Dólar a $1.800: el peligro inminente detrás de la polémica frase de Adrián Ravier
El vocero presidencial abrió la posibilidad de una suba en la cotización. Qué impacto tendría en los precios y las dudas sobre el esquema económico.
Adrián Ravier, vocero presidencial, aseguró que el dólar puede llegar a $1.800 y desató polémica.
La posibilidad de que el dólar oficial se ubique entre los $1.700 y $1.800 en los próximos meses volvió a instalar el debate sobre el rumbo de la política cambiaria. El disparador fueron las declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier, quien aseguró que ese escenario es posible, aunque descartó que represente una devaluación brusca y afirmó que, de ocurrir, “no tendrá un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos”.
Según explicó el funcionario en una entrevista con el streaming Carajo, una eventual suba respondería a una corrección gradual del tipo de cambio y no a un salto abrupto como los registrados en otros períodos de crisis. Además, sostuvo que la cotización actual se encuentra “un poquito abajo” si se la compara con el promedio de los últimos años y transmitió un mensaje de calma al señalar que “la estabilidad cambiaria está muy clara”.
Sin embargo, las declaraciones no pasaron inadvertidas ante la opinión pública y encendieron nuevamente la polémica. Para algunos economistas, el mensaje se puede interpretar como una señal sobre las tensiones que enfrenta el actual esquema económico y aseguraron que una eventual suba podría tener un correlato inminente en la inflación.
Un modelo con límites
Para Nicolás Aroma, director del Centro de Economía y Finanzas de Mendoza, la afirmación sorprende porque contradice la estrategia que el propio Gobierno viene sosteniendo desde el inicio de la gestión. “El Gobierno ha utilizado el tipo de cambio como un ancla para contener la inflación, cueste lo que cueste. Que ahora se plantee la posibilidad de un dólar a $1.800 pone sobre la mesa las tensiones y los límites del modelo”, sostuvo.
Según el experto en finanzas públicas, el esquema económico descansa sobre tres pilares: un fuerte ajuste fiscal, salarios que aún no recuperan el poder adquisitivo y un tipo de cambio contenido. Cualquier modificación en uno de esos factores obligaría a redefinir el equilibrio alcanzado hasta el momento.
Aroma planteó además que una eventual corrección cambiaria podría responder a la necesidad de mejorar la competitividad de sectores productivos que hoy operan con rentabilidad muy ajustada o incluso con pérdidas debido al atraso del dólar, un reclamo que se ha escuchado en diversas ocasiones.
No obstante, advirtió que un movimiento cercano al 20% tendría consecuencias directas sobre uno de los principales objetivos oficiales. “Si hay un deslizamiento del 20% en el tipo de cambio, inevitablemente se van a complicar las metas de inflación”, señaló.
El impacto sobre las expectativas sobre el dólar
Una visión similar, aunque con un fuerte foco en el manejo de las expectativas, aportó la economista Carina Farah, docente universitaria y consultora del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Para ella, el dólar se encuentra “muy atrasado” y viene ajustándose lentamente gracias a la intervención oficial y a la capacidad del Banco Central de sostener el mercado mediante la acumulación de reservas.
“Hoy el Gobierno todavía tiene capacidad de fuego para evitar que el dólar se dispare porque necesita contener la inflación, que en Argentina mantiene una fuerte correlación con el tipo de cambio”, explicó la especialista.
Sin embargo, Farah consideró que la situación podría cambiar a medida que se acerquen las elecciones legislativas, un período que históricamente incrementa la demanda de dólares por parte de los ahorristas. “Cuando se acercan las elecciones, desde el pequeño ahorrista hasta los grandes inversores buscan dolarizarse. Ahí el Gobierno va a estar mucho más exigido para sostener el tipo de cambio”, sostuvo.
Contradicciones de comunicación
Más allá de la discusión económica, Farah fue especialmente crítica respecto de las declaraciones del vocero presidencial. A su juicio, anticipar públicamente la posibilidad de un dólar cercano a los $1.800 puede acelerar precisamente el comportamiento que el Gobierno intenta evitar. “Si el vocero presidencial dice que el dólar puede llegar a $1.800 en los próximos meses, mucha gente va a salir a comprar dólares ahora porque interpreta que hoy están baratos. Eso afecta inmediatamente las expectativas”, explicó.
La economista consideró que el principal riesgo no es solamente una eventual corrección cambiaria, sino el efecto que ese mensaje puede tener sobre la formación de precios y las decisiones de los agentes económicos.
Inflación bajo presión
Ambos especialistas coincidieron en que un movimiento significativo del tipo de cambio tendría consecuencias sobre la inflación. Farah recordó que los dos grandes saltos inflacionarios de los últimos años estuvieron asociados a fuertes movimientos cambiarios: las corridas registradas durante el final del gobierno de Alberto Fernández y la devaluación inicial implementada por Javier Milei.
Por eso consideró que, si el mercado comienza a incorporar una expectativa de dólar más alto, las próximas mediciones de inflación podrían mostrar una aceleración. “No logran despegar la inflación del tipo de cambio. La realidad demuestra que el fenómeno inflacionario argentino es mucho más complejo y estructural”, completó.

