diabólica" de importaciones

Las textiles Fantome y Ted Bodin van a concurso de acreedores para evitar la quiebra. Hablan de competencia desleal de importaciones.

La industria textil sufre una crisis terminal

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FITA

Dos empresas reconocidas en el rubro de la industria textil iniciaron concurso de acreedores para evitar llegar a la quiebra. Fantome Group y Ted Bodin no pudieron soportar el peso de la competencia por importaciones y pidieron el auxilio de la justicia para hacer frente a la crisis financiera que atraviesan.

En el caso de Fantome Group, el Juzgado Comercial N° 4 dispuso la apertura formal del concurso y calificó el proceso como de “alta complejidad” (Proceso A), en función del volumen del pasivo y la cantidad de acreedores involucrados.

La compañía, creada en 2017 y con planta operativa en Villa Devoto desde 2018, llegó a emplear a más de 120 trabajadores en sus años de mayor actividad. Actualmente, su plantilla se redujo a alrededor de 20 empleados. Su modelo incluyó la fabricación para terceros, con clientes como Kevingston, Legacy, Billabong, Kappa y Reebok.

De acuerdo con la presentación judicial, la caída de su actividad se inició en 2020, tras la pérdida de su principal cliente, Kevingston, que sustituyó la ación local por importaciones. Posteriormente, la empresa intentó sostener su operatoria mediante acuerdos con otras firmas, entre ellas Distrinando, licenciataria de Kappa, Reebok y Crocs, vínculo que finalizó en 2025.

En el escrito que la empresa presentó ante la Justicia habla de la “competencia diabólica” de las importaciones que derivan en la imposibilidad de igualar los precios. Eso provoca que muchos actores comercialicen por debajo de sus costoscon el solo objeto de mantenerse en el mercado.

La situación financiera se agravó el 14 de julio de 2025, cuando dos embargos judiciales —uno superior a $78 millones y otro de $52 millones— afectaron sus cuentas bancarias. Según el expediente, esta medida impactó en la cadena de pagos y derivó en la cesación de pagos.

industria textil
La industria textil de Mendoza enfrenta serios desafíos para reinventarse ante la crisis.

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Fantome Group enfrenta además más de 20 juicios laborales. Registros del Banco Central de la República Argentina indican que acumula 33 cheques rechazados por un monto superior a $44,9 millones, de los cuales fueron cancelados siete por $5,2 millones.

Con la apertura del concurso, la Justicia dispuso la inhibición general de bienes y la designación de un síndico. El cronograma establece como fecha límite el 17 de junio para la verificación de créditos, mientras que la empresa tendrá plazo hasta el 20 de abril de 2027 para presentar una propuesta de acuerdo a sus acreedores.

La firma mantiene en funcionamiento una unidad de bordado y estampado, actualmente su principal fuente de ingresos, junto con un canal de venta minorista a través de una marca propia con local en el barrio de Belgrano.

Derrumbe de las ventas

Por su parte, Ted Bodin —empresa fundada en 1984 y especializada en indumentaria femenina— también solicitó concurso preventivo. La firma llegó a operar cerca de 40 locales en la Ciudad de Buenos Aires y el interior del país. Según su presentación, registra una caída real de ventas superior al 40% y un desequilibrio económico en su operación, basada en un esquema de consignación.

Ambas compañías señalaron factores comunes en el deterioro de su actividad, entre ellos la caída de las ventas por el derrumbe del consumo, el aumento de costos de insumos, energía y salarios, la presión impositiva y la competencia de productos importados.

El escenario se enmarca en un contexto más amplio para el sector. Datos sectoriales indican que en marzo las ventas de indumentaria registraron una baja interanual del 0,4% a precios constantes, mientras que en el primer trimestre la caída acumulada fue del 6,3%. En el segmento de calzado y marroquinería, las variaciones también fueron negativas: -0,1% en marzo y -1,4% en el acumulado del año.