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Día D para la economía: el Indec revela el EMAE de julio y se define si Argentina entra en recesión

La publicación del Estimador Mensual de Actividad Económica develará la incógnita sobre el rumbo del período julio-septiembre. Un informe recortó la proyección de crecimiento del PBI a 1,9% para 2026, advirtió por la falta de dinamismo en el consumo y anticipó un 2027 sin arrastre estadístico.

Frente a señales de debilidad en la industria manufacturera y la construcción, la economía argentina busca confirmar si mantuvo el sesgo positivo en el inicio del tercer trimestre. Foto: INDEC.

Frente a señales de debilidad en la industria manufacturera y la construcción, la economía argentina busca confirmar si mantuvo el sesgo positivo en el inicio del tercer trimestre. Foto: INDEC.

Argentina se juega mucho en el tercer trimestre del 2026 en cuanto a la situación de la economía real. Si en el período julio-septiembre de este ejercicio el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cae contra el segundo trimestre del año, habrá recesión. Si crece, no. De ahí la importancia del indicador que se conocerá esta tarde a las 16 horas publicado por el Indec. Nada menos que el resultado de la variable del primero de esos meses: el EMAE de julio. Ahí comenzará a develarse la incógnita.

Mientras tanto, la situación es analizada en el último informe de la Fundación Capital, titulado “Bajo Dinamismo Económico y mayor Informalidad Laboral”. La estimación de la fuente coincide con la mayoría de las consultoras: el crecimiento del PBI de este año se ubicará cerca del 2% cuando se esperaba más de 3% en el primer semestre; con lo que no habrá rebote estadístico para el 2027.

Radiografía de un crecimiento heterogéneo impulsado por el agro y la minería

  • Entrando en el último trimestre del año, la actividad económica sigue sin evidenciar mayor dinamismo. Esta evolución también se refleja en mercado laboral, con más informalidad (45%) y leve aumento del desempleo (7,9% de la PEA). El 2026 cerraría con un crecimiento de 1,9% interanual, apoyado en buena medida en el arrastre estadístico que dejó el 2025 (1 punto) y en los sectores agro, minería e hidrocarburos que aportarían 1,1 puntos. Así, la expansión del año no termina de reflejar el bajo dinamismo de gran parte de los sectores de la economía, que permanecen estancados o en contracción. Industria, comercio y construcción apuntan a un aporte neutro este año, en conjunto.
  • De esta forma, de cara al 2027 se ratifica la actividad económica como uno de los principales desafíos. El reto continuará siendo poder lograr una expansión generalizada, cuyos beneficios pueda percibir la sociedad.
  • Recortamos marginalmente nuestra estimación para el año a 1,9%, desde el 2% previo. Pese al avance interanual, la economía se contrajo 0,6% frente al primer trimestre en términos desestacionalizados, y los indicadores adelantados del tercer trimestre sugieren una continuidad de esta debilidad.
  • Los últimos datos oficiales también confirmaron la evolución heterogénea a nivel sectorial. En efecto, la minería (incluye hidrocarburos) y el agro explicaron dos tercios del crecimiento del primer semestre año, con el primero expandiéndose 14,4% interanual y el segundo 13,3% interanual. También explican buena parte de la tracción exportadora de este año por lo que el sector externo se consolida como el principal motor de la actividad, aunque persiste el desafío de generar mayores encadenamientos sectoriales con el resto de la economía.

El parate de la construcción y la magra dinámica del comercio y el consumo

  • Mientras tanto, el resto de los sectores muestran una dinámica sensiblemente más modesta. La construcción interrumpió el gradual proceso de recuperación que venía exhibiendo: en el segundo trimestre registró una merma del 0,2% t/t (sin estacionalidad), y aún se ubica unos 20 puntos por debajo del nivel de 2023. Aún más, la debilidad se profundizó desde julio.
  • En el bimestre julio-agosto, el Índice Construya y los despachos de cemento Portland al mercado interno se contrajeron 7,7% y 6,4%, respectivamente frente al segundo trimestre del año (sin estacionalidad). Asimismo, los despachos a granel continúan mostrando caídas (-2,1% i.a. julio agosto), lo que sugiere que el impulso esperado de las licitaciones viales, una de las apuestas oficiales para dinamizar el sector, todavía no se refleja en los niveles de actividad.
  • El sector comercio también mostró una dinámica magra, con una baja de 0,8% t/t en el segundo trimestre, desestacionalizado. En sintonía, los datos del INDEC confirmaron una contracción del 2,4% t/t en el consumo privado (sin estacionalidad).
  • En efecto, si bien los ingresos reales tocaron un piso en el primer trimestre del año, la recuperación posterior resulta muy moderada en un marco de continuidad en los ajustes en tarifas de servicios. En este contexto, la confianza del consumidor continúa marcando fragilidad, con una nueva baja del 0,3% en el tercer trimestre frente al cuarto anterior, acumulando en el año una caída del 9,6%.

Caída de la industria manufacturera y predominio de los rojos sectoriales

  • Otro de los sectores que no logra repuntar es la industria manufacturera, en un marco de mercado interno acotado y apertura a la competencia internacional. En efecto, la actividad manufacturera se contrajo un 1,3% t/t en el segundo trimestre (sin estacionalidad) y los indicadores adelantados anticipan una nueva baja en julio (IPI: -4,9% i.a. y -5% mensual sin estacionalidad). La heterogeneidad también es importante al interior de la industria, aunque predominan los rojos. En el primer semestre apenas seis de las 24 divisiones mostraron crecimiento, destacándose refinación de petróleo (+10,2% i.a.) y sustancias y productos químicos (+8,1% i.a.). Alimentos y bebidas se mantuvo prácticamente sin cambios (-0,1%), mientras que entre las principales caídas se destacaron textiles (-25,3%), maquinaria y equipo (-18,9%) y vehículos automotores y autopartes (-11,1%).

El impacto en el mercado laboral: aumento del desempleo y de la informalidad al 45%

  • La dinámica y composición del crecimiento tiene consecuencias directas sobre el mercado laboral, lo que quedó en evidencia en los últimos datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) publicados también el jueves pasado. En un contexto de ingresos familiares restringidos, se evidencia una incorporación de personas al mercado laboral en busca de generar o complementar ingresos (la tasa de actividad aumentó 0,8 p.p. frente al mismo período del 2025). Esta mayor oferta de trabajo fue absorbida sólo parcialmente: la tasa de empleo creció 0,5 p.p., con una expansión concentrada en el segmento informal (+1,0 p.p.), mientras el empleo formal retrocedió (-0,5 p.p.). Así, la informalidad alcanzó cerca del 45% de los ocupados, siendo 1,8 puntos más alta que un año atrás. De todos modos, la creación de puestos de trabajo no resultó suficiente para absorber a todos los nuevos participantes, por lo que la tasa de desocupación también aumentó 0,3 p.p., alcanzando al 7,9% de la población económicamente activa.
  • La mayor debilidad se observa particularmente en el empleo privado registrado y se encuentra ampliamente difundida entre sectores. En particular, resulta significativa la evolución en la industria, la construcción y el comercio, que representan más de 4 de cada 10 puestos de trabajo en el sector privado registrado. En la industria se perdieron 88 mil puestos de trabajo desde el cambio de administración (datos hasta jun-26) y en la construcción unos 66 mil. En comercio, la caída total es inferior (-15 mil), aunque la dinámica fue distinta. Tras una mejora inicial, el empleo en el sector comenzó a retroceder en mayo de 2025 (cuando la actividad en el sector también comenzó a bajar) y desde entonces acumuló una baja de 39 mil puestos.
  • Las actividades que lideran el crecimiento económico no alcanzan a compensar esta dinámica. Dentro de este grupo, sólo el agro registra creación neta de empleo en el período (+12 mil). En efecto, agro, minería e hidrocarburos poseen una mayor incidencia sobre el producto y las exportaciones, que sobre el empleo asalariado (6,7% del empleo vs. 11% del PBI).

Cierre de año con bajo dinamismo y escaso aporte de los sectores tradicionales

  • Ingresando en el último cuarto del año, la actividad económica continúa sin mostrar dinamismo generalizado. El 2026 terminaría con una expansión interanual del PBI de sólo 1,9%, explicado en su mayoría por el arrastre estadístico que dejó el 2025 (1 punto) y el aporte concentrado en un grupo reducido de actividades vinculadas a los recursos naturales y al sector externo. En efecto, prevemos aumentos del 13% en minería e hidrocarburos y 8% en agro, que apostarían 1,1 p.p. al PBI. En contraposición, la construcción cerraría el año con una expansión del 2,2% y el comercio del 0,6%, aportando en conjunto 0,1 puntos al PBI, si bien el retroceso de la industria del 0,9% i.a., compensa esa contribución.

Desafíos hacia el 2027: sin arrastre estadístico ni nuevos motores de crecimiento

  • Con una dinámica de la actividad limitada hacia fin de año, el 2027 no contará con el arrastre estadístico de este año (sería neutro). Además, no se vislumbran motores de crecimiento robustos, más allá de los sectores estrella previamente mencionados. Así, de cara al próximo año la actividad económica se presenta como uno de los principales desafíos, especialmente dado el calendario electoral.
  • Las perspectivas sobre la actividad no muestran grandes cambios hacia 2027. Sin motores suficientemente definidos, se prevé una expansión moderada. A nivel sectorial, también se perfila como un año similar a 2026: aquellos sectores que actualmente lideran el crecimiento continuarían mostrando el mayor dinamismo, mientras que resulta difícil anticipar una recuperación muy marcada en aquellos más vinculados al consumo y la inversión.