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Dólar y reservas del BCRA: el endeudamiento privado es ahora la clave a monitorear

Pese a la estabilidad cambiaria del último tiempo es determinante entender la magnitud y los desafíos que genera la deuda externa privada en dólares.


No hay dudas, luego de lo vivido en 2025, que el equilibrio cambiario de 2026 es clave, porque se trata del año en el cual el Banco Central (BCRA) debe acumular la mayor cantidad de reservas posibles para hacer que la solvencia del Tesoro luzca fortalecida y que recupere el acceso a los mercados voluntarios de deuda internacionales en dólares.

Esto, además, podría allanar el camino para el desafío electoral de 2027, en un contexto en el que esa compra de reservas es uno de los principales pilares para afrontar una creciente demanda de dinero, como descuentan el Gobierno y el mercado. Por ende, el punto de equilibrio dependerá de cómo se ordenen la oferta y la demanda de divisas. Veamos cómo juegan cada factor de oferta y de demanda.

En los últimos meses el superávit comercial se ha mantenido a flote mientras que la capacidad del BCRA de comprar dólares está más vinculada al nivel de atesoramiento de la gente y a los flujos que ingresen por la cuenta capital del Balance de Pagos.

En busca de dólares

Por un lado, el nivel del atesoramiento sigue siendo significativo e inestable constituyendo el factor que determina el margen de maniobra del BCRA en términos de acumular o no reservas.

Cabe recordar que, sin cepo, el atesoramiento ha sido de unos 1.500 millones de dólares mensuales promedio, con pisos de 10.000 millones anuales y máximos de 27.000 millones como en la crisis de 2018. Sería muy bienvenido que el promedio de los próximos meses fuera inferior a este promedio histórico, a sabiendas que con estos números la generación de divisas será responsabilidad de los flujos financieros.

Entonces, ¿cuál será la clave?, se preguntan los analistas de MegaQM: la capacidad de las empresas para obtener nuevo financiamiento en dólares. ¿Por qué?

Financiamiento privado

Vale señalar que el sector privado accede al financiamiento por distintos canales, entre los que se destacan, por un lado, los flujos comerciales que explican la diferencia entre el saldo comercial devengado y el saldo comercial base caja, de modo que ese efecto ya está incluido en la cifra de saldo comercial.

Por otro lado, queda el canal de los flujos financieros, en particular, el endeudamiento financiero. Puede darse que las empresas tomen más deuda que la que vence, entonces, se genera un flujo positivo que se canaliza hacia el mercado cambiario, o bien, vía una operación en el mercado de capitales. ¿Qué nos dice la historia reciente?

Los datos al tercer trimestre del año pasado muestran que, sobre un total de Deuda Privada de 116.847 millones de dólares, equivalente a 17,7% del PBI, de ese total 7,4 puntos del PBI son de Deuda Financiera y apenas un tercio de ese total son emisiones de deuda a mercado, destaca la gestora.

Los cinco puntos restantes son de deuda financiera instrumentada a través de esquemas de préstamos entre los que se destaca la operatoria con casas matrices en el exterior, o sea, intra- grupo económico.

Demanda de divisas

“De cara al análisis cambiario esta información es relevante, porque el vencimiento efectivo y las necesidades financieras asociadas son las que ponen el umbral mínimo que se necesita de financiamiento para que esta línea pase de ser un factor de demanda a uno de oferta de divisas”, advierten desde MegaQM.

Por ende, es importante conocer el perfil de vencimiento de esos pasivos, más allá de que una parte importante no tiene una fecha específica de vencimiento, porque son líneas vigentes mayoritariamente con las casas matrices.

Ahora bien, haciendo foco en la deuda financiera, en 2026 el vencimiento previsto es de 7.265 millones de dólares. Sobre la base de este dato, si bien el stock de deuda privada es alto, el vencimiento de la deuda financiera es mucho más acotado.

“Aunque a eso hay que sumarle los casi 13.700 millones de dólares que no tienen un vencimiento específico informado. En el caso más exigente, eso implica que se trata de unos 21.000 millones de dólares”, sostiene.

Por lo tanto, las empresas locales deberán ir renovando esos vencimientos para generar un fondeo neto positivo que ayude a compensar el esperado nivel de atesoramiento, y ese fondeo o crédito neto serán las emisiones de deuda en el mercado de capitales y las líneas de crédito que tanto, entidades financieras locales como entidades del exterior, les otorguen a empresas locales.

“Por eso es importante seguir de cerca los anuncios de inversión, la rentabilidad de las empresas y su capacidad para seguir accediendo al mercado de capitales; pero sin perder el foco también en el crédito en dólares que le puede ir otorgando el sistema financiero local. Son las fuentes que van a asegurar ese flujo de oferta y que terminan de definir el punto de equilibrio del mercado cambiario”.

Volumen de mercado

En la actualidad el sistema financiero cuenta con 19.800 millones de dólares prestados, que se fondean con depósitos privados totales en dólares (argendólares) de 37.800 millones de dólares. Si se descuentan los encajes legales y el efectivo que los bancos tienen para atender eventuales retiros, aun así, les queda una capacidad prestable del orden de 6.000 millones de dólares.

De modo que todavía hay un margen por bajo endeudamiento y por disponibilidad de fondeo en el mercado local. Sin embargo, no puede soslayarse que es crucial que se mantengan las condiciones de estabilidad y de rentabilidad para que las empresas decidan usar esas líneas crediticias, que además las complementen con emisiones en el exterior y de esta manera colaboren con un equilibrio cambiario más holgado, y con el BCRA en su cruzada de acumular reservas.